Brasil acaba de aprobar la semana de 40 horas para 30 millones de trabajadores. Y esa decisión, en plena segunda vuelta entre Lula y Bolsonaro, llega directa a las empresas españolas que operan en el país.
El Congreso brasileño dio luz verde a una enmienda constitucional que prohíbe las jornadas de seis días y fija un máximo de 40 horas semanales. La medida concede a muchos trabajadores un día libre adicional y entrega al presidente Luiz Inácio Lula da Silva una victoria política a menos de dos semanas del balotaje.
Vamos por partes. El texto aún debe recorrer sus trámites de aplicación, pero el golpe político ya está dado. Lula ha convertido la jornada reducida en su bandera frente a Flávio Bolsonaro, el senador de ultraderecha que se impuso en la primera vuelta.
Qué ha aprobado Brasil y qué gana Lula
La enmienda aprobada por el Congreso prohíbe las semanas laborales de seis días y limita la jornada a 40 horas. En la práctica, eso significa un día libre extra para millones de trabajadores que hoy encadenan turnos de lunes a sábado.
El alcance no es pequeño. La norma podría afectar a unos 30 millones de trabajadores, más que toda la población activa de España. Una cifra que da la medida de la ambición de la reforma que Lula ha puesto en el centro de su campaña.
Para el presidente, el calendario es perfecto. El balotaje se celebra en menos de dos semanas y la jornada de 40 horas se ha convertido en su gran baza para remontar. Su rival, Flávio Bolsonaro, parte con ventaja: los sondeos le atribuyen un 46% de los votos en la segunda vuelta.
Una reforma laboral que alcanza a 30 millones de brasileños termina por reescribir los costes de las empresas españolas en el país.
Por qué esta decisión importa a las empresas españolas
Aquí está la clave para el lector español. Brasil es el primer destino de la inversión española en América Latina, y una reforma laboral de este calibre toca directamente la cuenta de resultados de las multinacionales del Ibex con filiales en el país.
Pensemos en nombres concretos. Telefónica opera allí a través de Vivo, uno de los mayores operadores de telefonía del continente. Iberdrola controla la eléctrica Neoenergia. Banco Santander y BBVA cuentan con filiales entre las más rentables de sus grupos. A ellos se suman energéticas, constructoras y aseguradoras con décadas de presencia. El mercado brasileño es, para muchas, la puerta de entrada a toda Sudamérica.

El impacto tiene dos caras. Una jornada más corta puede elevar el coste laboral por hora si las compañías necesitan más plantilla para cubrir la misma producción. A cambio, mejora la productividad y el clima laboral en un mercado donde la rotación de personal es alta. En ambos casos, la jornada laboral se ha convertido en un asunto de Estado.
Lo que el precedente europeo enseña sobre esta reforma
Conviene recordar que Brasil no inventa nada. La semana de 40 horas es ya la norma en buena parte de Europa, y España lleva tiempo debatiendo su propia rebaja de la jornada, con propuestas que apuntan incluso por debajo de las 40 horas. El paralelismo no es casual: ambos paises buscan ganar productividad sin disparar los costes.
Hay un precedente que ayuda a entenderlo. Francia redujo su jornada a 35 horas en el año 2000, y el debate sobre su efecto en el empleo y la competitividad sigue abierto más de dos décadas después. Cuando un país rebaja la jornada por ley, gana el trabajador, pero la empresa debe reorganizar turnos, contratar o automatizar. Y ese ajuste, en un mercado tan grande como el brasileño, no es pequeño.
El detalle que casi nadie cuenta es que la reforma brasileña llega en un año electoral y con la economía del país bajo la lupa de los inversores extranjeros. Cualquier cambio que altere los costes laborales obliga a las matrices españolas a revisar sus planes en la región, sobre todo cuando el resultado del balotaje puede reescribir el marco regulatorio de un plumazo.
Brasil decidirá en menos de dos semanas quién gobierna y hasta dónde llega esta reforma. Para las empresas españolas, el calendario electoral y el laboral avanzan en paralelo. Conviene seguir de cerca el balotaje y el desarrollo posterior de la jornada de 40 horas, porque de ello dependerán los costes y la planificación de buena parte del Ibex en la región.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: El Congreso de Brasil aprueba la jornada de 40 horas, una victoria política de Lula a días de la segunda vuelta contra Flávio Bolsonaro.
- Datos importantes: La medida podría afectar a 30 millones de trabajadores. Los sondeos dan a Bolsonaro un 46% en el balotaje, previsto para finales de octubre de 2026.
- Resumen: Brasil es el primer destino de la inversión española en América Latina, por lo que la reforma laboral y el resultado electoral condicionan los intereses de las empresas españolas en el país.

