El Tesoro estudia liberar petroleros sancionados de la ‘flota fantasma’ para frenar los costes de flete récord

Reuters sitúa al secretario del Tesoro, Scott Bessent, y al de Energía, Chris Wright, en unas conversaciones sin confirmación oficial. El alivio solo afectaría al crudo no sancionado y exigiría permiso previo del Tesoro.

El Departamento del Tesoro estudia permitir que petroleros sancionados vuelvan a transportar crudo legal para rebajar unos costes de flete que se han disparado hasta niveles récord. La conversación, adelantada por Reuters y difundida este miércoles, coloca al secretario del Tesoro, Scott Bessent, y al secretario de Energía, Chris Wright, en el centro de un debate que la Casa Blanca no ha querido confirmar.

No hay orden ejecutiva. No hay norma publicada. No hay confirmación oficial. Solo una ronda de conversaciones internas que, de salir adelante, tocaría el régimen de sanciones marítimas que Washington ha construido desde 2022.

De la ‘flota fantasma’ al crudo legal: qué contiene exactamente el borrador

El esquema que se discute tiene una lógica sencilla: permitir que crudo y combustibles no sancionados viajen en buques incluidos en listas negras, siempre que la empresa interesada obtenga autorización previa del Tesoro. El petróleo ruso e iraní quedaría fuera. Ni Rusia ni Irán podrían usar la puerta que se abre para otros cargamentos. La flota fantasma seguiría existiendo; lo que cambiaría es quién puede contratarla.

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El movimiento llega una semana después de la ronda de sanciones del 8 de octubre, en la que el Departamento del Tesoro señaló a 17 petroleros por transportar millones de barriles de crudo, combustible y petroquímicos iraníes hacia compradores del sur y el este de Asia. ‘Ningún facilitador de la evasión de sanciones iraníes está a salvo del alcance de las autoridades del Tesoro’, dijo Bessent. El mismo departamento que presume de esa red guarda ahora silencio sobre la posible marcha atrás.

Chris Wright lo dejó caer en voz alta en un vídeo grabado y proyectado en el Congreso Mundial del Petróleo celebrado en Arabia Saudí: los funcionarios, dijo, discuten alivios para bajar unos fletes que han enfriado la demanda de crudo estadounidense. Reuters, que no ha podido obtener el vídeo completo ni una transcripción, atribuye el contenido al grupo de análisis Energy Aspects. El Departamento de Energía sostiene que suavizar las restricciones no ayudaría a Rusia a colocar su petróleo; el Tesoro derivó las preguntas a Energía. La Casa Blanca, de nuevo, no responde.

Aliviar sanciones para abaratar el flete es el dilema clásico de Washington: cada barril barato que compra Asia es una grieta en el castigo a Moscú.

El freno invisible: aseguradoras europeas y un mercado que ya navega sin permiso

El alivio puede quedarse en gesto. Energy Aspects advierte en una nota a clientes que la medida apenas movería los fletes, porque la mayoría de de los petroleros sancionados por vínculos rusos o venezolanos lleva tres meses operando de todos modos. Y hay un muro europeo: las aseguradoras que cubren esos buques siguen sujetas a las normas de la Unión Europea y del Reino Unido, de modo que las primas no caerían por decisión americana.

A eso se suma el frente ruso. El alivio temporal de Trump a las sanciones sobre el diésel ruso, vigente hasta el 7 de abril de 2027, irritó a Ucrania y a varios Gobiernos europeos, y recibió el reproche público de Volodímir Zelenski. El 11 de octubre, un grupo de senadores de ambos partidos recordó que esas importaciones contradicen la ley de 2022 que prohíbe comprar energía rusa. Es la misma tensión que atraviesa el debate de la flota fantasma: castigar más o pagar menos.

La Lógica de Washington

Entender por qué el Tesoro se plantea abrir una grieta exige mirar el problema desde dentro. El crudo estadounidense se ha quedado caro de colocar en Asia, y no por el precio del barril, sino por el transporte: cuando el flete cuesta más que el producto, el comprador asiático busca otro proveedor. La prioridad de la Casa Blanca no es rebajar el castigo a Moscú. Es rebajar el coste de mover su propio petróleo. Son dos objetivos que chocan, y ahí está el nudo.

El precedente es nítido. En noviembre de 2018, la primera administración de Trump concedió exenciones a ocho jurisdicciones —China, India, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Turquía, Italia y Grecia— para que siguieran comprando crudo iraní sin castigo. El argumento fue idéntico: evitar un pico de precios que habría dolido más en casa que el propio régimen de sanciones. En 1987, Reagan reabanderó petroleros kuwaitíes bajo pabellón estadounidense para garantizar el tránsito en el Golfo. Washington trata el tráfico marítimo de crudo como una variable estratégica, nunca como un asunto contable.

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Para España, la traducción es directa. El país refina prácticamente todo el crudo que consume y lo recibe por vía marítima: cada dólar de flete acaba en el precio del diésel, en el de la gasolina y, por esa vía, en la inflación que vigila el Banco Central Europeo. Repsol y Cepsa compran en mercados de terceros países y compiten con operadores que, gracias a la flota fantasma, mueven barriles con primas más bajas. Los puertos del Estrecho, con Algeciras a la cabeza, son además punto de paso habitual de estos buques.

De ahí que el resultado probable sea un alivio parcial. Si el Tesoro flexibiliza sus licencias, la capa europea de seguros seguiría intacta y el efecto sobre el flete sería limitado. No consta, por ahora, movimiento alguno de Bruselas para acompañar esa flexibilidad. La próxima ventana clave no es una votación, sino un calendario: las siguientes decisiones de licencias del Tesoro y el plazo del 7 de abril de 2027 para el diésel ruso. La incógnita real es si Washington acepta que su régimen de sanciones parezca negociable cada vez que el flete sube.

Ficha del Caso

  • El caso: El Tesoro estudia autorizar que buques sancionados transporten crudo y combustibles no sancionados, con permiso previo, para rebajar unos fletes récord que frenan la venta de petróleo estadounidense en Asia.
  • Datos clave: Ronda de sanciones del 8 de octubre contra 17 petroleros vinculados al crudo iraní; alivio temporal al diésel ruso vigente hasta el 7 de abril de 2027; Energy Aspects sostiene que la medida apenas movería los fletes, y las aseguradoras siguen sujetas a las normas de la UE y del Reino Unido.
  • Para España: el país importa por vía marítima casi todo el crudo que refina, de modo que cualquier rebaja del transporte llega al precio del diésel y a la inflación, mientras Repsol y Cepsa compiten con operadores que ya mueven barriles de la flota fantasma.