Trump aprieta en América Latina: la energía mexicana que pone en riesgo a Repsol e Iberdrola

El Consejo de las Américas sitúa a México bajo presión de Washington por su energía y su déficit, mientras se abre un gesto hacia Venezuela. Para Repsol, Iberdrola y la banca española está en juego una parte decisiva de su negocio.

Donald Trump ha convertido América Latina en su nuevo tablero de presión. Y la energía de México es hoy la ficha que más inquieta a dos gigantes españoles con intereses allí: Repsol e Iberdrola.

El Consejo de las Américas (AS/COA) lo deja claro en su repaso semanal sobre el papel de Estados Unidos en la región, correspondiente a los días 8 al 14 de octubre: México afronta presión directa de Washington por su política energética y por su déficit público.

La misma semana, el Departamento del Tesoro retiró de su lista de sanciones al responsable de la Asamblea Nacional de Venezuela y Marco Rubio ofreció novedades sobre las conversaciones para una transición. Traducido: el patio trasero vuelve a ser prioridad. Cuando eso ocurre, las empresas españolas suelen quedar en medio.

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Qué ha cambiado en el tablero latinoamericano

Vamos por partes. El Tesoro estadounidense ha suavizado la presión sobre la oposición venezolana al sacar de su lista negra al responsable de su Asamblea Nacional, señal de que Washington busca interlocutores para una eventual transición. En paralelo, Rubio condenó que Nicaragua rechazara al embajador designado por EEUU y Javier Milei ha firmado su quinta visita a Washington en lo que va de 2026.

El menú se completa con una subida de los tipos de interés en Estados Unidos que golpeó a los fondos de pensiones chilenos, con la absolución de los pescadores ecuatorianos detenidos en la campaña antinarcóticos y con las sanciones del Tesoro contra el Cártel del Noreste, con base en México. Todo el continente, en una sola semana.

Pero el capítulo que más debería preocupar en Madrid es el mexicano. La presión de Trump sobre Ciudad de México se concentra en dos frentes, el energético y el fiscal. Las grandes empresas públicas del sector, Pemex y la Comisión Federal de Electricidad, arrastran desde hace años una deuda abultada y unos resultados frágiles. Washington ha encontrado ahí su palanca perfecta.

México concentra una parte decisiva del beneficio latinoamericano de la energía y la banca españolas: cualquier ajuste allí viaja directo a Madrid.

Por qué la presión sobre México golpea a Repsol, Iberdrola y la banca

Porque México no es un mercado cualquiera para España. Es uno de los principales destinos de la inversión española en el exterior y la base latinoamericana de buena parte del Ibex 35. Repsol mantiene negocio de carburantes y exploración; Iberdrola conserva intereses en generación tras haber vendido buena parte de su cartera a un fondo local; y BBVA y Santander figuran entre los mayores bancos del país, con una porción decisiva de sus beneficios globales decidida en pesos mexicanos.

Venezuela EEUU sanciones

Y aquí está la clave. Cuando Washington aprieta a un Gobierno latinoamericano en materia energética o fiscal, el golpe llega por dos vías. La primera es regulatoria: revisión de contratos, cambios de tarifas y nuevos impuestos al sector. La segunda es financiera: si la economía mexicana entra en una espiral de ajuste, el peso se deprecia y las cuentas de las filiales españolas se recortan al convertirlas a euros. Ninguna de las dos se puede cubrir con una póliza.

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El detalle que casi nadie cuenta es que el déficit mexicano se ha convertido en la palanca ideal. Washington no necesita aprobar un arancel nuevo para torcer el brazo de Ciudad de México: basta con señalar la fragilidad de sus cuentas y dejar caer que la energía es un sector donde las reglas pueden cambiar de un día para otro.

Para Repsol y Iberdrola, eso significa revisar cada contrato y aplazar cada inversión hasta saber si el marco aguanta. Para la banca, vigilar el tipo de cambio y la calidad de su cartera si la actividad se enfría.

Lo que enseña el precedente: el riesgo político se paga en Madrid

Conviene recordar lo que ya pasó. En 2012, el Gobierno argentino expropió a Repsol el 51% de YPF, y la compañía española tardó años en recuperar parte del valor, con un arbitraje internacional —el litigio ante un tribunal supranacional que resuelve disputas entre inversores y Estados— por medio. Seis años antes, la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia dejó a más de una empresa europea con activos devaluados de la noche a la mañana.

La lección es incómoda: en América Latina, el riesgo político pesa tanto como el geológico. Y cuando Estados Unidos presiona a un Gobierno vecino, ese Gobierno suele buscar caja donde sea: en las tarifas, en los impuestos o en los contratos que firmó con extranjeros.

Hacia delante, hay tres casillas que conviene seguir. La primera, si la presión de Washington se concreta en exigencias sobre el sector eléctrico o sobre Pemex. La segunda, qué protección real ofrecen los tratados bilaterales de inversión que España tiene firmados con México si las reglas cambian a mitad de partido.

Y la tercera, si el gesto hacia Venezuela se traduce en una apertura que devuelva al país caribeño al mapa energético, con Repsol como candidato natural a volver. Lo que ocurra en esas casillas dirá si el apretón de Trump deja a las empresas españolas con un susto o con una factura.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: El Consejo de las Américas constata el giro de Washington hacia Venezuela y la presión de Trump sobre la política energética y fiscal de México, con efecto directo en las empresas españolas instaladas allí.
  • Datos importantes: El repaso cubre del 8 al 14 de octubre e incluye la salida del responsable de la Asamblea Nacional venezolana de la lista de sanciones y las sanciones del Tesoro al Cártel del Noreste. México es uno de los grandes destinos de la inversión española.
  • Resumen: El riesgo para España es económico antes que diplomático: Repsol, Iberdrola y la banca se juegan en México una parte relevante de su cuenta de resultados.