El voto emigrante gallego pesa ya más que el de Madrid: 516.669 gallegos inscritos en el CERA frente a 498.874 madrileños para el 29N.
Los números que ha hecho públicos el Instituto Nacional de Estadística fijan en 38.728.356 los votantes llamados a las urnas el 29 de noviembre. De ellos, 2.769.645 residen en el extranjero, el 7,15%. La cifra es casi idéntica a la de los censados en Galicia, 2.734.381, de los que 2.217.712 viven en la comunidad y más de medio millón son emigrantes o descendientes suyos.
Los gallegos son apenas el 7% del electorado nacional. Sin embargo, ese porcentaje casi se triplica en el censo de residentes ausentes: las cuatro provincias acaparan casi uno de cada cinco inscritos del CERA en toda España. La suma de A Coruña, Pontevedra, Lugo, y Ourense supera incluso a Madrid, la circunscripción con más electores del país.
Madrid reparte 38 diputados, uno más al quedarse con el acta que pierde Cádiz. Galicia mantiene 23 escaños: 8 en A Coruña, 7 en Pontevedra y 4 en Lugo y Ourense. La provincia coruñesa es la única que supera el millón de votantes, 1.106.690, y también la que cuenta con el mayor número absoluto de residentes ausentes, 178.478, un 16%.
En Pontevedra, los 150.148 emigrantes suponen el mismo porcentaje sobre 926.408 electores. En Lugo sube al 22,5% —76.919 de 341.031—, pero es en Ourense donde la proporción se dispara: 111.124 inscritos en el CERA de un censo total de 360.252, casi el 31%. Tres de cada diez electores ourensanos viven fuera.
Galicia pesa un 7% en el censo nacional, pero aporta casi el 20% de los votantes que residen fuera de España.
La procedencia de esos electores tiene un perfil propio. Argentina es la principal fuente de votantes en el conjunto del Estado, con 520.023 inscritos y un 18,9% del total. En Galicia su presencia se dispara: roza la mitad del CERA en Lugo, el 45,6%, y ronda el 35% en las provincias atlánticas. Cuba es la segunda colonia en Lugo y Ourense, con un 21,6% y un 13,4%.
Del voto rogado al 6,3%: la diáspora que nunca llega a las urnas
El peso del electorado exterior nunca ha encontrado reflejo en las urnas. En las autonómicas de 2005, las que dejaron al PP de Fraga sin mayoría absoluta y abrieron el bipartito PSdeG-BNG, votaron desde fuera 105.852 gallegos, un récord que rondó el 35% de participación. En las generales de 2008, las últimas antes del voto rogado, el conjunto del Estado se quedó en el 31,7%.
La obligación de solicitar formalmente el derecho al sufragio hundió la participación: 3,3% en 2012, 2,4% en 2016 y 1,2% en 2020. La última victoria de Alberto Núñez Feijóo dejó el suelo en 5.404 votos de la diáspora. La norma se derogó en 2022 y la remontada, todavía tímida, se quedó en 29.818 sufragios de 472.141 inscritos en las últimas generales, un 6,3%.
Meses después, en los comicios autonómicos que dieron a Alfonso Rueda su primera mayoría absoluta, el porcentaje cayó unas décimas más: 29.300 votos de 476.514 posibles. En 2023, ya con Feijóo como candidato nacional, el PPdeG logró 13 de los 23 diputados gallegos, por 7 del PSOE, 2 de Sumar y uno del BNG.
A ese escenario se añade una incógnita. El Tribunal Supremo ha suspendido el derecho al sufragio a 163.020 españoles residentes en el exterior, una bolsa cuyo reparto territorial aún no está cerrado.

El Laboratorio Gallego
Galicia llega a esta convocatoria con un mapa político estable. El PPdeG gobierna la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico, con sede en Santiago de Compostela) con mayoría absoluta desde 2009 y Rueda la mantiene desde 2022; enfrente, el BNG es la primera fuerza de la oposición y el PSdeG resiste como tercera. Con 23 escaños en juego y márgenes de pocos miles de votos en Lugo y Ourense, el voto exterior puede decidir la última acta de cada provincia.
La dimensión nacional es evidente. En el conjunto de España hay 2,77 millones de electores fuera, un 7,15% del censo, y Galicia concentra casi una quinta parte de ellos. Ninguna otra comunidad tiene un peso relativo semejante. Eso convierte al voto emigrante gallego en un asunto que interesa directamente a las direcciones nacionales del PP y del PSOE: el reparto de escaños en las provincias pequeñas se decide a menudo por cientos de papeletas llegadas de Buenos Aires, Montevideo o Ginebra.
Hay además un giro reciente que conviene no perder de vista. Tras décadas de campañas institucionales para movilizar el voto exterior, la Xunta asume limitar el sufragio de los nacionalizados por la ley de nietos, según ha publicado elDiario.es Galicia. La paradoja no es menor: el electorado que durante años se buscó con insistencia es hoy un censo que se quiere acotar. Cómo se concrete esa restricción y a cuántos de los 516.669 inscritos afecta es, a día de hoy, la principal incógnita de la cita gallega.
Quedan seis semanas para comprobarlo.
Ficha del Caso
- El caso: Galicia supera a Madrid en censo de residentes ausentes para las generales del 29N, con 516.669 inscritos en el CERA frente a los 498.874 de la capital.
- Datos importantes: 38.728.356 votantes en España, de los que 2.769.645 residen en el exterior. Galicia reparte 23 escaños. En Ourense, el CERA alcanza el 31% del censo. El Tribunal Supremo ha suspendido el sufragio a 163.020 españoles.
- Resumen: La participación exterior gallega sigue por debajo del 7% tras la supresión del voto rogado en 2022, pero su peso relativo convierte a la diáspora en un factor decisivo para el último escaño de Lugo y Ourense.

