La izquierda valenciana se presenta dividida al 29-N: Esquerra Unida rechaza confluir con Compromís

El Consell Polític d'Esquerra Unida tumba con más del 75% de los votos su integración en la candidatura de Compromís, que sigue negociando con Podemos y aún no ha designado a su cabeza de lista. El plazo para registrar alianzas termina hoy.

La izquierda valenciana concurrirá dividida a las elecciones generales del 29-N. El Consell Polític Nacional d’Esquerra Unida ha rechazado con más del 75% de los votos la oferta de confluencia que le tendió Compromís, según el comunicado difundido por la federación tras la votación de su dirección.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Consell Polític Nacional d’Esquerra Unida ha rechazado con más del 75% de los votos integrarse en la candidatura de Compromís para las generales del 29-N.
  • ¿Quién está detrás? La dirección de Esquerra Unida que lidera Rosa Pérez Garijo, una Compromís que sigue negociando con Podemos y un plazo de alianzas que expira hoy.
  • ¿Qué impacto tiene? El espacio a la izquierda del PSOE concurrirá fragmentado en la Comunitat Valenciana y el escenario puede repetirse en las autonómicas de 2027.

No habrá, por tanto, la candidatura unitaria «100% valenciana» que el partido de Joan Baldoví llevaba semanas intentando cerrar. No habrá porque, después de varias reuniones, la federación valenciana de Izquierda Unida ha decidido que no se integra en una candidatura ajena. El resultado fue rotundo: tres de cada cuatro miembros de su dirección dijeron que no.

El portazo del 75%: qué rechazó exactamente Esquerra Unida

El malestar venía de lejos. Fuentes de la formación venían trasladando en los últimos días su enfado por la posición de Compromís, a quien acusan de querer copar todos los puestos de salida y de no estar dispuesta a reeditar una confluencia en 2027. Ese enfado se ha convertido ahora en decisión formal.

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En el comunicado aparecen las frases que explican el fondo del desencuentro. Esquerra Unida se define como «una fuerza política que siempre ha apostado por la unidad de la izquierda» y lamenta «la constante negativa de Compromís de llegar a un acuerdo para concurrir conjuntamente para el conjunto del ciclo electoral». La dirección que lidera Rosa Pérez Garijo lo resume de otra manera: se puede sumar con otras fuerzas, pero no ser absorbidos por ellas.

Ahí está la clave. Pérez Garijo reivindica que su organización tiene implantación en todo el País Valenciano, miles de afiliados y más de cien concejales, y varias alcaldías. «Es fundamental construir confluencias con otras formaciones progresistas, pero lo que no es posible es integrarnos en una candidatura ajena», ha defendido.

Compromís planteó un acuerdo bajo su paraguas desde la primera reunión y no movió la propuesta en ningún momento. Para Esquerra Unida, esa rigidez «imposibilita la visibilización de todas las formaciones políticas valencianas de izquierdas». La negociación estaba sentenciada desde el principio.

La izquierda que gobernó junta hasta 2023 no ha sabido escribir una papeleta común: la unidad se ha roto antes de empezar la campaña.

Tres papeletas a la izquierda del PSOE y un reloj que se agota

Mientras Esquerra Unida cerraba la puerta, Compromís mantenía la suya entreabierta. La coalición sigue negociando con Podemos su integración en la candidatura y tiene pendiente una decisión que no es menor: quién encabeza la lista por la circunscripción de València. La convocatoria publicada en el BOE fijó el plazo para registrar posibles alianzas, que termina hoy, viernes 16 de octubre.

El escenario que queda es justo el que Compromís quería evitar: una papeleta de Frente Amplio —la marca con la que concurre Esquerra Unida— al margen de la suya, y una tercera pieza todavía en el aire, la de Podemos, que no ha aclarado dónde aterriza. En la práctica, tres candidaturas a la izquierda del PSOE.

Compromís Podemos Esquerra Unida

Cada papeleta que no alcanza el umbral del 3% deja votos que no se traducen en actas. El reparto de escaños en la Comunitat Valenciana se decide por márgenes estrechos, y las tres provincias funcionan como circunscripciones separadas, un efecto que complica al espacio progresista rentabilizar su presencia en el Congreso.

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El Escenario Valenciano

El desencuentro deja a la izquierda valenciana lejos de la imagen de bloque que proyectó hasta 2023, cuando estas mismas fuerzas compartían gobierno en la Generalitat. El mapa ha cambiado por completo desde entonces.

Hoy la Generalitat la ocupa el Consell de PP y Vox, con Juanfran Pérez Llorca como president desde diciembre de 2025 y un pacto que se mantiene sin sobresaltos visibles.

La oposición parlamentaria la ejercen PSPV y Compromís en las Corts, mientras Esquerra Unida reclama su propia voz desde el ámbito municipal: más de cien concejales y varias alcaldías que utiliza como argumento contra cualquier absorción.

En clave nacional, la foto tampoco es menor. Una izquierda fragmentada en una comunidad que reparte una treintena larga de diputados interesa al PP y al Gobierno de Pedro Sánchez por el mismo motivo: la aritmética del Congreso.

La última vez que Izquierda Unida y Podemos concurrieron juntos a unas generales fue en 2016, bajo la marca Unidos Podemos. Una década después, la confluencia valenciana se ha convertido en un problema de reparto de puestos y de siglas. Con las alianzas cerrándose hoy y las urnas abiertas el 29-N, la siguiente cita llega en mayo de 2027, cuando Compromís y Esquerra Unida vuelvan a medirse en las autonómicas. Hoy por hoy, cada uno por su lado.

Ficha del Caso

  • El caso: El Consell Polític Nacional d’Esquerra Unida rechaza con más del 75% de los votos integrarse en la candidatura de Compromís, lo que rompe la papeleta única de la izquierda valenciana para el 29-N.
  • Datos importantes: Más del 75% de la dirección de Esquerra Unida votó en contra; la federación suma más de cien concejales y varias alcaldías; Compromís sigue negociando con Podemos y no ha designado cabeza de lista; el plazo de alianzas termina hoy, 16 de octubre.
  • Resumen: El espacio a la izquierda del PSOE concurrirá fragmentado en la Comunitat Valenciana, con tres papeletas posibles en València, Alicante y Castellón, un escenario que complica el reparto de escaños y puede repetirse en las autonómicas de 2027.