Museo Sorolla reabre en Chamberí con 2.000 m² más y la exposición ‘Tras la casa del artista’

La ampliación, obra de Nieto Sobejano Arquitectos sobre un antiguo taller de coches, abre con cuatro salas, auditorio y taller de restauración. La casa-museo y los jardines siguen cerrados y el director del museo habla de 'años' antes de poder recuperarlos.

El Museo Sorolla reabre su ampliación de Zurbano 68, en Chamberí, dos años después del cierre de la casa histórica. Los más de 2.000 metros cuadrados nuevos del edificio, un antiguo concesionario y taller de automóviles reconvertido por el estudio Nieto Sobejano Arquitectos, ya pueden visitarse; la casa del pintor y sus jardines siguen, en cambio, con la persiana bajada y sin fecha de vuelta.

La puesta de largo coincide con Tras la casa del artista. Arquitecturas del Museo Sorolla (1905-2026), la muestra que recorre la historia de la vivienda desde que Joaquín Sorolla compró su primer terreno en 1905 hasta hoy. Reúne pinturas, dibujos, fotografías y documentos sobre la transformación de la antigua residencia familiar. El detalle que más agradecerá el visitante es otro: la entrada a la muestra es gratuita, algo poco habitual en un museo de titularidad estatal. Puede verse hasta el 10 de enero de 2027.

Qué hay dentro de los 2.000 metros cuadrados nuevos

El edificio alberga cuatro salas de exposiciones temporales, un auditorio, almacenes para las colecciones y un taller de restauración. Es, en la práctica, el espacio de servicio que el museo nunca tuvo en el paseo de General Martínez Campos, donde depósitos, taller y muestras se peleaban por cada metro libre. Los trabajos que siguen en marcha en la casa buscan mejorar la accesibilidad y modernizar las instalaciones sin alterar la esencia de la residencia.

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La ampliación no sustituye a la casa, pero sí libera al museo de una dependencia incómoda: hasta ahora, cada exposición temporal obligaba a convivir con el recorrido permanente o a desmontar parte de él. Las salas nuevas permiten programar sin tocar la vivienda histórica y dar salida a un fondo que pasa buena parte del año guardado. Quien visite estos meses encontrará, eso sí, un museo a medias: la ampliación funcionando por un lado y la puerta cerrada de la casa por otro.

Por qué la casa y los jardines siguen cerrados

Museo Sorolla reapertura

La casa-museo continúa en obras y sin calendario público. El director, Enrique Varela, ha señalado que aún quedan ‘años’ para volver a recorrer la vivienda y sus jardines, lo que deja la reapertura completa en un horizonte difuso. La reforma persigue ganar accesibilidad y poner al día unas instalaciones que acumulan más de un siglo de uso.

La ampliación resuelve el problema de espacio del museo, pero no el que tiene el visitante: la casa que da sentido a todo sigue cerrada.

El cierre prolongado no es una anomalía madrileña: las reformas de museos históricos casi siempre se alargan más de lo anunciado. El Sorolla añade una dificultad extra. Cualquier intervención debe convivir con un inmueble de más de cien años y con un jardín que forma parte de la propia obra del pintor. Eso encarece cada fase y explica, en parte, que nadie se atreva a poner fecha.

Lo que el nuevo Sorolla dice del museo que se está construyendo en Madrid

No es la primera vez que Madrid resuelve un problema museístico reconvirtiendo un edificio industrial. El CaixaForum de Herzog y de Meuron funciona desde 2008 sobre la antigua central eléctrica del Mediodía, en el paseo del Prado. El movimiento del Sorolla es más modesto, un taller de coches en Chamberí frente a una central eléctrica, pero comparte la lógica: crecer hacia dentro del barrio cuando no se puede crecer hacia fuera.

Hay también una cuestión de modelo. Los museos de casa-museo viven de la atmósfera, de los muebles, de la luz de los ventanales, del jardín que Sorolla pintó tantas veces, y no de las salas blancas. Cuando la ampliación se convierte en el único espacio visitable durante años, el riesgo no es que el público deje de ir, sino que deje de entender por qué iba. La muestra inaugural lo compensa en parte: explica la casa precisamente cuando no se puede entrar en ella.

El riesgo mayor está en el calendario. Un museo estatal que mantiene cerrada su pieza principal durante años vive de la confianza de quien ya lo conoce, y esa confianza se desgasta. La ampliación tapa parte del agujero y la gratuidad de la muestra inaugural ayuda, pero nadie cruza Chamberí para ver un taller de restauración. La casa es el museo. Mientras siga cerrada, Zurbano 68 será una excelente antesala de algo que todavía no se puede visitar.

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El entorno, en cualquier caso, invita a un optimismo moderado. Chamberí concentra un eje de museos estatales poco habitual, con el Sorolla, el Museo Nacional de Ciencias Naturales, y el Geominero a pocos minutos a pie, y una sede más con programación temporal refuerza ese circuito para los vecinos y para quien llega de cualquier punto de la ciudad. Habrá que ver con qué ritmo y con qué presupuesto se llena ese espacio cuando cierre la exposición inaugural.

De momento, la cita es la muestra gratuita de la sede nueva, abierta hasta el 10 de enero de 2027. Después, el museo tendrá que decidir qué enseña en sus cuatro salas y cuándo abre de verdad la puerta que importa. La ampliación ya está resuelta; la función principal sigue pendiente.