La Junta aprueba el Plan Integral de Salud Cardiovascular para reducir un 15% la mortalidad en Andalucía

El consejero Antonio Sanz fija el horizonte en 2031 y prevé tener el documento cerrado en el primer trimestre de 2027. Sustituirá al Plan Integral de la Cardiopatía vigente entre 2005 y 2009.

La Junta anuncia en Bormujos el Plan Integral de Salud Cardiovascular, que busca rebajar un 15% la mortalidad en Andalucía.

El escenario elegido fue el I Congreso Nacional de la Asociación Española para la Promoción de la RCP y el Consejo Nacional del European Resuscitation Council en España, celebrado en el Hospital San Juan de Dios de Bormujos, en la provincia de Sevilla. Allí, el vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, desgranó los dos grandes retos que se plantea la administración autonómica con este nuevo plan y su horizonte 2031.

Dos objetivos y cuatro líneas estratégicas para 2031

El Plan Integral de Salud Cardiovascular de Andalucía recogerá las líneas estratégicas y las medidas que se van a tomar durante el próximo periodo 2027-2031. La previsión que maneja el Gobierno andaluz es tenerlo culminado en el primer trimestre de 2027. Los retos son dos y apuntan al mismo sitio: reducir los factores de riesgo cardiovascular modificables en todas las provincias andaluzas y rebajar un 15% la tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares.

Publicidad

Sobre el papel, el documento se apoya en cuatro líneas de trabajo. La primera es la promoción y la prevención en salud cardiovascular. La segunda, la atención integral a las enfermedades cardiovasculares. A esas dos se suman la continuidad asistencial y la rehabilitación, y un cuarto eje dedicado a la formación, la investigación y la innovación. Cuatro patas para un mismo taburete: anticiparse a la enfermedad.

El consejero explicó que este plan «va a sustituir al Plan Integral de la cardiopatía de Andalucía 2005-2009 con un nuevo enfoque que ya se ha establecido tanto a nivel nacional como a nivel internacional». Dos décadas separan un texto del otro. En ese tiempo ha cambiado la manera de entender el abordaje cardiovascular: del tratamiento de la dolencia ya instalada se ha pasado a la prevención primaria y a la coordinación entre niveles asistenciales. Andalucía no parte de cero, pero sí cambia de enfoque.

Un plan que no se limita a tratar la enfermedad cuando llega: quiere evitar que aparezca y que vuelva a repetirse.

El nuevo plan contemplará además varias iniciativas que buscan impactar directamente sobre la prevención de la muerte súbita. La primera experiencia está ya en marcha: el pasado mes de julio se entregó la distinción de zona cardioasegurada a una propuesta inicial de 120 farmacías de Sevilla, Huelva, Córdoba y Cádiz. El objetivo es que esos establecimientos cuenten con personal formado y con desfibriladores accesibles para quien los necesite en un momento crítico. Cuatro provincias y 120 puntos de atención de proximidad.

De los cardiomaratones del 061 a la farmacia de la esquina

mortalidad cardiovascular

En paralelo, la Junta mantiene los Cardiomaratones 061, que este año alcanzan su decimotercera edición. Sanz precisó que durante estos dos días la intención es formar a 12.300 jóvenes en técnicas básicas de reanimación. Desde su puesta en marcha en 2013, estos encuentros han permitido formar a más de 157.000 personas. Doce años de formación masiva en reanimación cardiopulmonar.

Los datos que acompañan al anuncio ayudan a dimensionar el problema. En Andalucía se estima que la incidencia de la parada cardíaca extrahospitalaria es del 19,5% y que el Centro de Emergencia Sanitaria atendió en 2025 un total de 1.389 paradas cardiorrespiratorias. El consejero subrayó que el pronóstico del paciente y sus probabilidades de supervivencia dependen del tiempo que transcurre desde que ocurre la parada hasta que se inician las maniobras de reanimación. Minutos, no horas.

Publicidad

La Lectura Andaluza

Andalucía llega a este plan con dos décadas de recorrido desde el texto anterior, el de 2005-2009, y con una red sanitaria muy distinta a la de entonces. La comunidad cuenta hoy con un sistema de emergencias coordinado entre el 061 y el 112, con una atención primaria que ejerce de primera puerta y con un mapa hospitalario repartido por las ocho provincias. El valor de un documento así no está en el título: está en la capacidad de engarzar esas piezas para que el paciente no se pierda por el camino. Y ahí la continuidad asistencial, una de las cuatro líneas estratégicas, resulta tanto o más decisiva que la propia prevención.

Para el ciudadano de a pie, el impacto se mide en gestos cotidianos. La farmacia del barrio que puede convertirse en zona cardioasegurada, como ya ocurre en 120 establecimientos de Sevilla, Huelva, Córdoba y Cádiz. El desfibrilador que debería estar al alcance en cualquier instalación deportiva. El centro de salud que deriva al especialista sin obligar al paciente a repetir su historial una y otra vez. En los municipios pequeños, donde la distancia al hospital se mide en minutos de carretera, la formación de quien está al lado puede decidir el desenlace. La prevención no se hace solo en los despachos.

El calendario marca los próximos pasos. El documento debe quedar culminado en el primer trimestre de 2027 y desplegarse a lo largo del periodo 2027-2031, con las ocho provincias como territorio de aplicación y un indicador final que no admite interpretaciones: un 15% menos de mortalidad cardiovascular. Habrá que ver cómo se concreta el presupuesto, cómo se reparte la formación entre los distintos niveles asistenciales y de qué manera se mide el avance cada año. La pelota queda en el tejado de la sanidad pública andaluza. Y el reloj, ya en marcha, tiene una fecha escrita: 2031.