Rueda reunió este sábado en Sanxenxo a más de 1.500 excargos del PPdeG para hacer de Galicia el motor de Feijóo.
Un homenaje con 1.500 nombres y una consigna: «un esfuerzo más»
El acto se llamó Compromiso compartido y tuvo formato de homenaje. En la localidad pontevedresa, este sábado 17 de octubre, se reunieron antiguos regidores y ediles del partido en la provincia de Pontevedra, tanto los que gobernaron como los que ejercieron desde la oposición. El anfitrión fue el alcalde de la villa, Telmo Martín; entre los asistentes estuvo también el presidente provincial del PP, Luis López.
Alfonso Rueda aprovechó el homenaje para reivindicar el papel de los representantes locales y para pedir «un esfuerzo más» ante las elecciones generales del 29 de noviembre. Lo hizo con una fórmula que repitió ante los suyos: Galicia debe ser el «motor del cambio» que lleve a Feijóo a La Moncloa. «Feijóo lo merece, porque fue presidente de Galicia durante muchos años, porque nos conoce bien y porque está al frente de un reto que merece todo el apoyo del mundo», afirmó el presidente del PPdeG.
El dirigente popular resumió su forma de trabajar en tres palabras —verdad, sentidiño y generosidad— y la contrapuso a la de otras formaciones. «Sin necesidad de tener que hablar de otros, como hacen otros partidos políticos, que se dedican a criticar mientras nosotros nos dedicamos a trabajar», señaló. El mensaje a las bases era claro: la campaña se gana en el territorio y no en los platós.
La tesis del encuentro era municipal. Rueda defendió que la buena política «empieza en lo pequeño, por lo local» y animó a los veteranos a servir de ejemplo para las dos citas del calendario: las generales del 29-N y las municipales de 2027. El homenaje, dijo, fue «bonito, emocionante y muy justo».
La intervención más esperada fue la de Mariano Rajoy. El expresidente del Gobierno y presidente honorífico del PPdeG recordó su paso por la política municipal: «Al fin, solo recordamos lo que estamos viviendo hoy en este acto: que todos fuimos concejales o alcaldes del PP y a mucha honra, muy orgullosos». Después pidió también un esfuerzo para que Feijóo llegue a la Presidencia.
El PPdeG lleva casi dos décadas ganando en Galicia con la estructura municipal como columna vertebral, y ahora quiere convertir ese músculo en votos fuera de la comunidad.
Rueda cerró el capítulo Rajoy con una frase que resume su idea de la política: «Mariano Rajoy ve las cosas donde hay que verlas, desde los ayuntamientos». Para el presidente del PPdeG, los consistorios son una escuela de gestión pública y el lugar donde se mide de verdad la confianza del votante.
Del homenaje a la maquinaria: qué hay detrás de los 1.500
La cifra no es anecdótica. Reunir a más de 1.500 exalcaldes y concejales de una sola provincia supone activar una red territorial que el PPdeG ha cultivado durante décadas y que explica buena parte de su hegemonía en Galicia. Muchos de esos cargos mantienen trato directo con las directivas locales, con las juntas de gobierno y con las agrupaciones que movilizan el voto parroquia a parroquia. En una campaña corta, esa red vale más que cualquier spot.

Quedan seis semanas para el 29-N. La campaña entra en la fase en la que los partidos dejan de discutir programas y empiezan a discutir quién moviliza a quién. En ese terreno, el PPdeG llega con ventaja estructural: gobierna la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico, con sede en Santiago de Compostela) con mayoría absoluta desde 2009 y administra una red de alcaldes que en muchas comarcas es la administración más visible.
El BNG, primera fuerza de la oposición en el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral, con 75 diputados), y el PSdeG llegan a esta doble cita con lógicas distintas: sin responsabilidad de gobierno autonómico, pero con la campaña nacional como marco de referencia. Para ambos, el 29-N funciona como termómetro de expectativas y como ensayo de lo que ocurra en 2027.
El Laboratorio Gallego
Galicia lleva gobernada por el PPdeG con mayorías absolutas consecutivas desde 2009, y esa continuidad convierte cada acto interno en una pieza de un engranaje mayor. En el Parlamento autonómico el PPdeG tiene al BNG como primera fuerza de la oposición y al PSdeG como tercera, un reparto que le otorga un margen holgado y le permite presentarse ante el electorado nacional como un ejecutivo estable.
La lectura nacional es explícita y la hizo el propio Rueda: según sus palabras, Galicia debe ser el motor del cambio que lleve a Feijóo a La Moncloa. El argumento es de doble filo, porque presenta al líder del PP como producto de la escuela gallega —«fue presidente de Galicia durante muchos años», recordó— y convierte el resultado del 29-N en una suerte de examen sobre el método de gestión que el partido reivindica desde la Xunta. El ensayo gallego se juzga esta vez en las urnas nacionales.
El riesgo para el PPdeG es que las dos competiciones se midan por separado: en Galicia la marca resiste con mayoría absoluta, pero la campaña nacional se libra en claves distintas y un mal resultado el 29-N abriría una pregunta incómoda sobre el desgaste del discurso territorial. La siguiente cita, las municipales de 2027, será el verdadero test de esa red de 1.500 cargos reunida en Sanxenxo.
Ficha del Caso
- El caso: El PPdeG reunió en Sanxenxo a más de 1.500 exalcaldes y concejales de Pontevedra en un homenaje con la vista puesta en las generales.
- Datos importantes: Acto «Compromiso compartido»; elecciones generales el 29 de noviembre; municipales en 2027; intervenciones de Mariano Rajoy, Telmo Martín y Luis López.
- Resumen: Rueda convierte el arraigo municipal gallego en palanca para llevar a Feijóo a La Moncloa y sitúa Galicia como banco de pruebas del discurso nacional del PP.
