Vox eleva a doctrina de partido la prioridad nacional: ayudas sociales primero para los españoles y expulsión de los inmigrantes que delinquen. Santiago Abascal ha fijado este domingo los tres ejes que la formación quiere convertir en columna vertebral de su programa.
El presidente de Vox ha desgranado su receta en una entrevista concedida a La Razón en la que separa con nitidez dos realidades que, a su juicio, el establishment confunde de forma interesada: el extranjero que cumple la ley y contribuye, y el que llega para vivir del erario público.
Del primero sostiene que también es víctima. ‘Los inmigrantes legales que respetan la ley, que se adaptan, que trabajan, que contribuyen, que pagan impuestos, también son víctimas, como los españoles, de las consecuencias de la inmigración masiva’, ha asegurado. La magnitud del fenómeno, según su lectura, es el problema de fondo: cinco millones de personas llegadas a España en cinco años.
Qué propone Vox y con qué argumentos
El primer eje es la prioridad nacional en el acceso a las prestaciones públicas. La tesis es que el sistema de ayudas debe ordenarse con preferencia para los españoles, sin cerrar la puerta a quienes ya han generado derechos. ‘Las ayudas sociales tienen que ser prioritariamente para los españoles’, ha defendido, antes de matizar que quien lleva años trabajando y cotizando ha adquirido derechos para recibirlas.
El segundo eje es la expulsión. Abascal plantea que los condenados por delitos cumplan la pena en su país de origen mediante acuerdos entre Estados, y no en cárceles españolas. ‘Los que están cometiendo delitos se tienen que ir todos a través de convenios internacionales con los países de origen a cumplir las penas de prisión en sus propias naciones’, ha señalado. La misma lógica aplica a quienes, a su juicio, han venido ‘no a trabajar, sino a vivir de las ayudas sociales’.
El tercer eje es la revisión de las concesiones de nacionalidad española. Habrá que hacer una gran auditoría para saber quiénes son esas personas’, ha afirmado, convencido de que el Gobierno necesita ‘sus milicias y sus nuevos votantes. Una información publicada este domingo por La Gaceta documenta concesiones a solicitantes que alegaban abuelos nacidos en España a finales del siglo XIX sin pruebas que lo acreditaran, un material que encaja con la exigencia de revisión que reclama el partido.
La prioridad nacional deja de ser un eslogan de campaña y pasa a operar como eje que ordena el discurso de Vox en cada comparecencia.
Las dificultades legislativas que el propio Abascal reconoce
El líder de Vox no oculta que el proyecto exigirá reformas legales. Hay dificultades legislativas en algunos órdenes, dificultades legislativas en España, en Europa o en convenios internacionales que estamos dispuestos a vencer’, ha admitido. El marco europeo, con la libre circulación y la normativa común de asilo como ejes, es el primer frente que habría que despejar. El segundo son los tratados bilaterales, que hoy no permiten devolver a un condenado a cumplir pena en su país de origen sin un acuerdo previo entre Estados.
La aritmética parlamentaria añade otra capa al debate. El GPVOX es tercera fuerza del Congreso de los Diputados. Sus 33 diputados no bastan para aprobar una iniciativa en solitario, de modo que cualquier texto en esta dirección necesitaría el concurso del PP. La pregunta real no es si el PSOE va a rechazarla, sino si el PP está dispuesto a secundarla o a esquivarla en la votación.
La prioridad nacional como seña de identidad frente al PP
El movimiento no es nuevo, pero sí más ambicioso. En julio de 2024 Vox rompió los gobiernos de coalición que mantenía con el PP en cinco comunidades autónomas y, desde entonces, ha construido su perfil propio sobre banderas que su socio no puede asumir sin fracturar su discurso. La prioridad nacional pertenece a esa categoría: obliga al PP a elegir entre acompañarla y asumir su marco, o rechazarla y ceder a Vox el espacio de la derecha sin complejos.
Hay además un cálculo electoral evidente. Cada comparecencia que abunda en este terreno refuerza la identidad del votante de Vox y le permite competir en el terreno de la gestión de flujos migratorios, donde el partido se siente cómodo. Queda por ver cómo se traduce ese marco en propuestas concretas: la dirección no ha detallado todavía cómo aplicaría la preferencia nacional al ingreso mínimo vital, a la sanidad o a la vivienda pública, tres ámbitos donde el choque jurídico sería inmediato.
El próximo hito será parlamentario. Vox tiene por delante el periodo de sesiones y el calendario electoral para convertir la doctrina en iniciativas verificables, y el PP, para decidir si sigue mirando hacia otro lado mientras su competidor por la derecha fija el marco de la conversación.

