El CNI advirtió de una oleada migratoria sobre Ceuta que podía superar la de 2021, semanas antes del asalto del 30 de julio. Así consta en el informe de 22 páginas que el Centro Nacional de Inteligencia, el servicio de inteligencia del Estado dependiente de Defensa, ha remitido a la Audiencia Nacional, según ha revelado El Mundo.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha ocurrido? El CNI ha entregado a la Audiencia Nacional un informe de 22 páginas sobre los avisos previos a la entrada masiva en Ceuta.
- ¿Dónde y cuándo? Ceuta y Madrid. Los avisos constan del 28 y el 29 de julio; el documento se remitió al juzgado el miércoles 14 de octubre.
- ¿Qué relevancia tiene? Acredita que se alertó de un volumen superior al de 2021 y cifra en 180.000 los usuarios movilizados en redes.
El aviso que el CNI dejó por escrito
El dossier, incorporado a la instrucción que dirige la jueza María Tardón, reconstruye las semanas previas al 30 de julio a partir de las conversaciones del Centro con la Delegación del Gobierno. El documento sostiene que la información se trasladó «con la máxima urgencia» a los superiores jerárquicos para neutralizar la entrada.
El 29 de julio, un día antes del asalto, el CNI identificó «llamamientos para un asalto masivo por tierra y mar» sobre la ciudad autónoma, fuera de lo normal por su volumen. Ese mismo día se cuantificaron 180.000 miembros en los grupos de redes sociales que preparaban el cruce. La estimación interna fue explícita: si solo un 10% lo intentaba, el número de personas que accedieran a Ceuta podría superar el registrado en 2021.
Dos días antes, el 28 de julio, el jefe de Gabinete de la Delegación del Gobierno, Gonzalo Sanz, trasladó a su interlocutor del Centro que «parecía haberse tomado conciencia en Madrid» de la crisis en la que entraba la ciudad. En ese intercambio consta que el Ministerio del Interior había previsto evaluar si las naves del Tarajal podían albergar un centro de acogida temporal y que había dado instrucciones para agilizar con Rabat la devolución de nacionales.
El informe sitúa además a las autoridades marroquíes como «absolutamente conocedoras» de la entrada irregular. Según el CNI, la Gendarmería estableció controles «insuficientes» y no hubo reacción proactiva ante la pérdida de control, mientras Rabat conocía «en detalle» las convocatorias coincidiendo con la Fiesta del Trono.
El informe acredita que el CNI detectó el llamamiento, lo elevó por la vía urgente y lo dejó por escrito antes de que la frontera cediera.
Del aviso urgente al relato del Ejecutivo

El 30 de julio la frontera cedió: la entrada se produjo por tierra y por mar, con tres barcos de la Marina Real marroquí. Desde entonces, el relato del Ejecutivo se apoyó en la ausencia de avisos. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, lo sostuvo hasta en tres ocasiones e invocó el precedente de 2021 para defender que nada hacía prever una repetición. El dossier remitido a la jueza documenta lo contrario.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, revisó el informe el miércoles 14 de octubre y el documento se envió a la Audiencia por la tarde. Los informes del Centro se microfilman antes de salir, de modo que cualquier discrepancia entre versiones resulta contrastable, según las fuentes consultadas por El Mundo.
La versión oficial se reajustó cuando la desclasificación confirmó los avisos. La portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, defendió primero la misma tesis y después se aferró a que nadie había previsto la «magnitud» del cruce, aunque los reportes del CNI recogían el adjetivo «masiva». El jefe de Gabinete de la Delegación dimitió y ratificó por carta ante la jueza que los avisos existieron; días después renunció el delegado del Gobierno.
En el plano judicial, la jueza Tardón ha reclamado a la Policía Nacional las alertas e informes sobre la avalancha, con un plazo de tres días notificado esta semana. Es un requerimiento ordinario de la instrucción, que incorpora al cuerpo encargado del control fronterizo y de extranjería en la ciudad autónoma a una causa nutrida hasta ahora con documentación de inteligencia.
El Contexto Operativo
La presión migratoria sobre Ceuta no es nueva y el precedente de 2021 funciona como referencia obligada. Entonces, más de 10.000 personas cruzaron la frontera en plena crisis con Rabat por la hospitalización de Brahim Ghali, un episodio que se llevó por delante a la ministra de Exteriores Arancha González Laya. El informe cuantifica el riesgo: 180.000 usuarios movilizados y un escenario en el que una décima parte habría bastado para superar aquel registro.
El trabajo previo de detección funcionó en los términos que exige el procedimiento: el Centro identificó la convocatoria, la elevó por la vía urgente y la dejó documentada antes del 30 de julio. La Policía Nacional mantiene el control documental y fronterizo en una ciudad con presión estructural sobre sus perímetros, y la documentación remitida a la Audiencia se enmarca en ese mismo circuito de rendición de cuentas.
La instrucción sigue abierta. Si la jueza necesitara más material haría falta una nueva desclasificación del Consejo de Ministros, porque el CNI ha cerrado con este dossier su aportación sobre lo ocurrido los días 30 y 31 de julio. En paralelo, la relación con Rabat continúa condicionada: Marruecos mantiene a Naser Burita al frente de Exteriores, el interlocutor de los últimos episodios de tensión. La advertencia, en cualquier caso, consta por escrito en 22 páginas.
