Ford Almussafes cumple 50 años con la alianza con Geely como vía para recuperar producción y empleo tras los ERE

La factoría valenciana ensambló 449.000 vehículos en 2004 y 98.000 el año pasado. El acuerdo con la firma china llega tras años de paradas y expedientes, con la industria auxiliar pendiente del volumen asignado.

Ford Almussafes cumple medio siglo y se aferra a la alianza con Geely para recuperar producción y empleo tras años de ERE.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La planta de Almussafes cumple 50 años desde que en 1976 salió de la línea de montaje el primer Ford Fiesta.
  • ¿Quién está detrás? Ford, la compañía china Geely, la industria auxiliar de la comarca y las administraciones valenciana y estatal.
  • ¿Qué impacto tiene? La factoría ensambló 449.000 vehículos en 2004 y 98.000 el año pasado: de ese volumen depende el empleo directo e indirecto de toda la zona.

De 214.000 a 98.000 vehículos: la curva que explica medio siglo de Almussafes

El primer Ford Fiesta salió de la factoría en 1976. Un año más tarde, ya con la producción de turismos en marcha, la planta ensambló 214.000 vehículos, según los datos que recoge el reportaje de À Punt con motivo del aniversario. Desde entonces, Almussafes dejó de ser un municipio agrícola para convertirse en uno de los principales motores industriales de la Comunitat Valenciana.

El máximo histórico llegó en 2004, con 449.000 vehículos. El año pasado, la cifra se había quedado en 98.000. Los números no cierran. Entre un dato y otro caben dos décadas de cambios de modelo, paradas de producción y una transición hacia el coche eléctrico que ha entrado en la factoría más rápido que los pedidos.

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En su mejor momento, la planta dio trabajo a 12.000 personas y su actividad llegó a generar alrededor del 10% del producto interior bruto valenciano. Ese peso se dejó notar en toda la comarca: talleres, transporte, proveedores y comercio crecieron al ritmo de la cadena de montaje. Cuando la cadena se detuvo, también lo hizo lo de alrededor.

El alcalde de Almussafes, Toni González, resume el cambio que supuso la multinacional para muchas familias: «Pasar de ser labradores a trabajar en la línea de montaje, con la tecnología, supuso un cambio radical».

Medio siglo después, la fábrica que enseñó a una comarca a trabajar en cadena vuelve a jugarse el empleo en una sola carta.

Esa carta se llama Geely. El acuerdo con la compañía china abre, según recoge la radiotelevisión valenciana, una nueva etapa para la fábrica y para el conjunto de la industria auxiliar, la misma que ha visto encogerse los pedidos al ritmo de cada parada de producción y de cada expediente de regulación de ocupación.

Qué significa Geely para la planta y para la industria auxiliar

La electrificación es el marco en el que se decide todo lo demás. La automoción valenciana compite con otras regiones europeas por cada asignación de modelo, y en esa carrera pesan los costes, el suelo industrial disponible, la energía y la mano de obra formada. Ford Almussafes Geely no es solo una operación empresarial: es la prueba de si el ecosistema valenciano del motor aguanta la segunda gran reconversión del sector.

Ford Almussafes 50 aniversario

Para los proveedores, el calendario importa más que el titular. Un acuerdo que no se traduzca en volumen de producción y en turnos de trabajo no mueve nada en la comarca. La diferencia entre un comunicado y una línea a pleno rendimiento son cientos de empleos indirectos que hoy siguen pendientes de la carga de trabajo.

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El peso del sector tampoco es una cuestión local. La automoción aporta en torno al 10% del PIB español y cerca del 18% de las exportaciones, según las cifras que maneja la patronal Anfac, de modo que lo que ocurra en Almussafes se sigue con la misma atención desde Valencia que desde Madrid.

El Escenario Valenciano

En el discurso del Consell que preside Juanfran Pérez Llorca, la reindustrialización ocupa un lugar destacado; en la práctica, el margen de la Generalitat sobre una decisión que se toma en Detroit y en Hangzhou es limitado. El pacto entre PP y Vox ha convertido la política industrial en terreno de confrontación con PSPV y Compromís, que reclaman un plan autonómico de suelo, energía, y formación para el sector. La planta, mientras tanto, depende de decisiones empresariales que ninguna institución valenciana controla.

La dimensión nacional también cuenta en esta historia. El PERTE del vehículo eléctrico, el programa estatal de ayudas a la cadena de valor del motor, ha repartido fondos entre plantas y proveedores, y el Gobierno central ha vinculado la continuidad industrial a la ejecución efectiva de esos proyectos, según las cifras del INE sobre actividad industrial. El precedente más cercano, la reconversión de la década de los ochenta, dejó una lección que la comarca no ha olvidado: sin carga de trabajo comprometida por escrito, los anuncios no sostienen las nóminas.

La proyección inmediata pasa por los volúmenes. Los próximos meses deben aclarar qué producción asume la factoría dentro de la alianza con el modelo que la hizo conocida y cómo se traduce eso en turnos y en contratos para la industria auxiliar. En paralelo, la comisión de Industria de las Corts Valencianes tiene pendiente el seguimiento del plan autonómico para el motor, y los sindicatos vigilan que el cincuentenario no se quede en una celebración con foto. La Generalitat se juega aquí su credibilidad en política industrial tanto como la propia compañía.

Ficha del Caso

  • El caso: La planta de Ford en Almussafes cumple 50 años desde el primer Ford Fiesta, en 1976, en plena transición hacia la electrificación y con la alianza con Geely como vía para recuperar carga de trabajo.
  • Datos importantes: 214.000 vehículos en 1977, 449.000 en 2004 —máximo histórico— y 98.000 el año pasado; hasta 12.000 empleos directos y en torno al 10% del PIB valenciano.
  • Resumen: El futuro de la factoría y de la industria auxiliar depende de que el acuerdo con la firma china se traduzca en volumen de producción y empleo, no solo en anuncios institucionales.