EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La empresa aragonesa de formación Master D ha comunicado a la representación de los trabajadores el inicio de un ERE que afectaría a un máximo de 231 empleados en toda España.
- ¿Quién está detrás? La dirección de la compañía, con sede en Zaragoza, y la representación legal de la plantilla, que abre ahora el periodo de consultas.
- ¿Qué impacto tiene? El alcance final depende de la negociación; en paralelo, la empresa revisa el modelo retributivo de su equipo comercial.
La aragonesa Master D abre un ERE de hasta 231 despidos en toda España y revisa el sueldo de su equipo comercial.
Con sede en Zaragoza y dedicada a la formación, la compañía ha comunicado a la representación legal de los trabajadores el arranque del expediente. Los 231 empleados son un techo, no un suelo: el alcance definitivo quedará fijado en la negociación. La empresa no ha detallado el reparto por provincias ni cuántos puestos corresponden a la plantilla aragonesa.
El ERE —el expediente de regulación de empleo, el mecanismo legal por el que una compañía ajusta plantilla de forma colectiva— se abre con un periodo de consultas. Desde la reforma laboral de 2012 no exige autorización previa de la Administración, pero sí negociación de buena fe y plazos tasados: 30 días en empresas de más de 50 trabajadores, la mitad en las demás.
Las cuentas explican la dimensión del movimiento. El Estatuto de los Trabajadores considera despido colectivo el que afecta a diez trabajadores en compañías de menos de cien, al 10% de la plantilla en las de cien a trescientos y a treinta empleados en las de más de trescientos. Con 231 salidas posibles, Master D supera todos los umbrales.
Detrás del número hay 231 nóminas. Cada una es una hipoteca, un alquiler o una matrícula pagada a plazos en una comunidad donde el sector servicios concentra la mayor parte del empleo. Un ajuste así se nota en la calle antes que en los balances. Nadie los mira desde Madrid.
Un ERE no se mide en porcentajes de plantilla, sino en el número de personas que tendrán que rehacer su vida laboral cuando acabe la negociación.
Por ahora no consta valoración pública de los sindicatos ni de la autoridad laboral aragonesa, que recibe la comunicación y vigila el trámite. Lo que sí ha trascendido, según la información de Heraldo de Aragón, es la apertura simultánea de otro proceso sobre la retribución del equipo comercial.
La otra negociación: el sueldo del equipo comercial
La empresa justifica ese segundo proceso en la voluntad de «mejorar las condiciones actuales» de su red comercial. La fórmula deja abierta la pregunta inversa: qué condiciones hay hoy y por qué se tocan justo cuando se anuncian despidos. Revisar la retribución de un equipo es decidir sobre su variable.
Hay dos escenarios posibles. Uno, que la reforma refuerce la parte fija, más sólida. Dos, que traslade riesgo al trabajador con comisiones y metas más exigentes. La empresa no ha publicado el detalle del nuevo modelo, así que cualquier pronóstico es especulación. A eso se suma el calendario: la red comercial puede estar negociando su salario mientras sus compañeros negocian su salida.
El Pulso Territorial
Aragón afronta este ajuste con un Gobierno autonómico presidido por el popular Jorge Azcón y con las Cortes de Aragón (el parlamento autonómico, de 67 escaños) ya en el tramo final de la legislatura: las próximas elecciones están fijadas para mayo de 2027.
El asunto no es nuevo aquí. La planta de Stellantis en Figueruelas ha cerrado varios expedientes de salidas en la última década, casi siempre voluntarias, y esa memoria pesa cuando una empresa aragonesa anuncia despidos colectivos: el ERE no se lee solo como un problema laboral, sino como un termómetro del tejido productivo propio.
La diferencia es el sector. Master D pertenece a la formación privada, un negocio intensivo en mano de obra y sensible al ciclo. Sus ingresos dependen de los fondos de capacitación y del bolsillo de las familias. Si el ajuste se confirma cerca de los 200 empleos, sería uno de los más visibles del año en una comunidad de 1,35 millones de habitantes.
Todo depende ahora de dos plazos: el periodo de consultas, que no puede exceder los 30 días, y la decisión posterior de la autoridad laboral. Sin acuerdo, la empresa puede ejecutar las salidas, pero con la sombra de la impugnación judicial al fondo. El desenlace dirá si el techo de 231 se cumple o si la negociación lo rebaja.
Ficha Autonómica
- El caso: Master D, compañía aragonesa de formación con sede en Zaragoza, abre un ERE de hasta 231 despidos en toda España y revisa en paralelo la retribución de su equipo comercial.
- Datos importantes: Hasta 231 trabajadores afectados; el alcance se decidirá en el periodo de consultas, de un máximo de 30 días por superar los 50 empleados; la empresa no ha detallado el reparto por provincias.
- Resumen: La negociación con la representación de la plantilla acaba de arrancar. El desenlace fijará cuántos despidos se ejecutan y con qué condiciones sale el equipo comercial.

