Alberto Núñez Feijóo presenta este lunes en Madrid su «contrato con España», doce compromisos que replican el «Contrato con Galicia» de 2009.
Un acto sin logotipos para doce compromisos
El presidente del PP y candidato a la Presidencia del Gobierno escenifica a mediodía, en el Espacio Larra, la presentación de un documento que su equipo describe como el «acta fundacional de la España que viene». Sin himnos. Sin banderas. Fuentes de la dirección nacional de Génova, la sede central del PP en Madrid, señalan que la puesta en escena busca solemnizar un compromiso personal con un discurso de corte presidencialista.
El contenido, según lo difundido por esa misma dirección nacional, se ordena en doce compromisos entre los que figuran un millón de viviendas y la actualización de las pensiones conforme al IPC. El texto aborda además la relación de la Administración con los ciudadanos, la gestión del gasto público y la política exterior. Todo llega antes del arranque formal de la campaña del 29N.
Hay un detalle que en el partido subrayan con insistencia: la fórmula no es nueva. En 2009, antes de ganar por primera vez las elecciones autonómicas, Feijóo presentó en las inmediaciones de la Praza do Obradoiro, a un paso de la catedral de Santiago de Compostela, su «Contrato con Galicia». Aquel papel llevaba catorce compromisos, dos más de los que ahora se firman en Madrid.
La comparación la hacen en la propia dirección nacional: aquel precedente derivó, sostienen, en cuatro mayorías absolutas consecutivas en la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico con sede en Santiago), las de 2009, 2012, 2016 y 2020. El PPdeG gobierna la comunidad sin interrupción desde entonces y ha hecho de ese recorrido su principal aval.
En Galicia el PP tiene un contrato firmado y cuatro mayorías absolutas que exhibir; ese es el aval que Feijóo traslada ahora a toda España.
Del Obradoiro al Palacio de La Moncloa
La lectura que se hace en la dirección nacional es de movilización. El manifiesto aspira a captar al electorado dudoso explicando prioridades de gobierno antes de que la campaña formal lo inunde todo de mítines. Es un movimiento conocido en Galicia: fijar el marco antes de que lo fije el adversario.
Lo que cambia es la escala y el tablero. Galicia elige 75 diputados en una cámara unicameral con sede en Santiago; España reparte 350 escaños en el Congreso y exige pactos que las mayorías absolutas gallegas hicieron innecesarios para Feijóo. Ese es, quizá, el punto más frágil del paralelismo.
El relato gallego se sostiene sobre una idea sencilla: prometer poco, por escrito, y volver cada cuatro años a que el electorado revise la lista. El «Contrato con España» traslada ese método a un terreno donde el cumplimiento depende de socios parlamentarios y de un ciclo económico que nadie controla.
La incógnita es doble. Por un lado, cómo se traduce en cifras de inversión el millón de viviendas anunciado. Por otro, cómo responde el PSOE a un marco que pretende desplazar el debate hacia la gestión, y hacia el desgaste del Gobierno de Pedro Sánchez. De momento manda el calendario: quedan seis semanas para el 29N.
El Laboratorio Gallego
Galicia funciona como banco de pruebas del PP desde 2009. El PPdeG gobierna con mayoría absoluta, el BNG se ha consolidado como primera fuerza de la oposición y el PSdeG ocupa la tercera plaza en el Parlamento de Galicia, la cámara unicameral de 75 deputados. Esa geometría, cómoda para quien gobierna, es exactamente la que Feijóo quiere replicar en el Congreso.
La dimensión nacional es explícita. El candidato apela a una «reconstrucción nacional» tras ocho años de Sánchez y presenta el documento como un manual de principios, no como una lista de ocurrencias de campaña. En la dirección nacional comparan con 2009 sin disimulo: si el contrato gallego se cumplió y dio cuatro mayorías, el contrato español aspira a repetir el guion. La diferencia es que el PPdeG nunca necesitó a nadie para gobernar en Galicia; en Madrid, con toda probabilidad, sí hará falta.
La proyección inmediata pasa por la campaña del 29N y por cómo aguante el texto el escrutinio de las próximas semanas. A eso se suma el calendario autonómico: el Parlamento de Galicia seguirá tramitando los presupuestos de la Xunta en paralelo, un trámite que el PPdeG presentará como prueba de que el modelo funciona. Si el resultado nacional acompaña, el «Contrato con España» se citará como precedente. Si no, quedará en lo que fue durante cuatro legislaturas: una herramienta de campaña notablemente eficaz.
Ficha del Caso
- El caso: Feijóo presenta en Madrid un documento de doce compromisos con el que fija prioridades antes de la campaña del 29N.
- Datos importantes: Doce compromisos frente a los catorce del «Contrato con Galicia» de 2009; cuatro mayorías absolutas del PPdeG (2009, 2012, 2016 y 2020) y 75 diputados en el Parlamento gallego.
- Resumen: El método que funcionó en Galicia se traslada a un escenario estatal donde la aritmética parlamentaria sustituye a la mayoría absoluta.

