Alberto Lema ha obtenido el Premio Xerais de Novela con ‘A boca do río’, sobre el embalse de Belesar y la desposesión en el Miño.
Un embalse, tres hombres y 450 páginas en el Miño
La novela, de 450 páginas y editada en gallego por Xerais, llega sin traducción al castellano. Toma el río como columna vertebral de un fresco que recorre buena parte del siglo XX gallego y arranca en un punto concreto: la construcción de la presa de Belesar, en Chantada, promovida por el industrial Barrié de la Maza e inaugurada por Franco el 10 de septiembre de 1963, cuando era uno de los embalses más grandes de Europa. En el discurso de recepción del premio, pronunciado el 10 de octubre en el Museo do Mar de Vigo, Lema reivindicó la figura de Beiras como una de las claves del libro.
En la ficción, el industrial aparece como Legazpi y el ministro franquista Laureano López Rodó como López Font. A los dos los acompaña O Piloto, el guerrillero antifranquista que aguantó casi treinta años en la comarca y al que la Guardia Civil mató en Chantada el 10 de marzo de 1965. Capital, trabajo y Estado. Esa es la tríada que sostiene el relato. Franco, eso sí, no habla nunca: es la única restricción que el autor se impuso.
La tesis de Lema: la Transición que no tocó la caja fuerte
«La Transición española dejó intactos los acuerdos económicos del franquismo», sostiene el autor. La frase resume el eje del libro y el terreno resbaladizo en el que se adentra: la idea de que el cambio político de 1978 no alteró la arquitectura económica heredada, ni la propiedad del agua, ni las reglas del suelo, ni el papel de una burguesía intermediaria que la novela retrata como pieza central del extractivismo gallego. La conversación en la que Lema formula esa tesis transcurrió el 8 de octubre, el mismo día en que murió Xosé Manuel Beiras.
Beiras late en todo el texto. Sus estudios sobre la dependencia económica, política y cultural de Galicia, y su idea de la colonia interior, son el armazón conceptual de una novela que también se detiene en la guerrilla. Lema sostiene una hipótesis incómoda: que O Piloto sobrevivió tres décadas porque tenía una red de apoyo popular, no porque viviera escondido en un rincón olvidado. El guerrillero lideró la Tercera Agrupación Guerrillera de Galicia, editó El Guerrillero, y llegó a expropiar en nombre de la República. Hoy su figura, dice el autor, aparece asimilada a la del bandido: el relato de los vencedores también ganó esa batalla.
Una presa inaugurada por Franco en 1963 sigue explicando quién manda en el agua, en la tierra y en el relato de Galicia.
Hay una escena de escritura que el propio Lema subraya: como la burguesía gallega no hablaba gallego, tuvo que inventarle un idioma a los Legazpi, mientras O Piloto se expresa en un gallego popular y patrimonial. Detrás están Lukács, la novela total de Vargas Llosa, Chirbes y el ciclo de Scurati sobre Mussolini. El riesgo era que la tesis devorase la narración, que el libro se convirtiera en un ensayo histórico novelado; algunas versiones llegaron a duplicar las 450 páginas de la edición final.
El Laboratorio Gallego
Galicia lleva diecisiete años de mayorías absolutas del PPdeG, primero con Alberto Núñez Feijóo y desde 2022 con Alfonso Rueda, y esa continuidad es también un modo de gestionar el pasado. En el Parlamento de Galicia, con 75 diputados, la memoria económica del franquismo no ha sido el eje de la agenda legislativa; el BNG, primera fuerza de la oposición, y el PSdeG han llevado la discusión por otros caminos, más centrados en lo simbólico que en el régimen de propiedad. La novela aterriza en ese hueco con una tesis que incomoda por igual a todos, porque no distingue entre gobiernos: habla de una estructura que sobrevivió a los cambios de siglas.
La lectura nacional es doble. Por un lado, la idea de que la Transición blindó los pactos económicos del franquismo conecta con el debate sobre memoria democrática que se libra en Madrid, donde la discusión rara vez baja al suelo y a la factura del agua. Por otro, el agua: Belesar recuerda que las grandes infraestructuras hidroeléctricas se decidieron con criterios que hoy vuelven al centro del conflicto político, entre la política energética, las competencias autonómicas y el precio de la luz. Y hay una paradoja que afecta al lector nacional: el relato que mejor explica Galicia circula, de momento, solo en gallego. Si habrá traducción es una incógnita. Si el libro se convierte en referencia de la temporada, ya no.
Ficha del Caso
- El caso: Alberto Lema gana el Premio Xerais de Novela con ‘A boca do río’, un fresco sobre la presa de Belesar, la desposesión en el Miño y la continuidad económica del franquismo.
- Datos importantes: 450 páginas; presa inaugurada por Franco el 10 de septiembre de 1963; recepción del premio el 10 de octubre en el Museo do Mar de Vigo; edición en gallego de Xerais sin traducción al castellano.
- Resumen: El Xerais consagra una novela que discute la Transición económica y sitúa el agua como eje del poder en Galicia, con una tesis que interpela al debate nacional sobre memoria y energía.

