La Xunta permitirá acumular dos licencias de taxi por titular en los municipios pequeños y eliminará la obligación de dedicación exclusiva del conductor.
El vehículo es la ley de medidas fiscales y administrativas que acompaña a los Orzamentos de 2027, el proyecto con el que la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela) retoca la ley de transporte público de personas en vehículos de turismo, vigente desde 2013, y el decreto de 2018 que la desarrolla. El texto aterriza en el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 deputados) esta misma semana, según confirman fuentes de la Administración autonómica. La Xunta presenta las medidas como propuestas «a iniciativa» propia o «en consenso» con el sector, y las enmarca en la modernización de un servicio que en el rural se ha ido apagando.
De una licencia a dos: sostener el taxi donde no hay relevo
El cambio central afecta a los ayuntamientos con menos de 100 licencias. Allí se podrá ser titular de dos, uniformando una regulación que hasta ahora solo permitía una por persona. El diagnóstico que maneja la Xunta es sencillo y conocido en cualquier concello del interior: sacar rendimiento económico a un taxi con población dispersa resulta costoso, y cuando el titular se jubila la licencia queda vacante porque nadie está dispuesto a ejercerla en las condiciones actuales.
El segundo bloque ataca el problema de los conductores. Desaparece la obligación de dedicación exclusiva —la ley de 2013 exigía que el titular prestara el servicio personalmente y que los asalariados figuraran a jornada completa— y se abre la puerta a contratar hasta tres personas a tiempo parcial por licencia o autorización interurbana. Hasta ahora el techo eran dos conductores por licencia, titular incluido. Con turnos rotatorios, calcula el Gobierno autonómico, se cubren más horas de servicio al día y entra más gente al mercado laboral.
A eso se suma una flexibilidad administrativa pensada para los concellos con poco contingente: podrán convocar en un solo concurso todas las licencias disponibles sin esperar un año entre convocatorias, lo que rompe el límite actual del 10% anual. Y la contratación a precio cerrado se adapta a las aplicaciones informáticas, con seguimiento y pago a través de la propia aplicación.
Flexibilizar el taxi del rural no crea demanda por decreto: evita que el servicio desaparezca donde ya no queda relevo.
El detalle de la vía elegida no es menor. La reforma viaja en la ley de acompañamiento de los presupuestos, se tramita en paralelo a las cuentas y con menos recorrido de enmiendas que una ley ordinaria. El PPdeG (el Partido Popular de Galicia, gobernante con mayorías absolutas consecutivas desde 2009) tiene margen de sobra para aprobarla en el Parlamento de Galicia.
El BNG (o Bloque Nacionalista Galego, primera fuerza de la oposición) y el PSdeG (el Partido Socialista de Galicia) afrontan la tramitación sin enmiendas públicas conocidas, con el transporte rural como derecho y la calidad del empleo como flancos. Los ayuntamientos, sobre todo los pequeños, llevan años pidiendo respuesta y miran el texto con interés y recelo a partes iguales.
El otro frente: los VTC y el ajuste al marco estatal
La norma también retoca el régimen de los VTC, aunque la Xunta insiste en que la mayoría de los cambios son pura adaptación a la legislación estatal. El ámbito de la autorización no se toca: los vehículos de de alquiler con conductor domiciliados en Galicia seguirán limitados a trayectos interurbanos, sin habilitación para recorridos urbanos, y la Xunta seguirá remitiendo a los ayuntamientos los informes sobre infracciones de competencia municipal. Lo que cambia es el perímetro. Se elimina el número mínimo de vehículos —basta uno para obtener la autorización— después de que el Tribunal Supremo anulara las flotas mínimas, y desaparece la antelación mínima de quince minutos en la contratación, tumbada por el Supremo y por el Tribunal Constitucional.

También se levanta la prohibición de llevar publicidad en los vehículos, una rareza que solo mantenían Galicia, País Vasco y la Comunidad Valenciana y que ahora se unifica con el régimen del taxi. Se tipifica, en cambio, el incumplimiento del deber de comunicación electrónica previa al registro, y se eliminan infracciones graves que habían quedado redundantes. En pleno pulso entre taxi y VTC, con protestas y con choque entre Xunta y ayuntamientos por el reparto de competencias, el Ejecutivo autonómico quiere dejar claro que no mueve la frontera: la queja municipal por los tráficos urbanos no se resuelve en esta ley.
El Laboratorio Gallego
El PPdeG gobierna Galicia con mayoría absoluta desde 2009 y no necesita socios para sacar esta reforma. Esa comodidad parlamentaria es la que convierte a la comunidad en banco de pruebas: lo que aquí se aprueba sin fricción se mira después desde Madrid como ensayo de lo que el PP propone para España en materia de simplificación administrativa y ordenación del transporte. Galicia tiene 313 concellos, una de las redes municipales más fragmentadas del país, y ese es el laboratorio real: el taxi como servicio de última milla donde ninguna aplicación llega.
La dimensión nacional es doble. Por un lado, la doctrina del Supremo y del Constitucional sobre flotas mínimas y tiempos de espera obliga a todas las comunidades a reescribir sus normas, y el precedente gallego servirá a otras. Por otro, el conflicto entre taxi y VTC sigue abierto en el Congreso, y cualquier desregulación autonómica se lee en clave de bloque. El BNG y el PSdeG tienen hasta la votación de los presupuestos de 2027 para decidir si enmiendan o se limitan a acompañar.
Queda una incógnita que el texto no resuelve. Dos licencias en un concello pequeño pueden concentrar el servicio en pocas manos sin garantizar el relevo generacional que hoy falta, y tres conductores a tiempo parcial por licencia pueden ampliar horarios o simplemente repartir la misma miseria. La flexibilidad no es todavía un modelo: es una apuesta que se medirá en las paradas vacías del interior.
Ficha del Caso
- El caso: La Xunta modifica la ley gallega del taxi de 2013 y su reglamento de 2018 mediante la ley de medidas fiscales y administrativas que acompaña a los Orzamentos de 2027, con entrada en el Parlamento esta semana.
- Datos importantes: Dos licencias por titular en ayuntamientos con menos de 100 licencias; fin de la dedicación exclusiva; hasta tres conductores a tiempo parcial por licencia; concursos únicos sin esperar un año; VTC sin flota mínima ni antelación de quince minutos y con publicidad permitida.
- Resumen: Galicia flexibiliza el taxi para sostener el servicio en el rural y adapta los VTC a la doctrina del Supremo y del Constitucional, un ensayo que desde Madrid se lee como modelo de simplificación normativa.
