Caso Landaluce en Algeciras: Montero señala a Génova y a Ayuso por las denuncias de acoso sexual

El PP reivindica que suspendió de militancia al alcalde en diciembre de 2025 y que solo actuó tras contrastar dos testimonios. La denuncia que el PSOE presentó en enero fue archivada por el Supremo este verano.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? María Jesús Montero ha afirmado este martes en el Parlamento andaluz que las denuncias por presunto acoso sexual del alcalde de Algeciras ‘hasta en la calle Génova, incluso a la propia Ayuso, llegaron’, sin aportar documento alguno. Landaluce anunció el lunes su dimisión y dejará la Alcaldía el domingo 25.
  • ¿Quién está detrás? La secretaria general del PSOE andaluz sitúa en el foco a Génova, a Isabel Díaz Ayuso, a Juanma Moreno y a Alberto Núñez Feijóo. El PP reivindica que suspendió de militancia al alcalde en diciembre de 2025.
  • ¿Qué impacto tiene? El PSOE reclama una comisión de investigación en el Ayuntamiento y cuestiona el pacto con Vox para la moción de censura fijada para el 28 de octubre, que ya no será necesaria.

María Jesús Montero ha elevado el caso Landaluce en Algeciras hasta la misma puerta de Génova. La secretaria general del PSOE andaluz aseguró este martes en el Parlamento que las denuncias por presunto acoso sexual del alcalde ‘hasta en la calle Génova, incluso a la propia Ayuso, llegaron’, sin exhibir un solo documento que acredite quién las recibió, cuándo ni por qué cauce.

De la suspensión de militancia a la dimisión: el calendario que el PP pone encima de la mesa

El regidor gaditano, suspendido de militancia desde diciembre de 2025, anunció este lunes su dimisión después de que el PP pactara con Vox una moción de censura —el instrumento por el que un pleno municipal retira la confianza al alcalde y designa a otro— para desalojarlo de la Alcaldía. Antes, la dirección provincial había contrastado dos testimonios de presuntas víctimas. Landaluce abandonará el despacho el domingo 25, de modo que el Pleno fijado para el miércoles 28 ya no tendrá objeto.

Montero no se conforma con la salida. Exige saber por qué ni Juanma Moreno ni Alberto Núñez Feijóo actuaron antes, si se aplicó el protocolo antiacoso del partido, y si se ‘utilizó dinero público o puestos de trabajo para silenciar a las mujeres agredidas’. Son tres preguntas sin respuesta documental por ahora, y tres preguntas que el PSOE andaluz piensa mantener vivas hasta que la comisión de investigación que reclama en el Ayuntamiento eche a andar.

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La versión popular se apoya en un hecho comprobable: el PP suspendió de militancia a Landaluce hace diez meses, cuando ninguna moción de censura estaba sobre la mesa. Según fuentes del PP de Cádiz, la dirección provincial activó sus mecanismos internos en cuanto tuvo conocimiento directo de los dos nuevos testimonios, y fue ese contraste —y no una resolución judicial— lo que precipitó el acuerdo con Vox para forzar la salida.

Cabe recordar que la denuncia que el PSOE presentó en enero contra el alcalde fue archivada este verano por el Tribunal Supremo. Ese dato, que los populares replican en cada conversación, sostiene su argumento de fondo: no hubo encubrimiento, hubo un procedimiento que obliga a verificar antes de actuar y que, una vez verificado, se cerró en cuestión de días.

El problema para el PP no es el qué, sino el cuándo. La salida de Landaluce desactiva el conflicto municipal, pero deja abierta la pregunta que Montero repetirá hasta el final del curso político: quién sabía qué y desde cuándo en la estructura provincial y en la nacional. Génova ha optado por no amplificar y por dejar el foco en Andalucía, convencida de que el relato se deshincha cuando el alcalde ya no ocupa el despacho.

Una dimisión cierra un expediente municipal. No cierra la pregunta política, y esa pregunta ya está instalada en el debate nacional.

El calendario manda.

Por qué el PSOE quiere que el foco esté en Vox y no en los tribunales

Hay un detalle que Montero repitió y que conviene no perder: el PP ‘ha elegido de socio indiscutible a Vox’ para la moción de censura, hasta el punto de que, a su juicio, ambos son ya ‘indistinguibles’. El PSOE andaluz sostiene que ofreció sus concejales para la maniobra y que los populares los descartaron.

La lectura estratégica es sencilla. Si el asunto se queda en el terreno judicial, el PSOE pierde pie: la denuncia de enero ya fue archivada y las nuevas acusaciones no han llegado, por ahora, a los tribunales. Si se queda en el terreno del pacto, gana dos veces, porque desgasta al PP en Algeciras y refuerza su marco nacional preferido: el de un partido que necesita a Vox hasta para resolver sus propios problemas.

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Puro cálculo electoral.

Queda un flanco administrativo que el PP no ha cerrado. Montero pregunta si existe protocolo antiacoso y si se activó con Landaluce; la dirección popular responde que sus estatutos contemplan la suspensión cautelar de militancia —lo que ocurrió en diciembre de 2025— y que esa es la respuesta prevista cuando no hay resolución judicial. La comisión de investigación que reclama el PSOE en el Ayuntamiento de Algeciras sería el escaparate donde ese debate se libraría con taquígrafos.

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El Eje del Poder Popular

En Génova la consigna es prudencia y reparto de papeles. La dirección nacional no quiere convertir Algeciras en un asunto de Estado ni dar pábulo a una acusación —la de que las denuncias llegaron ‘hasta Génova’ y ‘a la propia Ayuso’— que llega sin soporte documental. El argumentario que maneja la cúpula tiene tres patas: la suspensión de militancia de diciembre, el archivo del Supremo y la celeridad con la que se ha resuelto la salida una vez contrastados los testimonios. Juanma Moreno conserva el mando de la operación; Feijóo queda en segunda línea, que es exactamente donde le interesa estar.

El aterrizaje territorial pesa más de lo que parece. Algeciras es una de las plazas que el PP presume de gestionar en la provincia de Cádiz, y Andalucía es su vitrina: mayoría absoluta cómoda y un gobierno autonómico que exhibe solvencia cada vez que puede. Que el caso haya estallado justo ahí, en el territorio donde el relato popular funciona mejor, es una molestia que la dirección nacional prefiere contener en el ámbito municipal antes que verla proyectada sobre las once comunidades autónomas que gobierna.

Dos relatos, un solo Ayuntamiento.

El riesgo inmediato es de marco, no de votos. Cada día que el asunto siga abierto, el PSOE podrá presentar su ofensiva como una cuestión de principio y no como una maniobra de partido. Y el PP tendrá que elegir entre responder con datos, que es lo que le ha funcionado, o con indignación, que es lo que le desgasta. El precedente de la pasada legislatura es claro: solo la primera vía cobra réditos.

Queda el calendario por delante. El domingo 25 Landaluce dejará la Alcaldía y el miércoles 28 la moción de censura ya no será necesaria. Para entonces, el PSOE habrá registrado su petición de comisión de investigación y Génova habrá medido si su silencio funciona o si toca salir a dar la cara. El próximo lunes, en el Comité de Dirección, se sabrá si el asunto entra en el orden del día.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: cerrar el caso por la vía de los hechos —suspensión primero, salida después— para desactivar el relato del encubrimiento antes de que llegue a los tribunales.
  • Protagonista: Juanma Moreno (presidente de la Junta de Andalucía), con Feijóo en segunda línea y Génova ejerciendo de contrapeso institucional.
  • Próximo hito: salida de Landaluce de la Alcaldía el domingo 25 y solicitud del PSOE de una comisión de investigación en el Ayuntamiento de Algeciras.