México y Brasil sostienen las cuentas de Santander y BBVA: el informe que mide la economía de América Latina

El FMI confirma que la región crecerá un 2,5% en 2027 frente al 3,4% global. México y Brasil concentran buena parte del beneficio de Santander y BBVA.

La economía de América Latina crecerá un 2,5% en 2027 y ese decimal lo pagan o lo cobran, cada trimestre, Santander y BBVA.

El dato sale de la actualización de octubre del Regional Economic Outlook del Fondo Monetario Internacional y del informe paralelo del Banco Mundial, recopilados por el Consejo de las Américas (AS/COA) en su lectura gráfica de la región. Ambos textos coinciden en una idea que suena a consuelo y funciona como aviso: América Latina aguanta el vendaval global mejor de lo que su tamaño permitiría suponer.

Aguanta, eso sí, con muletas muy concretas. El Fondo cita demanda estadounidense fuerte y precios altos de las materias primas, además de condiciones financieras favorables, turismo y remesas robustas. Traducido: la región vive, en buena medida, de lo que le compran fuera y de lo que le envían sus emigrantes.

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Conviene situar el escenario. El informe no describe un laboratorio, sino un mundo con disrupciones energéticas derivadas de la guerra de Irán y con su efecto de arrastre sobre los precios de los alimentos y los carburantes. En ese marco, mantener el crecimiento es un ejercicio de equilibrio.

Qué dice el informe que mide la economía de América Latina

Vamos por partes. Las proyecciones globales y regionales para 2026 se mantuvieron estables entre abril y octubre. El movimiento interesante llega en 2027: el mundo mejora del 3,2% al 3,4%, mientras América Latina y el Caribe se descuelga del 2,7% al 2,5%.

Ese diferencial es la noticia. La región seguirá creciendo por debajo de la media mundial y, justo cuando el resto acelera, ella pierde dos décimas. El Banco Mundial añade optimismo sobre el sector exportador y los nuevos acuerdos comerciales, pero introduce un matiz que conviene subrayar: la incertidumbre de las políticas externas e internas contrarresta esas oportunidades.

Cuando el mundo acelera y América Latina frena, la brecha deja de ser una estadística y se convierte en factura para la banca española.

Los dos gigantes explican el resto. Brasil, exportador neto de energía, gana con los precios altos pero pierde por una política monetaria tensa —tipos elevados que desincentivan el consumo y la inversión privada—. México se beneficia del tirón de las ventas de electrónica, aunque el propio FMI advierte de que ‘la incertidumbre sobre las políticas internas pesará en la inversión corporativa.

Hay un dato que casi nadie mira y que dibuja el tablero: Brasil y México han elevado sus exportaciones a China casi un 6% y un 8%, respectivamente. El comercio se recoloca mientras Washington y Pekín se miden.

En América del Sur, los precios altos de minerales y energía han empujado la actividad. El contrapeso tiene nombre de fenómeno climático: la intensificación de El Niño amenaza con subir la inflación y enfriar el crecimiento a corto plazo en Colombia, Ecuador y Perú. En el extremo opuesto, Guyana sigue en pleno boom y Argentina aparece estabilizada.

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Por qué México y Brasil sostienen las cuentas de Santander y BBVA

Santander y BBVA no son dos bancos con una sucursal en el extranjero. Son dos grupos cuya cuenta de resultados se decide, en parte, en Ciudad de México y en São Paulo: ambos figuran entre sus primeros mercados por beneficio, según sus informes anuales.

BBVA México Brasil

De ahí que un recorte de dos décimas no sea un asunto académico. Menos crecimiento implica menos crédito, más morosidad y tipos más altos, y eso se traslada al margen de intereses y a las provisiones de las filiales.

El caso mexicano es el más delicado. El FMI no habla de recesión, pero sí de incertidumbre regulatoria y de su efecto sobre la inversión corporativa, que es la que tira de la demanda de préstamos. En Brasil el problema tiene otro nombre: el precio del dinero. Con tipos altos el banco cobra más por el diferencial, pero presta menos y el consumo se enfría.

Y aquí está la clave que trae el informe a España. La diversificación latinoamericana fue durante años el contrapeso del negocio doméstico; hoy es también su principal foco de volatilidad. Lo que en 2010 parecía una red de seguridad es, en 2026, una exposición que los analistas revisan cada trimestre.

Lo que la historia de la banca española enseña sobre esta dependencia

Retrocedamos un momento. La banca española aprendió América Latina por las malas y por las buenas: la crisis de la deuda de los ochenta, el corralito argentino de 2001 —con provisiones millonarias y ventas de filiales— y, después, la Gran Recesión de 2008, que convirtió a México y Brasil en la tabla de salvación de unos balances castigados por el ladrillo español.

Esa experiencia dejó una doctrina que explica el informe de este octubre: la región se mira con dos relojes, el del beneficio trimestral y el del riesgo político. Y con una lección que no conviene olvidar: casi ninguna crisis latinoamericana ha llegado con aviso previo.

El precedente más útil no es una crisis, sino una comparación. En 2020, con la pandemia, la banca española resistió en parte gracias a la diversificación: mientras España se hundía un 10,8% según el INE, México caía menos y Brasil aguantaba el tipo. La región amortiguó el golpe. Hoy el mecanismo funciona al revés: con el mundo por encima del 3% y la región en el 2,5%, la diversificación resta en lugar de sumar.

La mirada hacia delante es concreta. Las entidades publicarán sus cuentas del ejercicio en los próximos meses y el mercado buscará dos cosas: cuánto pesa ya cada mercado en el beneficio y qué se dice de la calidad del crédito mexicano. El cuadro macro que firman FMI y Banco Mundial marca el marco en el que se leerán esas cifras.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: El FMI y el Banco Mundial actualizan sus previsiones y confirman que América Latina crece por debajo de la media mundial, con México y Brasil como motores y a la vez como focos de riesgo.
  • Datos importantes: La región pasa del 2,7% al 2,5% para 2027, frente al 3,4% global; Brasil y México elevan sus exportaciones a China cerca de un 6% y un 8%.
  • Resumen: México y Brasil concentran buena parte del beneficio de Santander y BBVA, así que cada décima que pierde la región llega a las cuentas de dos empresas españolas.