Feijóo confirma que negocia con Vox la mayoría de tres quintos del Senado para renovar el Tribunal Constitucional.
El presidente del Partido Popular ha asegurado en una entrevista en COPE que ‘es evidente que habrá que buscar alguna fórmula’ y que existen ‘puntos de encuentro’ con la formación de Santiago Abascal. El líder del PP ha advertido de que sería ‘un error facilitar al sanchismo’ el control de la Cámara Alta y ha prometido trabajo para cerrar la mayoría: ‘Yo trabajaré para tener los tres quintos’.
Qué ofrece Vox y qué exige a cambio del tres quintos
La propuesta de Vox es explícita. Santiago Abascal avanzó este lunes que su partido está dispuesto a asumir ‘sacrificios’ en defensa de España, lo que en la práctica equivale a renunciar a presentarse en varias circunscripciones para no dividir el voto de la derecha. La propuesta llega a una semana escasa del cierre del plazo para registrar candidaturas.
El argumentario del partido sitúa la operación en el terreno institucional, no en el reparto de sillones. La mayoría de tres quintos del Senado es el umbral que la Constitución exige para renovar la institución. La Cámara Alta designa a cuatro de los doce magistrados del Tribunal Constitucional. Con esa aritmética, el PP podría promover el relevo de su presidente, Cándido Conde-Pumpido, sin necesidad de pactar con el PSOE.
Hay un precedente que ambas partes invocan. El PP y Vox ya cerraron acuerdos de este tipo en las comunidades autónomas donde han gobernado en coalición, una fórmula que Feijóo ha recordado expresamente. ‘En ese contexto, hay posibilidad de llegar a puntos de encuentro’, ha añadido el líder popular, que ha situado a Vox con cinco senadores frente a los ‘más de 130’ del PP.
La discreción forma parte del trato. Según ha explicado el propio Feijóo, ambos partidos han sellado el compromiso de no torpedear los contactos desvelando su contenido, de ahí que haya evitado precisar qué fórmulas están sobre la mesa. El alcance exacto de esos ‘sacrificios’ no ha trascendido por ahora.
El tres quintos no es un reparto de sillones: es la única aritmética que permite cambiar al presidente del Tribunal Constitucional sin la firma del PSOE.
Qué margen real hay y dónde se atasca el acuerdo
Desde el PP descartan cualquier tipo de coalición. La posibilidad de concurrir juntos está fuera de plazo y la dirección popular se limita a explorar la vía de integrar nombres de Vox en sus propias papeletas. Esa opción obliga a resolver el encaje en pocos días: hasta el lunes 26 de octubre hay margen para dar a conocer las listas.
La aritmética explica la urgencia. El Senado reparte sus escaños provincia a provincia, de modo que cada candidatura que compite en el mismo espacio resta posibilidades al bloque y cada retirada las suma. Los cinco senadores de Vox, procedentes de los acuerdos autonómicos, y los ‘más de 130’ del PP dibujan un mapa que no se cierra por sí solo: la mayoría de tres quintos exige sumar y no dejar escaños en el camino.
La contrapartida que exige Vox tiene nombre propio: un gesto. Y ese gesto podría tener que darlo el PP en Cataluña, donde las encuestas sitúan a los de Abascal por delante de los populares, de modo que la cesión se invertiría en ese territorio. Feijóo no ha aclarado ninguna de las fórmulas en liza y se ha limitado a garantizar que, si Vox ‘está a la altura’, el PP también lo estará.

Qué busca cada parte antes del 29N
La lectura de fondo es electoral. Vox llega al 29N con la ruptura de los gobiernos de coalición autonómicos aún reciente y con la necesidad de acreditar que su apoyo tiene precio político. El acuerdo en el Senado es la prueba de que puede condicionar la arquitectura institucional desde una posición minoritaria, y ese es su principal activo de campaña.
Para el PP, el reto es doble. Necesita esos escaños para blindar la Cámara Alta frente al PSOE, pero cualquier cesión en materia de listas erosiona su discurso de partido llamado a gobernar en solitario. Feijóo ha elegido el perfil bajo y la discreción como coartada, consciente de que su electorado tolera mejor un pacto técnico que un reparto de candidaturas a la vista de todos.
La renovación de los órganos constitucionales acumula años de bloqueo entre los dos grandes partidos. Ese es el argumento que Vox utiliza para reivindicar un acuerdo que, sostiene, no le reporta rédito inmediato pero desatasca instituciones cuya composición condiciona todo el mandato. La dirección nacional insiste en que el gesto se hace en defensa de España y no a cambio de un puesto.
El riesgo para Vox es distinto. Renunciar a papeletas exige explicar a su electorado que la cesión no es subordinación, sino una forma de impedir que la izquierda controle la institución que nombra a los magistrados del Tribunal Constitucional. Abascal ha elegido para ello el lenguaje de los ‘sacrificios’, un marco que le permite mantener perfil propio aunque ceda terreno.
Queda una semana para saber si la fórmula existe. El plazo de listas vence el lunes 26 de octubre y, a partir de ahí, la negociación del Senado se trasladará a la aritmética pura: cuántos senadores llega cada partido al 29N y quién necesita a quién para reunir los tres quintos.
