Interior maquilla las cifras de inmigración de Ceuta: recorta más de 900 entradas terrestres

El acumulado a 15 de octubre deja las entradas por vía terrestre en Ceuta en 4.076, frente a las 5.013 del informe de agosto. Es la única fila del balance oficial que retrocede y el Ministerio no ha añadido ninguna nota metodológica.

Las cifras de inmigración de Ceuta han perdido 937 entradas terrestres en el acumulado quincenal del Ministerio del Interior, sin explicación oficial.

El Ministerio del Interior publica cada quince días un balance con las entradas irregulares acumuladas desde el 1 de enero, desglosadas por vía de acceso y por territorio. Es el único registro oficial. Sobre él se construyen los debates parlamentarios y las comparaciones con años anteriores. Su naturaleza impone una regla elemental: un acumulado solo puede crecer o quedarse quieto. Cuando una fila aparece más baja que en el informe previo, la explicación no está en la frontera. Está en el despacho que elabora la tabla.

Los números aparecen en dos informes consecutivos. El acumulado a 15 de agosto fijaba las entradas por vía terrestre en Ceuta en 5.013 personas, frente a las 1.722 de la misma fecha de 2025: un 191 % más. El acumulado a 15 de octubre, difundido hace unos días, las deja en 4.076. Entre ambos documentos han desaparecido 937 inmigrantes ilegales de la serie oficial. Misma tabla, misma fila, misma fuente. Un número menor dos meses después.

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El contraste con el resto del informe despeja cualquier duda metodológica. En ese mismo tramo de 2025 Ceuta sumó 1.169 entradas por tierra. Melilla, que soporta la misma presión y depende del mismo Ministerio, ha pasado este año de 548 a 701: 153 más. Ceuta es la única fila del balance que retrocede. Lo hace, además, justo en el periodo en el que el Gobierno tenía más interés en dejar atrás la invasión del 30 de julio.

Sobre la comparación interanual, el efecto es inmediato. A mediados de agosto, Ceuta crecía un 191 % respecto a 2025; a mediados de octubre crece un 41 %. La mayor entrada masiva que ha sufrido la ciudad queda reducida, en el relato estadístico, a un repunte moderado.

Un acumulado no puede encoger. Cuando lo hace, el dato no describe la frontera: describe la mano que edita la tabla.

Qué sostiene Vox: sin nota metodológica no hay balance creíble

Vox ha hecho de la inmigración irregular el eje de su oposición parlamentaria y sostiene que los balances del departamento dejan de ser fiables justo cuando Ceuta queda en evidencia. El argumento del partido es técnico antes que político: si el Ejecutivo descuenta entradas, debe decir con qué criterio y por qué no aplica el mismo rasero en Melilla o en Canarias. Los 33 diputados del GPVOX, tercera fuerza del Congreso, manejan un material difícil de rebatir.

Caben tres explicaciones para que un acumulado retroceda. Ninguna consta por escrito en el informe. La primera sería que se hayan descontado devoluciones ejecutadas a Marruecos después del 30 de julio, lo que confundiría entradas con permanencia. La segunda, una depuración de dobles conteos entre la frontera y el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes), legítima pero necesitada de una nota metodológica que no existe. La tercera, una reclasificación de quienes han sido trasladados a la Península. Las tres merecerían una línea en el informe. Ninguna la tiene.

El silencio del Ministerio y el dilema del PP

El departamento no ha publicado aviso, salvedad ni comunicación que explique la corrección de su propia serie. La información pública puede consultarse en la web oficial del Ministerio del Interior. La ausencia de nota convierte un ajuste técnico en un problema político, porque impide distinguir entre depuración estadística y conveniencia.

Para el PP el asunto es incómodo. Comparte con Vox la crítica al deterioro del control fronterizo, pero evita convertir cada quince días en una interpelación frontal al Ejecutivo. La pregunta que sobrevuela el Congreso es sencilla: ¿exigirá el Grupo Popular una comparecencia para aclarar el método o dejará que el dato caduque? La respuesta condiciona el marco del próximo choque parlamentario por la inmigración.

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El precedente de 2021 y la prueba del próximo acumulado

No es la primera vez. En mayo de 2021, tras la entrada de miles de marroquíes por el espigón del Tarajal los días 17 y 18, el Ministerio optó por no incorporar aquellas llegadas a sus balances. Durante meses cada informe quincenal repitió que esos datos ‘no han podido ser actualizados ya que se encuentran bajo análisis y tratamiento’. Nunca llegaron a actualizarse. La Organización Internacional para las Migraciones, que había publicado más de 10.000 entradas por tierra aquel año, retiró después la cifra de su web.

Aquel otoño el departamento hizo con la serie marítima de Ceuta lo mismo que ahora hace con la terrestre. Las entradas por mar pasaron de 799 en el informe de 14 de septiembre de 2021 a 694 en el de 30 de septiembre, y siguieron bajando hasta cerrar octubre con 203 menos. El incremento interanual cayó del 297 % al 31 %. Cinco años después, el método es idéntico.

Nuestra lectura es que el Ejecutivo ha convertido la estadística migratoria en el último cortafuegos de su relato. Cada corrección a la baja de Ceuta llega cuando el asunto vuelve al primer plano. El próximo acumulado, previsiblemente a 31 de octubre, será la prueba: si la fila terrestre vuelve a encoger sin una sola línea de explicación, el patrón quedará confirmado por tercera vez. Vox tiene ahí su argumento y la Cámara, su próxima sesión de control.