Ayuso ve irrealizables las exigencias de la huelga educativa en Madrid: 328 nuevos centros

La Comunidad cifra en 280.000 las plazas escolares en riesgo y en 13.600 los docentes extra que exigirían las ratios sindicales. El conflicto, convocado como indefinido, llega a su primera semana completa tras los incidentes del lunes en el centro de Madrid.

La huelga educativa de Madrid afronta su primera semana completa con las ratios de alumnos por aula como epicentro del choque. La Comunidad cifra en 280.000 plazas escolares el coste de aceptar las exigencias sindicales y en 328 los centros que habría que levantar para el próximo curso.

Qué hay detrás de los 328 colegios que la Comunidad pone sobre la mesa

El Ejecutivo autonómico ha puesto números a lo que hasta ahora era un pulso de intenciones. Aplicar las ratios y la jornada lectiva que reclaman los sindicatos obligaría a levantar 328 colegios e institutos nuevos y a sumar 13.600 docentes a la plantilla, un incremento inmediato superior al 15%. El horizonte que maneja la Consejería es el próximo curso.

Las dos cifras que sostienen el cálculo son concretas: un tope de 17 horas lectivas semanales en Secundaria y de 22 en Primaria. Los sindicatos, reclaman esa bajada desde hace años con el argumento de que repercute en la calidad de la enseñanza y en la carga burocrática del profesorado, que resta tiempo de aula.

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En palabras del Gobierno regional, se trata de ‘una reivindicación irrealizable. La consecuencia que traslada la Comunidad va en dirección contraria a la que persiguen las organizaciones: sin esas aulas y esos profesores, 280.000 plazas escolares quedarían sin cubrir el próximo curso. Es decir, familias sin sitio asignado en un sistema que hasta hoy garantiza plaza. El desglose completo del cálculo puede consultarse a través de la web de la Comunidad de Madrid.

Del escrache en Santoña al argumento de la huelga política

La presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, trasladó este martes el foco a la calle. Denunció incidentes durante las movilizaciones y aseguró que los manifestantes habían ‘colapsado’ el centro de la capital ‘de manera muy violenta’. El episodio más tenso se vivió el lunes en los accesos al Palacio de Santoña, donde la Policía cerró el paso y llegó a cargar para despejar la zona y liberar la salida.

La dirigente madrileña pudo salir en su vehículo hacia las 14.10 horas, entre gritos de ‘huelga indefinida’ de los concentrados. Sus palabras fueron ‘más que miedo, he sentido pena’. Añadió preocupación por vecinos, turistas y agentes que, en una situación así, ‘pueden ser agredidos’.

Convertir horas lectivas en ladrillos es legítimo, pero no responde a la pregunta que hacen las familias: cuántos alumnos habrá por aula en septiembre.

El marco político ya está puesto. Ayuso calificó la huelga de ‘política’ e impulsada por quienes ‘necesitan y piden’ unas exigencias que, sostiene, no se pueden cumplir. Cargó además contra Pedro Sánchez por querer ‘tener así Madrid’. Un sindicato no convoca 280.000 plazas: convoca horas. La traducción a escaño la hace cada parte.

El nudo que nadie cuantifica: natalidad, calendario y factura

Analizamos la cifra con escepticismo por una razón de método. Los 328 centros son una unidad de medida eficaz para el titular, pero mezclan stock y flujo: no todos los colegios harían falta en el mismo barrio ni en el mismo año, y una bajada de ratio puede hacerse con plantilla sin obra nueva. Traducir una demanda de horas a ladrillo es legítimo; presentarlo como la única factura posible, bastante menos.

Falta en el debate el dato que más pesa en Madrid: la natalidad. La región encadena años de descenso de nacimientos, lo que rebaja la presión de matrícula en muchas etapas. Esa es la base del argumento sindical, menos alumnos por aula sin necesidad de construir, y ninguna de las dos partes ha puesto cifras públicas encima de la mesa.

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El precedente regional tampoco rebaja la temperatura. La última reducción generalizada de ratios en la Comunidad llegó con los grupos de la pandemia y tuvo carácter temporal; al decaer la medida, las aulas volvieron a los valores previos. Los sindicatos lo esgrimen como prueba de que la excepción se convierte en norma cuando hay voluntad presupuestaria.

El calendario aprieta más que la política. Cualquier refuerzo de plantilla para el curso 2027/2028 tiene que estar en las cuentas autonómicas que se negocian este otoño, y el periodo de admisión de plazas se abre a finales del invierno. Si la mesa sectorial no se convoca en las próximas semanas, la decisión llegará con los baremos ya cerrados.

A corto plazo, lo que afecta a las familias no es el cálculo de ladrillos: es si la huelga se extiende a las aulas de sus hijos, si habrá refuerzos en los centros con más matrícula y si las ratios que se aprueben llegan antes de que ellos elijan colegio en la solicitud de plaza.

Queda una pregunta que ninguna de las dos partes responde en público: cuántos alumnos por aula habrá en septiembre si no hay acuerdo. El siguiente hito es la mesa sectorial de Educación, sin fecha anunciada hasta el cierre de esta información, con una huelga convocada como indefinida y un curso que ya está en marcha.