Tubos Reunidos solicita al juzgado la liquidación de su holding cotizado y mantiene las plantas de Amurrio y Trápaga

La compañía comunica a la CNMV que ningún oferente ha mostrado interés por las acciones de la matriz, que emplea a ocho personas y mantiene una oficina en alquiler en Madrid. El juzgado de Vitoria debe autorizar ahora la liquidación.

Tubos Reunidos ha solicitado al Juzgado la liquidación de TRSA, la sociedad holding del grupo que cotizaba en Bolsa. La decisión, comunicada este martes 20 de octubre a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), llega después de que ningún oferente haya mostrado interés por las acciones de la matriz y de que no haya sido posible alcanzar un convenio con los acreedores.

La compañía sostiene que la medida ‘no supone el cierre de las plantas ni altera el proceso de venta de las unidades productivas’. El proceso sigue su curso con cinco ofertantes sobre la mesa y un objetivo declarado en el comunicado interno remitido a la plantilla: encontrar un comprador que permita mantener la actividad y el mayor número posible de puestos de trabajo.

Qué implica la liquidación de TRSA

La solicitud remitida al supervisor bursátil deberá ser aprobada por el juzgado de Vitoria que tramita el concurso. La empresa subraya que la liquidación ‘es un proceso que lleva tiempo y no implica el cierre inmediato de la sociedad’, y precisa que la matriz cuenta hoy con una plantilla de ocho personas y una oficina en régimen de alquiler en Madrid.

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Esos ocho contratos no se verán afectados, según la versión de la compañía, y su actividad se centrará en apoyar la venta de las unidades productivas. Lo que sí supondrá la liquidación es el cierre de la oficina corporativa de Madrid. Con este paso, el grupo entra en una etapa para resolver el concurso y evitar la disolución, un recorrido que la propia empresa describe como largo.

Las cinco ofertas y el futuro de Amurrio y Trápaga

El administrador concursal ha seleccionado cinco ofertas entre las presentadas, que pasan a la siguiente fase. Tres de ellas contemplan la continuidad de las plantas de Amurrio, en Araba/Álava, y Trápaga, en Bizkaia. Todas incluyen reducción de plantilla y cambios en las condiciones de trabajo mediante la renovación de los convenios, aunque el alcance de los ajustes no se ha concretado.

La plantilla conocerá más detalles este miércoles 21 de octubre, en la reunión prevista entre el administrador concursal y los representantes de los trabajadores. Ni la empresa ni la administración concursal han precisado el calendario de la operación ni el número de empleos que se verían afectados en cada una de las ofertas admitidas.

La matriz que cotizaba en Bolsa se extinguiría si el juez autoriza la liquidación, mientras la venta de las plantas industriales sigue abierta con cinco candidatos.

El peso de ambas factorías en el empleo industrial de sus comarcas explica el interés de los representantes de los trabajadores por conocer el detalle de cada propuesta. La compañía está ya inmersa en la resolución de su concurso de acreedores y la solicitud de liquidación de la matriz se enmarca en ese recorrido, según su propia comunicación al mercado.

Qué margen deja el marco concursal a la venta de las plantas

El esquema aplicado por Tubos Reunidos —liquidar la sociedad matriz y mantener abierta la venta de las unidades productivas— es una fórmula prevista en el marco concursal español y utilizada en otras reestructuraciones industriales de la última década. La liquidación de una sociedad no extingue por sí sola la actividad de las plantas que dependen de ella, que se transmiten como unidad productiva a un comprador.

En el caso de una compañía con acciones admitidas a negociación, cualquier decisión de este calado debe comunicarse al mercado como información relevante, de ahí el envío del acuerdo del consejo de administración al supervisor. Tubos Reunidos fabrica tubos de acero sin soldadura y sus plantas vascas abastecen a los sectores de energía e industria.

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El proceso encara ahora dos trámites en paralelo: la autorización judicial de la liquidación de TRSA y la selección del comprador entre las cinco ofertas que han pasado de fase. La reunión del 21 de octubre con los representantes de los trabajadores será el primer punto de contraste sobre las condiciones laborales que acompañan a cada propuesta. Después, la decisión quedará en manos del juzgado de Vitoria y del administrador concursal.