Nolasco (CEN de Vox) avala la coalición Vox PP al Senado pero avisa: «No somos el coche escoba de nadie»

El líder de Vox en Aragón y vicepresidente autonómico condiciona la alianza a defender su propio programa y descarta un pacto de no agresión con los populares durante la campaña. Advierte además de un 'pucherazo' en el censo exterior de Huesca y Teruel.

Alejandro Nolasco avala la coalición de Vox con el PP al Senado del 29-N: ‘No somos el coche escoba de nadie’.

El líder de Vox en Aragón, vicepresidente del Ejecutivo autonómico y vocal del Comité Ejecutivo Nacional, respalda así la alianza que su partido busca con los populares para la Cámara Alta, una operación cuyo objetivo declarado es evitar que la unión entre el PSOE y Frente Amplio se traduzca en la pérdida de el control del Senado. Las declaraciones se produjeron este martes, 20 de octubre, y no se limitaron al terreno del acuerdo electoral.

La propuesta de Vox: coalición al Senado para frenar a la izquierda

La posición del dirigente aragonés es de apoyo, pero con condiciones explícitas. Vox comparte la necesidad de ‘actuar en consecuencia’ si el objetivo real es ‘frenar a la izquierda más radical que hemos padecido en los últimos años’. Ese es el marco que el partido traslada a la negociación: la coalición no se plantea como un gesto de cortesía, sino como un instrumento para que el voto de la derecha se convierta en escaños en una cámara de representación territorial, donde el reparto por circunscripciones amplifica el efecto de cada acuerdo.

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El límite lo fijó el propio Nolasco: ‘Vamos a defender nuestras ideas, y los demás que defiendan las suyas’. De ahí su advertencia de que su partido no ejercerá de coche escoba de nadie y de que no habrá pacto de no agresión con el PP durante la campaña. Sobre el terreno, eso significa que la coalición en la Cámara Alta no impedirá a Vox marcar perfil propio en el Congreso ni competir por el mismo elector.

Queda por cerrar el detalle más delicado: si Aragón será una de las circunscripciones en las que Vox renuncie a presentarse a la Cámara Alta a cambio de mantener el senador autonómico que ya designaba en las Cortes de Aragón. Nolasco no quiso entrar a determinar ese extremo. La respuesta se decidirá en la mesa de negociación, y ahí el partido maneja un argumento: su implantación territorial permite plantear el intercambio como una optimización del reparto y no como una renuncia.

Vox no plantea la coalición como una cesión al PP, sino como una forma de convertir el voto de la derecha en escaños sin diluir su programa.

El pulso con el PP: condiciones, sí; cheque en blanco, no

Para el PP, el respaldo de Nolasco tiene un valor doble. Desbloquea la negociación en una plaza donde los populares necesitan músculo para conservar la mayoría de la Cámara Alta, pero al mismo tiempo fija un suelo: Vox no aceptará un acuerdo que lo convierta en comparsa del socio mayoritario. La dirección del partido ha sostenido que cualquier alianza debe reconocer el peso de cada parte, y ese criterio se traduce ahora en el reparto de candidaturas al Senado.

Las elecciones se celebran el 29-N, en menos de seis semanas, y las coaliciones deben formalizarse ante la Junta Electoral Central, el árbitro del proceso, con antelación. Ese trámite no admite improvisaciones de última hora. Si el acuerdo se cierra solo a medias, el riesgo es conocido por ambos: competir por separado en circunscripciones pequeñas y regalar escaños a la izquierda. No consta, por ahora, una valoración pública del PP sobre las condiciones planteadas desde Aragón.

Del censo al 29-N: el cálculo estratégico de la coalición

El segundo eje del discurso de Nolasco apunta más lejos que el acuerdo electoral. Denunció un ‘pucherazo’ del Gobierno de Pedro Sánchez a través de las nacionalizaciones de la ley de nietos, que a su juicio han inflado el censo exterior en dos provincias clave: Huesca (19%) y Teruel (16%). ‘Se intenta adulterar el censo, atentar contra algo sagrado como es la soberanía. No vamos a quedarnos parados, vamos a luchar en todas las vías judiciales para parar este pucherazo’, aseguró.

Ahí está la clave que explica la estrategia del partido en este tramo del calendario. Vox y el PP comparten el Ejecutivo aragonés, con Nolasco como vicepresidente, y esa cooperación no ha impedido al partido mantener su propio carril de denuncia: cada revisión del censo, del reparto de escaños o de las reglas del juego se convierte en un frente de batalla. La lectura que trasladan fuentes del partido consultadas por este medio es que la coalición técnica en la Cámara Alta no desactiva la disputa, sino que la convierte en una palanca de negociación permanete.

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La pieza se cierra mirando al 29-N. Esa cita medirá el control del Senado y, de paso, la salud de la relación entre ambos partidos para los próximos ciclos electorales. Vox ha dejado claro qué parte del reparto no está dispuesto a ceder y ha fijado su marco: defender sus ideas y exigir al PP que defienda las suyas. Al PP le corresponde ahora responder en la mesa de negociación.