Feijóo confirma el pacto PP-Vox para blindar el Senado y abre la puerta a ceder senadores autonómicos

El líder popular desliza que la fórmula pasa por los cinco senadores autonómicos que Vox ya tiene en la Cámara Alta. Génova eleva la ambición a los tres quintos y exige a Abascal sentido de Estado antes del 29-N.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Feijóo confirma en la cadena Cope que el PP negocia con Vox una fórmula para asegurar la mayoría del Senado tras el 29-N y desliza que pasa por los senadores autonómicos.
  • ¿Quién está detrás? Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP) y Santiago Abascal, cuyos cinco senadores autonómicos proceden de parlamentos donde el PP gobierna en coalición.
  • ¿Qué impacto tiene? Génova eleva el objetivo a los tres quintos de la Cámara Alta, mientras el Gobierno replica que el PP ya es ultraderecha.

El pacto PP Vox para el Senado deja de ser una hipótesis de pasillo: Alberto Núñez Feijóo ha confirmado este martes que su partido negocia con Vox una fórmula para asegurar la mayoría de la Cámara Alta tras el 29-N. El líder popular admite que la vía pasa por los senadores autonómicos y reclama discreción hasta cerrar el acuerdo.

No ha puesto plazos ni ha detallado el articulado, pero sí ha señalado el marco. En una entrevista en la cadena Cope recogida por Europa Press, Feijóo ha explicado que sería ‘un error facilitar al sanchismo el control de forma directa o indirecta del Senado’ y ha reconocido que ambas formaciones están ‘hablando’ sobre ello ‘desde la discreción y desde el respeto.

El contexto que explica el movimiento es el acuerdo alcanzado por el PSOE, Frente Amplio y las izquierdas territoriales para concurrir de forma conjunta al Senado el 29-N. El objetivo de esa coalición es evitar que la fragmentación del voto de la izquierda permita al PP revalidar su mayoría absoluta en la Cámara Alta.

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La fórmula que Feijóo ya ha probado en cuatro autonomías

El líder del PP no improvisa. Feijóo ha recordado que existe un precedente en funcionamiento: los cinco senadores que Vox tiene hoy en la Cámara Alta son autonómicos, designados por parlamentos regionales donde el PP gobierna con el partido de Santiago Abascal. ‘Son fruto de los acuerdos en los parlamentos autonómicos’, ha subrayado.

Ese modelo —negociación en sede autonómica con traducción directa en el Senado— es el que Génova quiere replicar ahora a escala nacional. Feijóo ha cifrado la experiencia en ‘cuatro comunidades autónomas con cuatro gobiernos PP-Vox’ y una más en la que el acuerdo no prosperó, un episodio que da por superado: existe, dice, ‘un marco de mayor confianza’ y ‘mayor lealtad’.

Génova no pide a Vox un cheque en blanco: le pide sentarse en una mesa donde el PP ya sabe repartir senadores sin ceder gobierno.

Abascal ha respondido en la misma clave. El líder de Vox mantiene ‘la voluntad de algún entendimiento que proteja el Senado de los acuerdos que Sánchez ha alcanzado con la extrema izquierda’, aunque sin concretar fórmulas. Feijóo traduce esa disposición en un intercambio de garantías: ‘Si Vox está a la altura, yo le garantizo que el PP también va a estar a la altura’.

La diferencia de marco respecto a etapas anteriores la ha situado el propio Feijóo en la transparencia. ‘Los pactos encapuchados se los dejamos al Partido Socialista, a las fuerzas de izquierda y a Bildu. Los pactos transparentes son los que hemos hecho en las comunidades con el partido de Vox’, ha dicho, antes de reivindicar también los acuerdos con Unión del Pueblo Navarro y Foro Asturias.

Qué se juega el PP con los tres quintos y por qué Vox tiene la llave

mayoría Senado 29N

El objetivo declarado no es solo conservar la mayoría absoluta que el PP ya ostenta en solitario en la Cámara Alta. Feijóo ha elevado la ambición hasta los tres quintos, la mayoría reforzada que la Constitución exige para las reformas constitucionales y que, en la práctica, condiciona cualquier operación de calado que el Gobierno pretenda tramitar por vía parlamentaria.

Ahí es donde los cinco senadores autonómicos de Vox dejan de ser un detalle aritmético y se convierten en pieza de gobierno. Sin ellos, el PP no alcanza esa cota; con ellos, el Ejecutivo se queda sin margen para buscar mayorías alternativas en la Cámara Alta. ‘Mantener el Senado fuera del sanchismo no es solo una obligación para el PP, es un reto que nos convoca a todos’, ha añadido el presidente popular.

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La réplica del Gobierno no se ha hecho esperar. Desde el Ejecutivo se sostiene que el PP ya es ultraderecha, una línea argumental que Moncloa repite desde que Génova abrió la puerta a los acuerdos autonómicos con Vox. La dirección popular contesta con el dato: cuatro gobiernos de coalición en funcionamiento y un grupo parlamentario en la Cámara Alta donde el partido de Abascal aporta cinco escaños de designación autonómica.

El Eje del Poder Popular

En Génova leen la operación como una pieza más del ciclo electoral que arrancó este lunes con la presentación del ‘Contrato con España‘ en el Espacio Larra. Feijóo ha enmarcado el Senado en ese mismo relato: ‘resetear’ el país, acometer una ‘reconstrucción nacional’, recuperar ‘la decencia en política’ y construir una mayoría ‘muy sólida’ que respalde al próximo presidente del Gobierno. La Cámara Alta, en ese esquema, no es un premio de consolación: es el instrumento que impide al adversario legislar contra el sentido de Estado.

El aterrizaje territorial es inmediato. Los senadores que Vox aporta proceden de parlamentos autonómicos donde el PP y Vox comparten gobierno, de modo que cualquier fórmula que se cierre en Madrid tendrá que validarse antes en esas cámaras regionales, donde los barones populares conviven desde hace dos años con acuerdos de investidura y de presupuestos. Génova confía en que ese eje no se rompa: la negociación del Senado no toca competencias autonómicas ni obliga a reeditar coaliciones, y ahí reside buena parte de su tranquilidad interna.

El riesgo está medido. Cada gesto hacia Vox reabre la pinza del Gobierno y de la izquierda, que ya ha colocado la etiqueta de la ultraderecha en el centro del debate, y tensa el flanco del electorado popular más reticente a cualquier entendimiento. La ventana crítica es corta: primero la campaña del 29-N, después la sesión constitutiva de la Cámara Alta, donde se elige la Mesa y se fija el calendario que determina la capacidad real de avalar o frenar las leyes del Ejecutivo. Feijóo lo sabe y por eso ha pedido discreción: el acuerdo se anunciará cuando esté cerrado, no antes.

Queda la letra pequeña, que es donde se han roto otros entendimientos. El propio Feijóo ha admitido que una de las comunidades gobernadas con Vox saltó por los aires antes de tiempo, y la memoria de aquel episodio planea sobre cualquier negociación futura. La diferencia, insiste la cúpula popular, es que ahora hay un marco de relación probado durante dos años y un objetivo compartido: que la Cámara territorial no caiga del lado de quien quiere cambiar las reglas del juego.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: El Senado no se negocia con el adversario, se blinda con los socios que ya gobiernan con el PP en cuatro autonomías.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del Partido Popular).
  • Próximo hito: Cierre de la fórmula con Vox antes del 29-N y sesión constitutiva del Senado, donde se elige la Mesa de la Cámara.