La Comisión Europea ha seleccionado 77 proyectos de tecnologías limpias de 23 países para repartir 3.400 millones de euros del Fondo de Innovación UE, y España coloca ocho, entre ellos la gigafactoría de baterías de PowerCo en Sagunto.
De dónde sale el dinero y por qué 3.400 millones saben a poco
El Fondo de Innovación no sale de los presupuestos nacionales ni de una tasa nueva: se paga con lo que recauda el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE. Fábricas, centrales y aerolíneas compran un permiso por cada tonelada de CO2 que vierten, y ese dinero se convierte en capital riesgo para descarbonizar la industria.
Los 77 elegidos evitarán, según los cálculos de Bruselas, unos 290 millones de toneladas de gases de efecto invernadero en su primera década de funcionamiento. Puestos en escala, casi una tonelada de CO2 por segundo durante diez años. El dato importa porque mide resultado, no anuncio.
La demanda desbordó la caja. A la convocatoria llegaron 358 solicitudes que pedían 17.500 millones de euros frente a un presupuesto inicial de 2.900 millones, ampliado después hasta 3.400. Seis veces más demanda que caja disponible.
España firma ocho de los 77 proyectos, algo más del 10% del total. Solo Francia, con 15, supera esa cifra; Países Bajos empata. Wopke Hoekstra, comisario de Clima, Cero Emisiones Netas y Crecimiento Limpio, presentó la lista como la prueba de que los innovadores europeos convierten la ambición climática en liderazgo industrial.
La cartera española no son pilotos decorativos: va de una gigafactoría de celdas para coches eléctricos a dos cementeras que capturarán su propio CO2, más metanol renovable, plásticos reciclados y carbonato sódico de baja huella.
Un fondo que se nutre de las emisiones que otros pagan es la vía más directa para convertir el coste del carbono en ventaja industrial.
Sagunto, la pieza de mayor tamaño: 27 GWh de baterías LFP al año
La ficha oficial describe la planta de PowerCo en Sagunto (Valencia) como una instalación de cero emisiones netas capaz de fabricar hasta 27 GWh al año de celdas prismáticas de litio-ferrofosfato, las conocidas como LFP. Emplean hierro y fosfato en lugar de níquel y cobalto: abaratan la celda y reducen la dependencia de materias primas críticas.
La fábrica, filial de baterías del Grupo Volkswagen, tendrá ocho líneas de producción electrificadas y alimentadas con electricidad renovable. En noviembre de 2025, según la nota oficial de la compañía, unas 1.400 personas trabajaban en las obras y ya se habían levantado 11 edificios industriales. Esto no es una promesa de presentación: es hormigón.

Cemento, metanol y plásticos: la otra mitad de la lista española
El cemento es una de las industrias más difíciles de descarbonizar: buena parte del CO2 no sale de quemar combustible, sino de calcinar la piedra caliza. Dos de los tres proyectos españoles de gran escala atacan justo ese punto.
Mosusol-netCO2, de Cementos Molins, capturará cerca del 97% de las emisiones de la fabricación de clínker en su planta de Sant Vicenç dels Horts (Barcelona) y llevará el CO2 por un tubo de 100 kilómetros hasta un almacén geológico en Tarragona, una infraestructura de captura y almacenamiento que aún depende de los permisos del depósito. La Comisión estima hasta 1,1 millones de toneladas de CO2 al año. Molins quiere esa fábrica neutra en carbono en 2031, según el acuerdo firmado con Enagás en febrero de 2025.
El segundo es ECO2FLY, que capturará el CO2 de la planta de Holcim en Villaluenga de la Sagra (Toledo) y transformará parte en eSAF, queroseno sintético para aviones hecho con hidrógeno renovable y CO2; el resto viajará en tren hasta un almacén geológico. La ficha prevé cubrir cerca del 50% de la demanda española de eSAF en 2032.
En julio de 2026 el proyecto firmó con Volotea un memorando por 6,5 millones de litros en 2032 y 32 millones anuales desde 2035. Su director, Javier Esteban, defendió que el acuerdo valida su modelo de producción. El eSAF recorta más de un 75% las emisiones netas y depende menos de materias primas limitadas que los combustibles sostenibles de origen biológico.
El puerto de El Musel, en Gijón, albergará Musel GreenMet, que producirá e-metanol y biometanol dentro del Valle del Hidrógeno de Asturias y obtuvo su permiso ambiental en septiembre de 2026. En Sevilla, el piloto VICTORIA de ICODOS combinará el CO2 biogénico de la depuradora de Copero con hidrógeno de un electrolizador de 10 megavatios para fabricar unas 3.800 toneladas de e-metanol al año, orientadas al transporte marítimo. Más contexto, en la entrada sobre el hidrógeno verde.
Completan la lista CIRCUS, de Greenertis Tarragona, que convertirá residuos plásticos mezclados en aceite de pirólisis para fabricar polímeros nuevos, con un ahorro de 1,5 millones de toneladas de CO2 en diez años; CATREF, de XFuel, que transformará residuos oleosos de barcos en gasóleo marino reciclado con un ahorro del 92,18% y compradores para 84.000 toneladas anuales; y ELSA, de Solvay, piloto de carbonato sódico con electrodiálisis y CO2 biogénico.
📊 Impacto ecológico en cifras
- CO2 evitado: unos 290 millones de toneladas de gases de efecto invernadero en la primera década de los 77 proyectos.
- Capacidad industrial: 27 GWh anuales de celdas LFP en Sagunto y 1,1 millones de toneladas de CO2 capturadas al año en Sant Vicenç dels Horts.
- Inversión: 3.400 millones de euros para 23 países, frente a los 17.500 millones solicitados por 358 candidaturas.
- Equivalencia tangible: el CO2 evitado equivale a una tonelada por segundo durante diez años.
La letra pequeña: estar en la lista no es cobrar
Los 3.400 millones no están comprometidos proyecto a proyecto. Los promotores negocian ahora los acuerdos de subvención con la Agencia Ejecutiva Europea de Clima, Infraestructuras y Medio Ambiente (CINEA), y la Comisión anunciará el resultado en el primer trimestre de 2027. Los documentos publicados tampoco detallan cuánto recibirá cada beneficiario, solo el total por categoría.
Hay más matices. Varios proyectos siguen en fase de planificación: ECO2FLY prevé su arranque comercial en 2032. Otros 84 candidatos superaron la evaluación y se quedaron sin dinero, aunque recibirán el sello de calidad STEP para buscar financiación en otras fuentes. La siguiente convocatoria llegará a principios de diciembre de 2026 con 1.000 millones para fabricación de tecnologías limpias.
Análisis: el fondo es el anticipo, no la factura
No es la primera convocatoria con proyectos españoles entre los elegidos, pero sí la que llega con más peso industrial: cemento, combustibles sintéticos para aviación y navegación, química y baterías. Son los sectores donde abatir una tonelada cuesta más y donde la subvención pública mueve la aguja de verdad.
La lista también revela hacia dónde quiere ir Bruselas. Por primera vez entra un pequeño reactor nuclear modular, en Pierrelatte (Francia), y una planta de captura directa de CO2 del aire en Øygarden (Noruega). Tecnologías con curvas de coste sin resolver que compiten por el mismo dinero que la electrificación madura, y el reparto no es neutral: cada euro que va a una tecnología inmadura es un euro que no va a otra.
Con 17.500 millones solicitados frente a 3.400 disponibles, el fondo funciona como señal, no como solución. Su valor real es el efecto arrastre: que la gigafactoría, la cementera y la planta de e-metanol consigan después capital privado y contratos en firme. La prueba de fuego llegará en 2027, cuando CINEA firme y los proyectos demuestren que el papel aguanta la obra. El marco del Fit for 55 y el ajuste en frontera por carbono empujan en la misma dirección: el carbono caro es el mejor incentivo para invertir en lo limpio.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: 290 millones de toneladas de gases de efecto invernadero evitadas en diez años, el equivalente a una tonelada de CO2 por segundo.
- Modelo que cambia: el permiso de emisión deja de ser solo un coste y se convierte en capital para descarbonizar cemento, baterías y combustibles sintéticos.
- Para las próximas generaciones: ocho proyectos industriales en España que sustituyen proceso fósil por electricidad renovable y CO2 capturado, con hitos en 2031 y 2032.

