El petróleo vuelve a fluir por el estrecho de Ormuz a niveles previos a la guerra, según los satélites. Teherán insiste en que el paso sigue cerrado. Los números dicen otra cosa.
Ormuz no está cerrado: los 24,5 millones de barriles que desmienten a Teherán
La agencia de seguimiento marítimo Kpler publicó este miércoles sus datos semanales: los flujos globales de crudo alcanzaron los 24,5 millones de barriles diarios en la semana cerrada el 18 de octubre. La media del 22 de febrero, una semana antes de que estallara el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, fue de 24,4 millones. El tráfico de petroleros por el estrecho, eso sí, sigue muy por debajo de lo normal.
Las fuentes discrepan. El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM, el mando militar responsable de Oriente Próximo) sostuvo el martes que unos 400 buques mercantes cruzaron el estrecho en la semana anterior. Kpler solo identifica una veintena de tránsitos en los últimos diez días. La Guardia Revolucionaria Islámica mantiene que el paso está cerrado; Washington, que está abierto.
La explicación está en cómo se navega. Los petroleros apagan el transpondedor, el aparato que emite su posición, para que Irán no pueda fijarlos con drones, misiles o minas. Viajan en convoyes, se transfieren el crudo entre ellos, y lo encienden de nuevo al salir de la zona de riesgo. El sistema funciona, pero es más irregular: los flujos diarios oscilan mucho más y se concentran en picos de carga.
Los números cuadran por otra vía. La ruta del mar Rojo absorbe parte del crudo que antes pasaba por Ormuz, y Emiratos Árabes Unidos exprime su oleoducto Habshan-Fujairah, que rodea el estrecho hasta puertos de Omán. Abu Dabi duplica su capacidad con un proyecto de 3.000 millones de dólares que debe estar listo a mediados de 2027. Vortexa, otra firma de seguimiento, calcula 18 millones de barriles diarios.
El estrecho ya no se cierra con misiles: se gestiona con convoyes, oleoductos alternativos y primas de seguro que alguien acaba pagando.
Lo que no baja es el precio. El Brent sigue por encima de los 100 dólares por barril, empujado por el encarecimiento de fletes y seguros. El crudo iraquí se paga unos 20 dólares más por barril que antes del conflicto: para un superpetrolero a plena carga, 40 millones de dólares extra. El riesgo bélico se ha vuelto una prima rentable.
‘El sistema para navegar por un Ormuz peligroso ya está bien asentado y el apetito de riesgo de los exportadores ha subido’, resume Hamad Hussain, economista de Capital Economics. ‘Irán tendría que ser mucho más agresivo para recuperar el control que antes tenía’, añade.
Lo que el crudo a 100 dólares le cuesta a España

España no produce petróleo. Refina el que compra fuera y lo paga al precio del Brent, así que cada semana de crudo por encima de los 100 dólares engorda la factura exterior y presiona los carburantes, el transporte y la pesca. Repsol compra materia prima en en el golfo Pérsico y en el Mediterráneo, con primas de flete y seguro que hace un año no existían.
El transporte aéreo es el eslabón más expuesto. El queroseno es el primer coste de IAG, la matriz de Iberia y Vueling, y parte del encarecimiento acaba en el billete de un sector turístico que ronda el 12% del PIB. Nadie cancela sus vacaciones por Ormuz. El margen de las aerolíneas sí lo nota.
La comparación europea ayuda. La economía española es menos intensiva en energía que la alemana o la polaca, así que el golpe llega amortiguado. A cambio, depende del transporte marítimo para casi todo lo que importa y exporta, y la Armada participa en la misión europea Aspides, que protege la ruta del mar Rojo. En Bruselas nadie quiere abrir un frente con Teherán con el barril a 100 dólares.
La Lógica de Washington
Para entender lo que hace Washington hay que empezar por el objetivo, no por el titular. La administración de Donald Trump quiere asfixiar económicamente a Irán sin cerrar el grifo del petróleo del Golfo. Las dos cosas a la vez exigen una ingeniería que nadie había ensayado a esta escala: bloquear las exportaciones iraníes —hoy casi a cero— mientras se facilita la salida del crudo de Irak, Kuwait, Emiratos y Arabia Saudí. El CENTCOM ya ha redirigido 138 buques comerciales. La prioridad no es el precio: es que el precio no se dispare.
No es una doctrina nueva. Es la que Ronald Reagan aplicó en 1987, cuando Estados Unidos abanderó petroleros kuwaitíes y los escoltó con la Armada en la operación Earnest Will, en plena guerra Irán-Irak. El razonamiento era el mismo: si el estrecho se cierra, la economía americana y la de sus aliados pagan la factura. La doctrina Carter de 1980, que declaró el Golfo interés vital, sigue siendo el marco de fondo.
Encima de eso, el secretario de Energía, Chris Wright, ha añadido un capítulo propio con la ‘flota en la sombra’: los más de 1.600 buques que Rusia usó para esquivar sanciones desde 2022. La idea es rehabilitarlos como transportistas legítimos mediante un proceso de aprobación, sin levantar sanciones. ‘Vamos a pasar algunos barcos de la flota de los malos a la flota de los buenos’, dijo. El Departamento de Energía calcula que decenas o cientos podrían volver al mercado.
La incógnita es el precio. Si el barril cae con fuerza, el riesgo dejará de compensar y parte de esa oferta se esfumará: el sistema funciona caro, no barato. Para el electorado republicano la ecuación tampoco es cómoda. La gasolina cara pesa más en las urnas que cualquier victoria táctica en el Golfo.
El calendario que hay que vigilar
El primer hito es la ampliación del oleoducto emiratí, prevista para mediados de 2027. Antes, la administración tendrá que definir el proceso de aprobación de los buques rehabilitados y decidir cuántos admite. Irán, mientras tanto, ha ampliado a 121 barcos su lista negra de buques ‘prohibidos’. Cada convoy que cruza es una prueba de hasta dónde está dispuesto a llegar Teherán sin cerrar el paso del todo.
Ficha del Caso
- El caso: Kpler certifica que el crudo ha recuperado los niveles previos a la guerra pese a los ataques iraníes en Ormuz, mientras Washington sostiene el bloqueo con escoltas y redirecciones.
- Datos clave: 24,5 millones de barriles diarios en la semana cerrada el 18 de octubre, frente a 24,4 el 22 de febrero; Brent por encima de 100 dólares; 138 buques redirigidos por el CENTCOM; 121 naves en la lista negra iraní.
- Para España: la factura energética se encarece vía crudo, fletes y seguros, con impacto en Repsol, en el coste del queroseno de IAG y en la inflación de carburantes, transporte y pesca.

