Mercadona y Lidl intensifican su guerra de precios en octubre con rebajas directas en marca blanca

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Qué hay detrás de octubre: presión de la inflación alimentaria y adelanto de la campaña de Navidad

people standing beside raw meats in side market

El calendario no es casual. Mercadona y Lidl han movido sus etiquetas con el IPC general en el 4,9% en septiembre, la tasa más alta desde febrero de 2023, y con la alimentación sin dar tregua: el grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas sube un 2,7% interanual, pero los frescos se disparan un 5,8%, con los huevos un 12,3% más caros que hace un año, las hortalizas un 17,3% y las bayas frescas un 47,4%. La cesta acumula un encarecimiento superior al 40% desde 2019. En ese escenario, la marca propia es la única palanca con margen: los productos de fabricante se han encarecido de media un 2,6% en lo que va de año, frente al 0,3% de las enseñas de distribución, según Worldpanel by Numerator.

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A la presión de precios se suma el calendario comercial. Con el último trimestre a la vista, las cadenas han pasado de la oferta puntual al recorte estructural: Mercadona ya rebajó 500 referencias desde abril y en octubre ha vuelto a tocar medio centenar de básicos, mientras Lidl mantiene cerca de 800 por debajo del precio de enero, con Carrefour y Aldi en la misma dirección. Son bajadas permanentes de etiqueta, no folletos de tres días, pensadas para fijar el surtido antes de la campaña navideña, cuando el comprador decide dónde hace la compra grande. El pulso se nota en el mapa: Lidl es la cadena más barata en 60 localidades, frente a 18 un año antes, según la OCU, que cifra en 1.310 euros el ahorro anual entre el súper más caro y el más barato de una misma ciudad.

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