4El impacto en los fabricantes: quién absorbe el recorte de margen en la marca blanca
La rebaja no la paga quien la anuncia. Cuando Mercadona recorta entre cinco y cuarenta céntimos por unidad en medio centenar de básicos y Lidl ajusta cerca de 800 referencias de su surtido, el precio en el lineal baja sin que el coste de producir ese producto baje con él: el recorte sale del margen del fabricante que elabora la marca blanca o de la cuenta del propio distribuidor. En la marca de distribuidor el reparto es asimétrico por diseño. La cadena fija especificación, envase y precio de compra, y el fabricante compite por el contrato con volumen asegurado y sin gasto comercial ni de promoción. Lo que gana en litros o kilos lo pierde en céntimos por unidad, y en España ese intercambio pesa cada vez más: la marca blanca representaba el 47,3% del valor del gran consumo entre enero y agosto de 2026, según Worldpanel by Numerator, y en alimentación envasada se acerca al 48% de cuota. Con esa penetración, el proveedor de marca propia no negocia tanto un precio como su permanencia en el surtido.
El pulso ya tiene nombre propio: la leche. COAG ha pedido a Mercadona que rectifique después de que la semidesnatada Hacendado pasara de 0,88 euros el litro en enero a 0,83 en octubre, con la cotización en origen en torno a 0,46 euros, mientras Lidl, Carrefour y Aldi movían sus propias marcas en la misma dirección. El límite es legal: la Ley de la Cadena prohíbe pagar por debajo del coste efectivo de producción, y la Audiencia Nacional confirmó en 2024 dos multas de 66.000 euros a Mercadona por comprar leche a Covap a 0,493 euros el litro entre enero y abril de 2021. La otra cara es que el volumen compensa: los 25 mayores proveedores de la cadena cerraron 2025 con un 6,6% más de ventas, cerca de 20.000 millones, y Jealsa, que obtiene el 55% de su facturación —unos 454 de 825,7 millones— de Mercadona, ganó 26,4 millones. La dependencia es la contrapartida de ese trato.

