5En qué se gasta: atención directa, estructura y sueldos en las cuentas anuales de las cinco entidades
Las cuentas de CEAR son el mapa más legible de cómo una subvención se convierte en nómina. En 2023, con 122,1 millones de gasto, la entidad destinó 50,1 millones a personal (el 41%) y 57,9 a «ayudas económicas y servicios al colectivo»; alquileres, mantenimiento y suministros absorbieron 7,5 millones y el resto de partidas 6,6. El capítulo que sostiene la atención directa —juristas, psicólogos, intérpretes, educadores— es a la vez el mayor gasto individual, y crece más rápido que el resto: un 14,1% en un año frente al 5,8% de las ayudas. En 2025 la pauta se repite con 147,2 millones de ingresos y 61,4 de personal. Accem, con 225,1 millones de ingresos en 2024 y 3.839 personas empleadas, mantiene una proporción parecida: los salarios rondan el 45% del presupuesto en los últimos ejercicios.
Ese peso salarial convive con una dependencia extrema: CEAR ingresó 115,5 millones de subvenciones estatales en 2023, casi el 95% de todo su presupuesto; Cepaim declaró 86,2 millones en 2024, con un 73,6% de origen estatal y 1.394 trabajadores. La parte de estructura y alta dirección es más opaca. Cruz Roja tenía 67 personas en alta dirección en 2024 con un coste de 4,31 millones (64.299 euros de media), frente a 63 y 3,62 millones en 2016, un 19,1% más. El Tribunal de Cuentas ya advirtió en una fiscalización del sector que el gasto de personal rondaba el 70% del importe subvencionado, que ninguna entidad controlaba la dedicación real de sus plantillas a cada programa y que detectó sobrefinanciación de nóminas en CEAR y Accem, retribuciones por encima del convenio de referencia y compensaciones a directivos imputadas a las ayudas.
