EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Dos militares israelíes han muerto y otros tres han resultado heridos en un tiroteo en el puesto de control del cruce de Judea, sobre la ruta 35, en el sur de Cisjordania. Los dos atacantes, armados con una pistola y un rifle automático, fueron abatidos tras más de veinte minutos de fuego cruzado.
- ¿Quién está detrás? Dos palestinos sin adscripción confirmada. Benjamin Netanyahu ha ordenado el bloqueo inmediato de Hebrón y del conjunto de Judea y Samaria; el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, exige disolver la Autoridad Palestina.
- ¿Qué impacto tiene? El cierre llega a cuatro días de las legislativas del 27 de octubre, suspende la campaña y devuelve el debate al terreno de la seguridad, el único en el que el primer ministro conserva ventaja.
Dos soldados israelíes han muerto y tres han resultado heridos en un tiroteo en la ruta 35, en el sur de Cisjordania. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, ha ordenado el bloqueo inmediato de Hebrón y de toda la zona que Israel denomina Judea y Samaria, a cuatro días de las elecciones legislativas del 27 de octubre.
El intercambio de disparos se produjo este viernes en el puesto de control temporal del cruce de Judea, levantado sobre la ruta 35, en el sur de la Cisjordania ocupada (Judea y Samaria en la terminología israelí). Según la investigación preliminar del Ejército, dos sospechosos palestinos armados con una pistola y un rifle automático abrieron fuego y el enfrentamiento se prolongó más de veinte minutos. Un fotógrafo de la agencia AFP que presenció el tiroteo verificó el uso de ambas armas. Los dos atacantes fueron abatidos en el lugar. Cinco israelíes resultaron heridos y dos de ellos, militares, fallecieron después en el hospital.
Las Fuerzas de Defensa de Israel calificaron el suceso como un ‘ataque terrorista’ frustrado, sin precisar cuál era el objetivo que perseguían los sospechosos. Ninguna organización lo ha reivindicado y, por ahora, no ha aparecido prueba alguna que vincule a los atacantes con una estructura de mando.
La respuesta de Netanyahu: bloqueo total y demolición de un barrio entero
El primer ministro no ha esperado al informe definitivo. ‘He dado instrucciones al Ejército y a las fuerzas de seguridad para bloquear inmediatamente la ciudad de Hebrón y preparar el bloqueo completo de toda la zona de Judea y Samaria desde hoy’, declaró. La orden convierte un incidente localizado en un cierre de territorio abierto, con el precedente del régimen de clausura que Israel aplica de forma intermitente desde los años noventa. Netanyahu anunció además la demolición del barrio del que proceden los atacantes y el desplazamiento de sus residentes, y reclamó la cancelación de todas las reuniones políticas previstas para este viernes, 23 de octubre.
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, ha ido más lejos: exigió la disolución de la Autoridad Palestina con sede en Ramala y su ‘desmilitarización’. Conviene subrayar un detalle que su comunicado omite. Ninguna prueba vincula a la Autoridad Palestina con el tiroteo de la ruta 35.
El cierre de un territorio donde viven tres millones de personas no responde a una investigación en curso, sino a un calendario electoral que se agota.
El bloqueo como munición electoral a cuatro días del 27-O
Las elecciones del 27 de octubre son las primeras que se celebran desde los ataques de Hamás de octubre de 2023 y la guerra de Gaza que siguió. Ese contexto pesa más que cualquier programa económico. Durante dos años, la oposición ha sostenido que Netanyahu prolongó deliberadamente las hostilidades para mantenerse en el poder, y el tiroteo del cruce de Judea le devuelve el escenario que mejor domina.
Las encuestas de la última semana sitúan al primer ministro en empate técnico con Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor, y las prospecciones que maneja su propio entorno admiten que la probabilidad de perder el cargo es alta. De ahí la urgencia: un bloqueo ordenado en viernes se ejecuta antes de que el país vote en martes.
El coste de la medida es inmediato. La clausura corta los pasos entre Cisjordania e Israel, paraliza el comercio interior y estrangula las ya maltrechas finanzas de la Autoridad Palestina. El derecho internacional humanitario prohíbe las penas colectivas: el artículo 33 del IV Convenio de Ginebra veta expresamente castigar a personas por actos que no han cometido. La demolición de viviendas familiares se ha aplicado de forma rutinaria durante décadas, pero la mayoría de los puestos de control de Cisjordania sigue cerrada desde 2023 sin que el cierre haya reducido la violencia.
Equilibrio de Poder
Washington ha recibido la noticia con la contención de quien mira otro tablero. La administración de Donald Trump ha colocado la reconstrucción de Gaza y la normalización con Riad en el centro de su arquitectura regional, y un cierre indefinido de Cisjordania complica esa ecuación. Según fuentes diplomáticas consultadas por este medio, aún sin confirmación oficial, el equipo estadounidense ha pedido a Jerusalén que limite la operación a las 72 horas siguientes al ataque.
Moscú tiene poco que ganar y bastante que exhibir. El Kremlin mantiene canales abiertos con las facciones palestinas y con Teherán, y cada crisis que absorbe la atención de Washington es una crisis que deja de mirar hacia Ucrania. Bruselas se mueve en el terreno que le es propio, el declarativo: el acuerdo de asociación UE-Israel condiciona en su artículo 2 la relación comercial al respeto de los derechos humanos, y varios Estados miembros exigirán activar el mecanismo de revisión.
Para España el impacto es doble. El reconocimiento del Estado palestino aprobado en mayo de 2024 junto a Irlanda, Noruega y Eslovenia deja al Gobierno de Pedro Sánchez sin margen para el silencio: un bloqueo prolongado obliga a Moncloa a pronunciarse en Bruselas y a defender la continuidad del contingente en la UNIFIL, desplegado en la base Miguel de Cervantes de Marjayoun. A eso se suma el efecto distracción sobre el Sahel y el Magreb, donde la competencia rusa sigue sin respuesta europea.
El precedente más incómodo es el de la Segunda Intifada. En septiembre de 2000, la visita de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas y la posterior represión de las protestas convirtieron cinco años de proceso de paz en cinco años de guerra urbana. La diferencia ahora es el calendario: entonces no había elecciones en cuatro días. Lo que observamos es una operación política ejecutada con herramientas militares, y el riesgo no está en el tiroteo, sino en lo que ocurra en Hebrón cuando la campaña termine.
El hito es claro: el martes 27 de octubre, con los colegios abiertos y Cisjordania cerrada. Si Netanyahu gana, el bloqueo se institucionaliza; si pierde, la orden quedará como último acto de un Gobierno en retirada y el siguiente Ejecutivo heredará un territorio en clausura. En ambos escenarios, la factura la pagan los mismos. Bruselas tiene la palabra, y esta vez el artículo 2 no es una cláusula decorativa.
