El Estado proyecta 452 kilómetros de nuevas líneas eléctricas en Canarias para blindar el suministro en las islas

El Ministerio ha reconfigurado la planificación tras analizar 2.566 alegaciones y suma cuatro parques de subestaciones más que en la propuesta inicial. El plan habilita 2,2 GW de renovable y el arranque técnico del enlace entre Gran Canaria y Fuerteventura.

Las líneas eléctricas de Canarias afrontan un rediseño de calado: 452 kilómetros nuevos y 26 parques de subestaciones hasta 2030.

Qué hay dentro del plan: 452 kilómetros y 26 subestaciones nuevas

El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, y el consejero de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, Mariano Hernández Zapata, se reunieron para repasar las modificaciones de la propuesta de planificación eléctrica de las islas. La cita forma parte de la ronda de contactos que el Miteco —el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico— mantiene con las comunidades autónomas antes de cerrar la tramitación.

El punto de partida eran 2.566 alegaciones. Tras analizarlas, el Ministerio ha reconfigurado un plan que contempla 26 nuevos parques de subestaciones y 452 kilómetros de líneas, a los que se suman otros 26 kilómetros de tendidos que se repotenciarán para para ganar capacidad. La cifra de parques crece en cuatro respecto a la propuesta inicial, con 26 posiciones adicionales destinadas sobre todo a reforzar las redes de distribución.

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La lógica del refuerzo es doble. La red debe atender una demanda adicional de 0,4 GW, con la electrificación de los puertos y de la vivienda como principales focos de consumo. Y el dimensionamiento de los sistemas insulares permitirá incorporar unos 2,2 GW de producción renovable. En un archipiélago fragmentado en siete redes —cada isla con su propio equilibrio entre generación y consumo— esos 2,2 GW pesan mucho más que en la Península.

El Miteco sostiene que la propuesta elevará la estabilidad de los sistemas insulares, acometerá la electrificación portuaria y mejorará el acceso a la red para viviendas e industrias. Canarias suma más posiciones en la red que la media peninsular, según reconoce el propio Ministerio. No es un detalle menor cuando cada kilómetro de tendido nuevo atraviesa un territorio fragmentado y con espacios protegidos.

En un archipiélago, la red eléctrica no es una infraestructura más: es lo que permite que siete islas funcionen sin depender de la suerte.

La normativa que el Gobierno aprobó el pasado verano añade una obligación nueva. Las redes de distribución deberán incluir refuerzos específicos en los territorios insulares que superen la media nacional de interrupciones, aunque ya cumplan la normativa vigente. Lo que antes era una recomendación técnica pasa a ser un requisito legal.

Interrupciones por encima de la media: el criterio que cambió la norma

Entre las actuaciones que reciben la consideración de proyectos preferentes figuran las reactancias y compensadores síncronos —equipos que aportan inercia y estabilidad al sistema— y varios ejes clave: el mallado de La Palma, un nuevo eje norte-sur en Tenerife, el anillo Oeste de esa misma isla, el eje Tías-Playa Blanca en Lanzarote y el refuerzo del eje norte-sur en Gran Canaria.

El enlace entre Gran Canaria y Fuerteventura arranca su tramitación técnica, aunque la conexión todavía no tiene fecha de ejecución. En paralelo se preparan las infraestructuras para incorporar la central hidroeléctrica reversible de Güímar, en Tenerife, una instalación con la misma lógica que el Salto de Chira grancanario: bombear agua para almacenar energía y turbinarla cuando el sistema la necesita.

El marco general es la planificación estatal de la red de transporte hasta 2030, con unos 13.600 millones de euros de inversión en toda España y una tramitación que ya va por su segunda audiencia pública. La ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha resumido el cambio de enfoque en una idea: ya no se trata solo de enchufar renovable, sino de atender a los proyectos que quieren consumirla. Canarias encaja en ese esquema como caso extremo: mucho recurso, red pequeña y demanda creciente.

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El Pulso Territorial

El Gobierno de Canarias afronta esta planificación desde una posición delicada. Fernando Clavijo preside un ejecutivo de coalición entre Coalición Canaria y el PP, y la consejería que lleva la energía está en manos populares: cualquier retraso en las actuaciones se leerá en clave interna. La comunidad lleva años reclamando un trato que reconozca el sobrecoste de operar siete sistemas aislados, y este plan es la primera respuesta estatal de calado.

La comparación con Baleares, el otro archipiélago de nuestra cobertura, resulta inevitable: ambos territorios comparten la misma fragilidad de red y la misma dependencia de decisiones que se toman lejos. La diferencia es de escala. Canarias tiene más islas, población más dispersa y más potencia renovable por conectar. Queda por ver la capacidad de ejecución: 452 kilómetros de tendido en islas con abundantes figuras de protección ambiental pueden quedarse en el papel si la tramitación se atasca. El calendario electoral de 2027 añade presión, y nadie quiere inaugurar subestaciones en plena campaña.

Ficha Autonómica

  • El caso: El Miteco ha reconfigurado la planificación eléctrica de Canarias con horizonte 2030 tras analizar 2.566 alegaciones y reunirse con el Ejecutivo autonómico.
  • Datos importantes: 452 kilómetros de líneas nuevas, 26 parques de subestaciones, 26 kilómetros repotenciados, 0,4 GW de demanda adicional y 2,2 GW de renovable habilitados. Inversión estatal global de 13.600 millones hasta 2030.
  • Resumen: El plan incluye proyectos preferentes como el mallado de La Palma o el anillo Oeste de Tenerife y abre la tramitación del enlace Gran Canaria-Fuerteventura. Falta por concretar la ejecución de las obras.