Abascal confirma su entrevista con Jordi Wild junto a Sánchez, Feijóo y Colau

Wild retiró la condición de que acudieran todos y Abascal mantuvo su sí sin contrapartidas. El formato, sin preguntas pactadas ni edición, será el primer examen del ciclo electoral.

Santiago Abascal se sentará con Jordi Wild y el cartel se cierra con Sánchez: los cuatro candidatos pasarán por The Wild Project.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confirmó el viernes 23 de octubre que acudirá al pódcast, según ha informado La Vanguardia. Con su sí se cierra el cartel de The Wild Project, en el que ya estaban el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente de Vox, Santiago Abascal. La cuarta pieza es la candidata de Frente Amplio, Ada Colau.

Todo arrancó con el anuncio de Jordi Wild el 8 de octubre. El youtuber planteó una ‘semana especial de elecciones’ con cuatro entrevistas y una condición: o acudían todos o no participaba ninguno. Feijóo respondió al día siguiente con un vídeo en TikTok en el que se ofreció a sentarse con él ‘sin límites ni preguntas pactadas’. Horas después, Abascal cerró el debate con una línea en X: ‘Cuenta conmigo’.

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El requisito se desactivó el lunes 19 de octubre. Wild comunicó que retiraba la exigencia después de que numerosos seguidores le pidieran no cancelar las citas por la ausencia de alguno de los dirigentes. ‘Dejo las puertas abiertas a todos los candidatos y entrevistaré a quienes quieran venir’, señaló, aunque mantuvo que la presencia de Sánchez aportaría otra ‘dimensión’ a la conversación.

La propuesta de Vox: sin preguntas pactadas y sin edición

Vox aceptó el envite cuando nadie había confirmado su asistencia y lo hizo sin contrapartidas. Ese es el argumento que sostiene la dirección del partido: Abascal no negoció guion, no pidió cuestionario previo y no impuso condiciones de formato. Su confirmación llegó en una sola línea, sin vídeo y sin intermediarios, frente a la espera del resto de invitados. El marco que reclamaba el partido, y que Wild ha asumido, es el de la entrevista sin red: sin preguntas pactadas y sin edición posterior del material.

Las reglas difundidas por el youtuber y recogidas por Libertad Digital concretan además el horario fijado de antemano y la publicación íntegra de cada conversación. Para el GPVOX (Grupo Parlamentario VOX), el movimiento encaja con una estrategia de exposición que viene de lejos: llevar su discurso a los espacios donde no llega la información política convencional. Los 33 diputados del grupo en el Congreso de los Diputados son la pata institucional; el pódcast, el altavoz hacia un electorado más joven.

Abascal fue el segundo en decir que sí y el primero en no poner condiciones: su ‘Cuenta conmigo’ llegó sin vídeo, sin intermediarios y sin letra pequeña.

Qué falta por cerrar y qué margen real tiene el formato

Ninguna de las cuatro entrevistas tiene aún fecha pública. Wild ha mantenido abierta la conversación sobre el calendario y no ha aclarado si las grabaciones se agruparán en una misma semana o se repartirán en el tiempo. Ese es el primer riesgo para el formato: que la cita se diluya, sobretodo si el efecto de acontecimiento se pierde por el camino.

El segundo frente es político. Sánchez ha sido el último en confirmar, y lo ha hecho con la condición inicial ya retirada y después del éxito de audiencias de su paso por La Revuelta, según La Vanguardia. En el PP la lectura es distinta: Feijóo fue el primero en aceptar y lo hizo con un marco explícito, el de ‘sin límites ni preguntas pactadas’. Vox, por su parte, no ha tenido que corregir nada de lo que dijo el 9 de octubre.

La incógnita es el tono. Una conversación larga de pódcast no funciona igual que una sesión de control ni que un mitin, y los cuatro invitados llegan con objetivos distintos. El presidente del Gobierno afronta el desgaste de la gestión; el líder del PP, la necesidad de ampliar base; Abascal, la de consolidar el voto que ya tiene y pescar entre los desencantados; y Colau, la de rehacer un espacio a la izquierda del PSOE.

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La lectura estratégica: por qué Vox quiere jugar en ese terreno

El terreno importa tanto como el contenido. El pódcast de Wild mueve audiencias que no pasan por los informativos, y Vox lleva tiempo priorizando formatos largos, sin corte y con margen para desarrollar el argumentario completo. Ahí el partido se siente cómodo: puede desplegar sus posiciones sobre inmigración, seguridad o fiscalidad sin la síntesis de veinte segundos que impone la televisión.

En ese detalle se libra también el pulso con el PP. Desde la ruptura de los gobiernos de coalición autonómicos en julio de 2024, Vox ha construido su perfil propio sobre una idea: no basta con alternar, hay que marcar diferencias visibles. Que Feijóo aceptara primero forma parte del guion; que Abascal respondiera ese mismo día, sin condiciones y sin vídeo, también.

Para Vox, el riesgo es bajo y el rédito se mide en clips. La contrapartida es que el formato también sirve a sus rivales: Sánchez comparece con el órdago ya desactivado y con la posibilidad de exhibir oficio de comunicador, mientras que Colau llega como única voz de la coalición de izquierdas en el cartel.

Queda por ver si las cuatro grabaciones se celebran antes de que el calendario electoral apriete y si Wild mantiene intacta la regla de no editar. De momento, la única certeza es que Abascal dijo que sí cuando el cartel todavía no existía, y ese gesto es el que su partido piensa rentabilizar.