Cartagena ya camina junto al Caribe por dos kilómetros nuevos. El primer tramo abierto del Gran Malecón del Mar lo ha financiado BBVA Colombia con 197.000 millones de pesos, y detrás hay una historia de banca española que conviene contar despacio.
La Alcaldía de Cartagena anunció la apertura de los dos primeros kilómetros de un proyecto llamado a recuperar el frente costero de la ciudad y a empujar el turismo. El alcalde, Dumek Turbay, lo describió como la obra de infraestructura turística más importante de la historia de la localidad. Palabras mayores. Los números, en cambio, cuentan una historia algo más terrenal y bastante más interesante.
Qué se ha abierto en el Malecón y quién pone el dinero
La operación financiera asciende a 197.000 millones de pesos colombianos, una cifra que al cambio actual se mueve en la franja de los 45 millones de euros. Según los datos difundidos por la Alcaldía y por la propia entidad, BBVA Colombia actúa como principal financiador de las obras de este primer tramo del paseo marítimo.
El tramo inaugurado conecta La Boquilla con el acceso al Túnel de Crespo, siempre por el frente costero. Los residentes ganan un lugar donde caminar, practicar deporte y programar actividades culturales; la ciudad gana un activo turístico en una de sus zonas más sensibles. La gestión también se ha cerrado: Turbay confirmó que ‘la empresa que gestionará el Malecón es 100% pública y se encargará de su administración’.
La obra no está terminada ni mucho menos. A la intervención del frente costero le quedan varias fases y la Alcaldía sitúa la conclusión de un corredor de seis kilómetros a lo largo de 2027. Es decir, el grueso del proyecto está todavía por delante. Y con él, la exposición de quien lo financia.
Qué se juega la banca española en Colombia
Aquí está la clave que casi nadie subraya. BBVA no es un recién llegado al mercado colombiano: lleva allí desde finales de los años noventa, cuando adquirió el entonces Banco Ganadero, y el país andino es hoy uno de sus mercados de referencia en América Latina. Financiar obra pública no es filantropía; es posición de mercado y, sobre todo, imagen de marca.
La apuesta colombiana de la banca española no es cosmética: 197.000 millones de pesos en una sola obra de ciudad, con la firma del banco a pie de paseo.
La presidenta de BBVA Colombia, Gloria Couceiro, lo explicó a su manera: ‘Cartagena es una ciudad clave para el desarrollo económico y turístico de Colombia, y nos llena de orgullo acompañar proyectos que contribuyen a su transformación’. Y añadió que el Malecón ‘representa mucho más que una obra de infraestructura’.

Conviene recordar que la cifra del Malecón no viaja sola. En Cartagena, la entidad ha comprometido más de 200.000 millones de pesos en proyectos del Plan de Desarrollo Distrital; en el departamento de Bolívar, más de 98.000 millones en infraestructura catalogada como sostenible, desde acueductos hasta escenarios deportivos. No es una obra suelta: es una cartera.
Traducido al interés español: la banca de aquí no solo presta dinero en Colombia. Coloca su firma en el escaparate de una ciudad turística que compite con las grandes del Caribe por visitantes y por inversión extranjera. Cada obra financiada es un argumento comercial ante el sector público y una tarjeta de presentación ante el regulador y los inversores institucionales.
Y hay un detalle que impacta en el negocio que luego se presenta en España. Los resultados de la filial colombiana consolidan en el grupo: lo que se gana o se pierde en Cartagena acaba en las cuentas que se rinden ante los accionistas. Por eso importan el tipo de cambio, el ciclo político y la capacidad de la Administración local para cumplir plazos.
Del paseo marítimo al acueducto: el precedente que conviene mirar
No es la primera vez que un banco español usa la financiación de infraestructura como puerta de entrada a un mercado. La banca española lleva dos décadas acompañando concesiones, autopistas y plantas de agua en América Latina, y esa experiencia explica por qué estas operaciones se articulan con frecuencia mediante project finance, es decir, financiación ligada al flujo de caja del propio proyecto y no a un crédito convencional con garantía corporativa.
El precedente más útil para leer lo de Cartagena es la propia lógica del Plan de Desarrollo Distrital. El banco no llega con una obra aislada, sino con una cartera que se renueva. La otra cara es el riesgo: una obra entregada por fases, un corredor que debe cerrarse en 2027 y una gestora pública sin rodaje de explotación. Cualquier retraso se convierte en titular, y el titular no distingue entre el alcalde y el financiador.
Hay además una lección de gobernanza. Una sociedad cien por cien pública da control político y tranquilidad vecinal, pero también rigideces: si el espacio no genera los ingresos previstos o los ritmos de licitación se frenan, el calendario financiero se tensa. En Colombia, donde la banca española acumula décadas de cartera, ese equilibrio entre obra visible y cuenta de resultados decide si el modelo se replica en otras ciudades.
Queda por ver qué ocurre con los cuatro kilómetros que faltan, con la adjudicación de los servicios del paseo y con la posibilidad de que el esquema salte a otras capitales del Caribe colombiano. La pelea por la infraestructura latinoamericana se libra en pesos. Se cobra en euros.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: La Alcaldía de Cartagena ha abierto los dos primeros kilómetros del Gran Malecón del Mar, con BBVA Colombia como principal financiador de las obras.
- Datos importantes: 197.000 millones de pesos en la operación; más de 200.000 millones comprometidos en Cartagena y 98.000 millones en Bolívar; el corredor de seis kilómetros se completaría en 2027.
- Resumen: La banca española refuerza su posición en Colombia y proyecta imagen de país a través de obra pública visible.

