Enrique Escandón analiza en Educación 3.0 cómo la dirección escolar afronta la caída de la natalidad y la inteligencia artificial.
De administrar a liderar: lo que Escandón reclama a un equipo directivo
La entrevista, publicada por el medio especializado Educación 3.0, recoge la tesis central de este consultor en liderazgo educativo: la primera competencia de un director no es administrativa, sino la de saber liderar. Y ese liderazgo, sostiene, es cada vez más horizontal. Lo compara con un reloj: marca la hora porque cada pieza conoce su función.
De esa idea se derivan tareas concretas para el equipo directivo. Escandón enumera: detectar potencial interno, acompañar a los docentes que quieren asumir responsabilidades, delegar con criterio y generar confianza hasta formar nuevos líderes. El cambio cultural se consolida cuando deja de depender del director, según el experto.
El consultor plantea además dos preguntas que todo equipo directivo debería responder por escrito: por qué debería elegir una familia ese centro y por qué un buen profesor debería desarrollar allí su carrera profesional. La respuesta no puede ser un eslogan: tiene que percibirse en las aulas y en la relación con las familias.
Sobre la gestión del cambio, la entrevista insiste en la participación del claustro: hacerle partícipe del proceso y no solo del resultado. A eso suma dos reglas prácticas. La primera, priorizar: incorporar algo nuevo obliga a preguntarse qué se deja de hacer. La segunda, evaluar con indicadores y evidencias, no solo con percepciones.
Escandón sostiene que la transformación de un centro solo se consolida cuando el claustro comparte el propósito y comprueba los resultados, y deja de depender del director.
El tramo final del diálogo aborda los dos factores externos que más condicionan la gestión de un centro. El primero es la inteligencia artificial. El segundo, el descenso de la natalidad, que estrecha la base de alumnado potencial y obliga a revisar aulas, grupos y plantillas.
Inteligencia artificial y caída de la natalidad: dos presiones sobre el mismo equipo

Sobre la inteligencia artificial (IA), Escandón advierte de que el primer error sería empezar hablando de herramientas. La pregunta previa es otra: qué tipo de alumno quiere formar el centro para un mundo en el que la IA estará presente en casi todos los ámbitos de su vida. Su propuesta pasa por estudiantes capaces de utilizarla, pero sobretodo de pensar críticamente, contrastar información y decidir con criterio ético.
Su llegada, añade, obliga a revisar la evaluación. Si una herramienta resuelve en segundos una tarea que el centro lleva años encargando, quizá esa tarea ya no evalúe lo que se quiere que el alumno aprenda. La IA no solo transforma las respuestas: obliga a mejorar las preguntas, resume.
La integración, en su opinión, no puede quedar en manos de iniciativas individuales. La dirección debe fijar un marco compartido sobre criterios de uso, formación del profesorado, privacidad, autoría y comunicación con las familias. Experimentar sí, pero evaluando qué aporta al aprendizaje.
En el terreno demográfico, los datos dibujan la presión que la entrevista describe. Los nacimientos en España han caído cerca de un 25% en la última década, según la estadística de nacimientos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Ese descenso llega a las aulas con retraso, pero de forma sostenida, y afecta antes a infantil y primaria que a secundaria.
La respuesta administrativa se decide en otro plano. La planificación de plazas, la supresión de unidades y las ratios dependen de las comunidades autónomas, que coordinan esa competencia con el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deporte en la Conferencia Sectorial de Educación. Para los equipos directivos, el efecto inmediato es una gestión más exigente del proyecto educativo y de las plantillas.
El Marco Educativo
La función directiva en los centros sostenidos con fondos públicos se regula en el título V de la LOMLOE, la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, que modificó la Ley Orgánica de Educación. La norma exige experiencia docente, certificación específica y un proyecto de dirección para optar al cargo.
El reparto competencial es el habitual: el artículo 149.1.30.ª de la Constitución reserva al Estado las normas básicas del derecho a la educación, mientras que el desarrollo normativo y la provisión de puestos docentes corresponden a las comunidades autónomas.
En el ámbito tecnológico, el marco ya no es solo educativo. El Reglamento (UE) 2024/1689 clasifica como de alto riesgo los sistemas de inteligencia artificial destinados a evaluar resultados de aprendizaje o a determinar el nivel educativo adecuado. Sus obligaciones de transparencia y supervisión humana son exigibles desde el 2 de agosto de 2026.
La aplicación recae en los equipos directivos y los claustros, que deben compaginar ese marco con las instrucciones de inicio de curso de cada comunidad autónoma. Las familias participan a través de los consejos escolares. Queda abierto el debate sobre la selección de directores y sobre el encaje de la IA en la evaluación; la planificación derivada de la natalidad, en cambio, se revisa cada curso antes del periodo de admisión.
Claves de la Noticia
- Qué importa: Escandón defiende un liderazgo horizontal en la dirección escolar, con un marco común para la IA y el claustro como motor del cambio.
- Por qué importa: La caída de la natalidad y la IA alteran la planificación de aulas, plantillas y evaluación, y el marco europeo ya exige supervisión humana en los sistemas de alto riesgo.
- A quién le importa: A los equipos directivos y claustros de infantil, primaria y secundaria, y a las familias que eligen centro cada curso.

