Feijóo condena la violencia en A Coruña y llama a la ‘reconstrucción nacional’ frente a quienes ‘agitan la calle’

El líder del PP elige Vigo, con Rueda presente, para cargar contra el «muro de Sánchez» y advertir de que la violencia «no es Galicia». El PPdeG exhibe su mayoría absoluta como aval del discurso.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha condenado este sábado la violencia registrada esta semana en A Coruña y ha llamado a la «reconstrucción nacional» frente a quienes «agitan la calle».

Una condena con destinatarios claros: Policía, Guardia Civil y periodistas

Lo dijo en Vigo, en un acto de precampaña del partido, con el presidente de la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela) y del PPdeG, Alfonso Rueda, también interviniente. Feijóo se refirió a lo ocurrido esta semana en la Plaza de María Pita de A Coruña, donde confluyeron un acto de Vox y un acto de protesta. No entró en detalles. No hacía falta: la escena estaba en la cabeza de todos los asistentes.

«La violencia de los sectarios no es Galicia», afirmó el presidente del PP, que trasladó su apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y «a los periodistas agredidos». Lo hizo con el mismo gesto que había empleado Rueda y con una exclamación que resume el tono del acto: «¡No hay derecho!». La condena fue explícita y sin matices.

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Pero el líder popular no quiso quedarse ahí. «No es un episodio aislado y casual en España», advirtió, antes de señalar a «los que buscan agitar unas calles que les dan la espalda» y de sostener que «hay partidos que lo alientan públicamente». La frase funcionó como marco de todo el discurso: lo ocurrido en A Coruña no se explicaba, según su tesis, por lo que ocurre en A Coruña.

De ahí el salto inmediato a Madrid, sin nombrarla: calificó de «lamentable» gobernar «anunciando un muro para aislar a los que no piensan como tú» y sostuvo que ese «muro de Sánchez» es lo que «alimenta a los extremistas y nos destruye como país». Después llegó la pregunta con la que el PP quiere quedarse: «¿Qué queremos? ¿Queremos también los disturbios de Francia?». El «muro» como explicación de todo.

La respuesta se la dio él mismo: «Yo, desde luego, no». Y de ahí salió el programa: garantizar la seguridad, dotar a Policía Nacional y Guardia Civil de «los medios y el respaldo que necesitan» y una promesa en primera persona. «Por ahí empezará la reconstrucción nacional», zanjó. «Hay que darse la mano otra vez».

La «reconstrucción nacional» que Feijóo plantea empieza por el orden público y termina en el modelo de convivencia que el PPdeG dice haber preservado en Galicia.

Rueda, el PPdeG y el aval de una mayoría absoluta

disturbios A Coruña

El presidente gallego también tomó la palabra y respaldó la condena en la misma línea que el líder nacional. La escena tenía lectura propia: el PPdeG gobierna Galicia con mayorías absolutas desde 2009 y ha hecho de la estabilidad institucional su principal argumento de marca, de modo que cualquier acto de partido en la comunidad sirve hoy también como escaparate estatal. En A Coruña y en Vigo, el PP gallego se mueve cómodo con el lenguaje del orden público. Otra cosa es que ese marco funcione fuera de aquí.

La versión del acto difundida por la agencia no recogía reacciones del BNG (el Bloque Nacionalista Galego, primera fuerza de la oposición en el Parlamento de Galicia) ni del PSdeG (la federación gallega del PSOE). Su ausencia en el relato no equivale a silencio, pero deja el marco entero en manos de quien lo pronuncia. Y ese marco, hoy, se pronuncia siempre mirando a Madrid.

Hay además una variable que el PP no controla del todo: la plaza donde se produjo el conflicto era escenario de un acto de Vox. El partido de Feijóo necesita hablar de orden público ante un electorado que también observa a Vox y al mismo tiempo necesita marcar distancia. «La violencia de los sectarios no es Galicia» cubre lo primero. Lo segundo exige algo más que una frase.

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El acto se celebró, además, en clave de precampaña, con la maquinaria del partido ya en marcha y con el líder nacional ejerciendo de cabeza de cartel en la comunidad que le vio gobernar. Galicia presta escenario y modelo; Madrid pone el marco.

El Laboratorio Gallego

En el Parlamento de Galicia, con 75 deputados, el PPdeG gobierna con mayoría absoluta, el BNG se ha consolidado como primera fuerza de la oposición y el PSdeG ocupa la tercera plaza. Ese reparto explica por qué el PP gallego puede permitirse convertir cada acto en la comunidad en un mitin de alcance estatal sin coste parlamentario inmediato. Y explica también el riesgo: cuando el discurso se nacionaliza, el votante deja de juzgar la gestión y empieza a juzgar la confrontación.

La conexión con Madrid es explícita en el propio discurso: la «reconstrucción nacional» se ofrece como alternativa al «muro» del Gobierno de Sánchez y el modelo que el PP exhibe es el de la Xunta. No es nuevo. Galicia ha funcionado como banco de pruebas del PP en fiscalidad, sanidad y política forestal, y cada ciclo nacional ha arrastrado parte de ese repertorio. La incógnita es si el orden público admite el mismo traslado: aquí se gestiona desde una mayoría cómoda; en España se discute con quien controla el Ministerio del Interior. Las próximas elecciones gallegas no están convocadas antes de 2028, de modo que el laboratorio seguirá abierto sin urgencia de urnas. Los siguientes actos de precampaña dirán si la consigna cuaja fuera de Galicia o se queda en retórica de escenario.

Ficha del Caso

  • El caso: Feijóo, en un acto de precampaña en Vigo junto a Rueda, condena la violencia registrada en A Coruña y llama a la «reconstrucción nacional» frente a quienes «agitan la calle».
  • Datos importantes: 24 de octubre de 2026, Vigo; referencia a la Plaza de María Pita; el PPdeG gobierna con mayoría absoluta desde 2009; el Parlamento gallego tiene 75 deputados.
  • Resumen: la seguridad se convierte en eje del relato nacional del PP con Galicia como escaparate y aval de gestión; el relato del acto no incluyó reacciones del BNG ni del PSdeG.