La dana Adam arrasa decenas de caminos agrícolas en Pego y pone en riesgo la cosecha de naranja valenciana

El Ayuntamiento de Pego se da un mes y medio para reabrir los accesos y salvar la campaña de cítricos. Los daños en una estación de bombeo y en los bancales complican una recolección que ya está en marcha.

Las lluvias de la DANA Adam destrozan decenas de caminos agrícolas en Pego y amenazan la cosecha de naranja.

El agua ha arrastrado el asfalto, ha tumbado muros de bancales, y ha reventado las infraestructuras de riego en este municipio de la comarca de la Marina Alta, en el norte de la provincia de Alicante. La DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos, el fenómeno meteorológico que en octubre y noviembre de 2024 provocó las inundaciones más graves de la historia reciente en la Comunitat Valenciana) golpea ahora el corazón del campo valenciano. El calendario de la naranja no admite esperas.

Un mes y medio para salvar la cosecha

Una de las principales estaciones de bombeo de riego del municipio es una de las infraestructuras afectadas. A su alrededor, la fuerza del agua ha arrasado parte de los bancales y se ha llevado el camino que discurría entre los campos y el barranco. «Todo esto era un muro y un bancal de naranjos, y ahora no ha quedado nada», explica Rosa, vecina de Pego, mientras señala los desperfectos.

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La escena se repite en numerosos viales agrícolas del término municipal. Vicent Dominguis, delegado de ASAJA, advierte de la magnitud: «Hay mucho arrastre de material, han descarnado otros caminos y, en plena temporada de la naranja, tendremos que ir arreglando poco a poco porque, prácticamente, están todos dañados».

Para coger la fruta hay que arreglar antes los caminos. Y no hay manos ni máquinas para tanta destroza. «Se podrirá, porque es un exceso enorme de agua y o se coge muy pronto o se pierde», alerta Carlos, trabajador de servicios agrícolas. No habla de una hipótesis. Habla de lo que ya ve en los árboles.

El reloj de la naranja no espera a las excavadoras: o el camino está listo esta semana, o la fruta se queda en el árbol.

El Ayuntamiento de Pego se ha marcado un objetivo: los caminos rurales deben estar reparados en mes y medio como máximo, y algunos antes. «Si no, toda la cosecha de esta temporada se va», explica Laura Castellà, concejala de Transició Ecològica (Transición Ecológica) del consistorio. La carrera contra el reloj ya ha empezado. El municipio ha alquilado todas las palas disponibles, pero necesita más para afrontar la magnitud de los desperfectos.

Quién paga los caminos que se lleva el agua

La reconstrucción tiene una cara visible —las ayudas al comercio, al coche, a la vivienda— y otra que casi nunca sale en las fotos: la red de caminos rurales que sostiene el campo. El Consorcio de Compensación de Seguros (el organismo estatal que cubre los daños de catástrofes naturales cuando el seguro privado no llega) indemniza bienes asegurados, no viales públicos. La factura inicial recae en las arcas municipales.

Estas obras, ¿entran en el Plan RERD (el Plan de Recuperació, Reconstrucció i Resiliència davant l’Emergència DANA, el instrumento del Consell para canalizar los fondos de reconstrucción) o vuelven a pagarse con presupuesto local? Esa es la pregunta que el sector traslada a la Conselleria d’Agricultura (el equivalente autonómico de un ministerio), y su respuesta es el primer examen del otoño. A ella se suma otra de escala estatal: hasta qué punto el sistema español de protección civil está preparado para temporales encadenados.

Pesa el precedente. La DANA del 29 de octubre de 2024 dejó más de doscientas víctimas mortales y fue la catástrofe natural más letal en España desde las inundaciones del Vallès de 1962. Desde entonces, el estado de ejecución de los fondos que el Gobierno central transfirió a la Generalitat se ha convertido en un debate recurrente en el Congreso de los Diputados, y cada episodio nuevo lo reabre. En Madrid se mira la factura; en Pego se mira el árbol. Sin caminos no hay campaña. Y sin renta, el pueblo que se queda es otro.

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Pego

El Escenario Valenciano

En la Generalitat, el Consell (el gobierno autonómico, el equivalente del Consejo de Ministros) afronta este episodio con el foco puesto en la reconstrucción de la DANA de 2024 y con un president, Juanfran Pérez Llorca, que llegó al cargo en diciembre de 2025 tras la dimisión de Carlos Mazón.

El expresident conserva su acta de diputado en las Corts Valencianes (el parlamento autonómico, con 99 escaños) y sigue inmerso en el proceso judicial sobre su gestión de la emergencia, un frente que condiciona el relato del PP valenciano cada vez que aparece la palabra DANA.

Las Corts no son ajenas a este pulso. El PP gobierna la Generalitat con el apoyo de Vox, y la reconstrucción se ha colado en cada debate parlamentario del último año. PSPV y Compromís han situado la ejecución de las ayudas entre sus temas recurrentes: menos anuncios y más obras terminadas, resumen sus portavoces.

A nivel nacional, el episodio vuelve a poner sobre la mesa el reparto de competencias entre el Estado y las autonomías en materia de emergencias, y la comparación con catástrofes anteriores —de la riada de Biescas de 1996 a las inundaciones de Murcia de 2012— sigue siendo el marco con el que se mide cada respuesta institucional. Para el PP, cada temporal es también un test de gestión autonómica; para el Gobierno de Pedro Sánchez, una ocasión para reivindicar los fondos transferidos.

La proyección es concreta y breve. El plazo municipal apunta a la primera quincena de diciembre, justo cuando arranca la recolección fuerte de la naranja en la Marina Alta. Si los caminos no están, la campaña se decidirá entre indemnizaciones, pérdidas declaradas y reclamaciones. El Consell tiene por delante el siguiente pleno y la negociación presupuestaria; los agricultores, solo el calendario del árbol.

Ficha del Caso

  • El caso: Las lluvias de la DANA Adam han destruido decenas de caminos agrícolas en Pego (Marina Alta) y han dañado estaciones de bombeo de riego, en plena campaña de la naranja.
  • Datos importantes: El Ayuntamiento se da un mes y medio para reparar los accesos, hasta la primera quincena de diciembre. Ya ha alquilado todas las palas del municipio y necesita más. ASAJA advierte de que «prácticamente todos» los caminos están dañados.
  • Resumen: La reconstrucción de la red viaria rural se decide entre el Plan RERD, los fondos estatales y el presupuesto municipal, con la cosecha de cítricos como plazo límite.