Frutas Sol cierra todas sus tiendas en Vigo y ultima un ERE con permiso retribuido para la plantilla

Sun Fruit Spain S.L., la sociedad detrás de la marca, comunica el cese de la actividad y aplica el artículo 30 del Estatuto de los Trabajadores desde este sábado. Una docena de locales y más de 40 empleos se apagan en una semana sin comité de empresa.

Frutas Sol ha cerrado este viernes sus doce tiendas en Vigo y ultima un ERE para más de 40 empleados.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La cadena Frutas Sol (Sun Fruit Spain S.L.) cesa toda su actividad en Vigo y prepara un despido colectivo; la plantilla queda en permiso retribuido desde el sábado 24 de octubre.
  • ¿Quién está detrás? Una dirección sin comité de empresa ni delegados sindicales, con CCOO y CIG asesorando a las trabajadoras.
  • ¿Qué impacto tiene? Doce locales cerrados en los barrios de Vigo y más de 40 empleos en el aire, sin calendario conocido para el ERE.

Del comunicado al permiso retribuido del artículo 30

El comunicado llegó el miércoles 21 de octubre. No hablaba de compradores ni de relevo: anunciaba el «cese de la actividad productiva y de distribución» y un permiso retribuido por inactividad desde este sábado. La fórmula se apoya en el artículo 30 del Estatuto de los Trabajadores, que mantiene el derecho al salario cuando el contrato sigue vigente y no hay ocupación efectiva. Detrás del papel, un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en preparación para ejecutar un despido colectivo, según el escrito al que tuvo acceso Atlántico Diario. La sociedad que opera la marca, Sun Fruit Spain S.L., se constituyó en 2006 para el comercio al por menor de frutas y hortalizas y no respondió a los intentos de contacto del diario que adelantó la información.

El viernes 23 de octubre fue el último día de actividad. En la Avenida das Camelias, una calle que ya había perdido otras fruterías en los últimos meses, las estanterías se vaciaron antes que la caja. «Fue de un día para otro; nos enteramos el miércoles y hoy es nuestro último día», resumía una de las empleadas, muy afectada, entre muestras de cariño de la clientela. María Elisa, Susana, Marisa, Mercedes, Margarita,, Conchi y Mari llevan años comprando en ese local. «Llegué y me llamó la atención ver tantas estanterías vacías», contaba Francisco, otro vecino.

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El cierre no llega de la nada. La cadena llevaba tiempo desmantelándose, con un goteo de clausuras en la ciudad y en otras localidades del área viguesa, y con la venta de parte de sus tiendas de la provincia a otra firma de frutería. Su página web aún reivindicaba presencia en trece localidades gallegas. La última operación fue la venta de la plataforma logística de Mos, 5.000 metros cuadrados en Monte Faquiña, adquirida hace unos meses por Hermanos Fernández, compañía catalana integrada en el Grupo Osero. Los establecimientos no entraron en la compraventa.

Las cuentas tampoco invitaban al optimismo. El informe Ardán del Consorcio da Zona Franca de Vigo, con datos de 2023, retrata 26 trabajadores, tres millones de euros de cifra de negocio y un resultado de explotación negativo de 39.000 euros. Ese registro choca con los más de 40 empleados que suma hoy la plantilla, y la distancia entre el papel y el mostrador será una de las primeras cosas que haya que aclarar cuando el expediente eche a andar.

Doce tiendas y más de cuarenta empleos se apagan en una semana, sin comité de empresa, sin motivos por escrito y con un ERE todavía por redactar.

Sin comité de empresa y con el ERE por escribir

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La plantilla afronta el proceso sin red de representación: no hay comité ni delegados sindicales, así que algunas trabajadoras afiliadas a CCOO y a la CIG han buscado asesoramiento en ambos sindicatos. Con más de 40 personas en nómina, el despido colectivo exige abrir un periodo de consultas y, a falta de representación legal, designar una comisión ad hoc para negociar. La autoridad laboral que debe resolver el expediente depende de la Xunta de Galicia, el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela.

El efecto se mide primero en las aceras. «El barrio se queda sin negocios; fruterías ya cerraron varias y ahora vamos a tener que ir al supermercado», lamentaba Susana en la puerta del establecimiento. El peso del pequeño comercio en el empleo gallego se sigue con detalle en las estadísticas del IGE (Instituto Galego de Estatística). La pregunta es si esto es el final de una empresa o el comienzo de un patrón.

El Laboratorio Gallego

La historia de Frutas Sol admite una lectura de escala. En pocos años, la cadena pasó de reivindicar presencia en trece localidades gallegas a vender su plataforma de Mos a un grupo catalán y apagar la marca en su plaza fuerte. Los activos —suelo, naves, red de frío— siguen circulando mientras el empleo se queda quieto. Es una reordenación silenciosa del sector agroalimentario gallego, y nadie la ha bautizado todavía.

En clave institucional, el PPdeG (el Partido Popular de Galicia) gobierna la Xunta con mayoría absoluta y de su autoridad laboral depende el expediente; el BNG (el Bloque Nacionalista Galego) es la primera fuerza de la oposición y el PSdeG (la federación gallega del PSOE) la tercera. Es pronto para saber si el caso aterrizará en el Parlamento de Galicia, la cámara legislativa unicameral con 75 deputados. El siguiente hito es el calendario del ERE: escrito de la empresa, periodo de consultas y, previsiblemente, conflicto. Y una cifra para el contexto: 26 trabajadores declarados en 2023 según Ardán frente a más de 40 personas en nómina en el momento del cierre.

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Ficha del Caso

  • El caso: la marca Frutas Sol (Sun Fruit Spain S.L.) cierra sus doce tiendas de Vigo y tramita un despido colectivo tras dos décadas de actividad en la ciudad.
  • Datos importantes: 12 locales y más de 40 empleados; permiso retribuido desde el 24 de octubre por el artículo 30 del Estatuto de los Trabajadores; Ardán 2023, 26 trabajadores, 3 millones de facturación y -39.000 euros de resultado; plataforma de Mos (5.000 m²) vendida a Hermanos Fernández (Grupo Osero).
  • Resumen: un ERE sin comité de empresa en pleno comercio de proximidad; la autoridad laboral de la Xunta deberá resolverlo y el episodio mide la temperatura del comercio minorista gallego.