El maíz en Aragón pierde 40 millones de euros de ingresos en una campaña marcada por la araña roja.
La cifra la pone Asaja Aragón, la organización que representa a buena parte del sector en la comunidad (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores), junto a su delegación oscense. La siembra se queda en unas 92.000 hectáreas, 5.000 menos que en 2025. De ellas, 45.000 son de primera cosecha y 47.000 de segunda. La producción se moverá entre 920.000 y 960.000 toneladas.
Los números que explican el desplome: menos hectáreas y peor rendimiento
La superficie explica solo una parte. El golpe llega por el rendimiento de los campos. Asaja calcula una merma de hasta 200.000 toneladas, y unas 140.000 se vinculan a la caída de la productividad, no a la menor siembra. Si la previsión se confirma —y las cifras oficiales de superficie y producción las publica el INE al cierre de campaña—, el rendimiento medio quedará en 10,2 toneladas por hectárea, frente a las casi 12 de la campaña anterior. Dos toneladas menos son, en la práctica, el margen de muchas explotaciones.
El culpable tiene nombre. La araña roja (un ácaro diminuto que se instala en el envés de la hoja y seca la planta) ha encontrado en el calor y en la falta de tratamientos eficaces su mejor aliado. A eso se suman unos costes que no bajan: gasóleo, fertilizantes, semilla. Producir cuesta lo mismo, pero se cosecha menos.
Lo que pide Asaja y lo que se juega el regadío aragonés
La organización traslada a las administraciones tres peticiones. Abaratar materias primas y costes de producción. Semillas más productivas y adaptadas. Y herramientas fitosanitarias que funcionen contra las plagas. Ahí aparece un nombre propio: la abamectina, la materia activa que Asaja reclama para combatir la araña roja y que hoy no tiene uso autorizado en este cultivo. La decisión depende del Ministerio de Agricultura, que es quien registra los productos fitosanitarios.
«Si no se adoptan medidas urgentes que permitan producir con garantías y obtener una rentabilidad digna, el maíz en Aragón está abocado a no sembrarse», advierte Fernando Luna, presidente de Asaja Huesca.
El maíz no se pierde en los despachos: se pierde hectárea a hectárea, en campos donde la cuenta de resultados deja de salir.
El maíz no es un cultivo menor aquí. Huesca figura entre las principales zonas productoras de España, junto al valle del Ebro y León, y el grano alimenta tres cadenas que desbordan el campo: alimentación humana, fabricación de piensos y cosmética. Cuando el maíz pierde rentabilidad, el efecto llega también a las fábricas de pienso y a las cooperativas de Zaragoza y Huesca que secan y almacenan el grano.
El Pulso Territorial
En Aragón gobierna Jorge Azcón (PP) en coalición con Vox desde 2023, con mayoría simple en las Cortes de Aragón (el parlamento autonómico, con 67 escaños). El campo es una de las pocas materias que cruza trincheras: nadie discute el valor del regadío, aunque el debate se encona en cuanto se habla de agua. Las competencias de sanidad vegetal y de asesoramiento al agricultor recaen en el Departamento de Agricultura del Ejecutivo aragonés, destinatario de buena parte de estas demandas.
La comparación regional ayuda a dimensionar el problema. En Castilla y León, la otra gran despensa maicera del país, la superficie también ha retrocedido en los últimos años por la presión de los costes. La singularidad aragonesa está en el modelo: aquí el maíz se sostiene sobre el regadío del Ebro, un sistema que ya sufrió recortes de de dotación en 2022 y 2023 por la sequía. El cultivo depende del agua y ahora también del precio de producirla.
Lo que viene se decide en tres calendarios. El de la siembra: las decisiones para 2027 se tomarán en primavera y, sin margen, la superficie volverá a bajar. El fitosanitario: la autorización de la abamectina sigue pendiente y sin fecha por parte del Ministerio. Y el político: el debate sobre la PAC (la Política Agraria Común, el sistema de ayudas europeas que sostiene buena parte de la renta agraria) que debe relevar al periodo actual a partir de 2028, más las elecciones autonómicas previstas para mayo de 2027. El riesgo es que la solución llegue cuando ya nadie siembre.
Ficha Autonómica
- El caso: Asaja Aragón y Asaja Huesca cifran en 40 millones de euros la pérdida de ingresos del maíz en la campaña de 2026, con 92.000 hectáreas sembradas y una producción de entre 920.000 y 960.000 toneladas.
- Datos importantes: 92.000 hectáreas frente a las 97.000 de 2025 (45.000 de primera cosecha y 47.000 de segunda); merma de hasta 200.000 toneladas, de las que 140.000 corresponden a la caída de rendimiento; 40 millones de euros menos de ingresos; incidencia de la araña roja y petición de autorización de la abamectina.
- Resumen: La recolección avanza con previsión de pérdidas y el sector reclama abaratar costes y herramientas fitosanitarias eficaces. La autorización de la abamectina sigue sin fecha y la próxima decisión de siembra, en primavera de 2027, depende de que el margen mejore.

