El Lehendakari Imanol Pradales reclamó el jueves a la patronal y a los sindicatos ‘negociar sin condiciones’ en un acto sobre diálogo social celebrado en Vitoria-Gasteiz.
La intervención se produjo durante la entrega del premio Joxe Mari Korta a Amaia Susperregui, presidenta del Grupo Jaso, en el Palacio de Ajuria Enea. La ceremonia, celebrada el jueves 22 de octubre, reunió a una mayoría de representantes del tejido empresarial vasco.
El mensaje a la patronal y a los sindicatos
El discurso del Lehendakari llegó dos días después de su reunión en Lehendakaritza con ELA y LAB, celebrada el martes 20 de octubre. Los dos sindicatos le instaron a implicarse personalmente para que la patronal acepte abrir la negociación de un salario mínimo de ámbito vasco, una reivindicación que ambas centrales mantienen en la mesa de la negociación colectiva.
Pradales apoyó ese mensaje en la figura de Joxe Mari Korta, presidente de la patronal guipuzcoana Adegi asesinado por ETA en el año 2000, y cuyo nombre da título al galardón. El Lehendakari sostuvo que Korta ‘se rebelaría ante quienes defienden extremos que polarizan, trincheras que separan y brechas que fracturan la cohesión social y el desarrollo económico’.
También reivindicó el papel de los empresarios que aportan ‘empleo de calidad, arraigo y compromiso a largo plazo’ y situó esa aportación como base del desarrollo industrial del país. ‘Se rebelaría ante quienes no quieren sentarse a dialogar en torno a una mesa’, añadió, antes de animar a ‘negociar sin condiciones’ y a ‘aprender a ceder para alcanzar acuerdos que sean de todos y no sean de nadie’.
El Lehendakari situó el acuerdo entre empresas y sindicatos como condición para sostener la cohesión social y el desarrollo industrial de Euskadi.
El techo de cristal y el relevo en la dirección de las empresas
En materia de igualdad, Pradales reconoció que la presencia de mujeres en los cargos directivos sigue siendo una ‘asignatura pendiente’. ‘Hemos mejorado pero el techo de cristal sigue ahí’, afirmó. El relevo generacional en las empresas vascas, añadió, debe dar paso ‘al talento de más mujeres que encabecen con éxito’ las transformaciones del tejido industrial.
El galardón de este año recayó en Amaia Susperregui, nacida en Ordizia y presidenta del Grupo Jaso, compañía dedicada a la fabricación, venta y alquiler de grúas torre y de sistemas de elevación, con presencia en más de 70 países. La distinción reconoció ‘su compromiso por el arraigo, por la excelencia, por su cercanía al tejido empresarial’ y ‘su contribución sostenida al desarrollo económico e industrial de Euskadi’.
Susperregui ingresó en Jaso Equipos de Obras en 1991, fue nombrada directora general de la división de grúas torre en 2008 y en 2016 asumió la dirección general de la división de elevadores. En 2023 se incorporó al consejo de administración de las principales sociedades del grupo, que hoy preside.
Un galardón con memoria industrial y un marco laboral pendiente
La distinción Joxe Mari Korta reconoce anualmente a los empresarios que fomentan el arraigo de las compañías y la mejora del tejido industrial. Pradales describió a Korta como una persona con valores, convencida de que ‘merecía la pena arriesgar por la paz, por el euskera y por la prosperidad de Euskadi’, y subrayó que demostró ante el chantaje terrorista la misma valentía y arrojo que su familia había demostrado para levantar, desde la nada, una empresa puntera a nivel internacional.
El debate sobre un salario mínimo de ámbito vasco se enmarca en el reparto competencial del Estatuto de Autonomía, que atribuye a Euskadi la ejecución de la legislación laboral estatal, mientras la fijación del salario mínimo interprofesional corresponde al Gobierno central. Por esa vía, la reclamación sindical se canaliza a través de la negociación colectiva, con el Gobierno Vasco como impulsor del diálogo social entre las partes.
La respuesta de la patronal marcará el siguiente paso. En la mesa quedan el suelo salarial que reclaman ELA y LAB y el conjunto de la negociación colectiva en un tejido industrial con presencia en más de 70 países. El Lehendakari vinculó ese acuerdo al diálogo social y a la negociación sin condiciones que reclamó en el acto.

