Santiago Abascal sitúa la bajada de impuestos y la remigración en el centro de su programa y alerta del islamismo en Cataluña.
Qué propone Vox: rebajar impuestos y ordenar la inmigración
El primer eje es fiscal y el líder de Vox lo resume en una frase: ‘dejar de acosar a los trabajadores españoles, a las pymes, a los autónomos, con unos impuestos abusivos y con una regulación ideológica que sólo nos empobrece’. El argumentario del partido sostiene que la presión tributaria y la norma dictada por criterios ideológicos frenan la inversión, expulsan actividad y castigan a quien crea empleo. De ahí su exigencia de rebajas de impuestos, que la formación plantea en cada negociación presupuestaria como condición previa a cualquier acuerdo.
La inmigración es el segundo eje. Abascal detalla un proceso en tres escalones: repatriación de quienes están en España de forma irregular, rechazo explícito a cualquier regularización y deportación de los condenados para que cumplan su pena en el país de origen. Sobre esa base sitúa la remigración, el término con el que el partido designa la salida de las personas que residen en España sin trabajar y perciben ayudas sociales que, según su planteamiento, deben priorizarse para los españoles.
El diagnóstico se apoya en una cifra que Abascal repite en sus intervenciones: ‘han entrado cinco millones de personas en cinco años’. Ese volumen, argumenta, es insostenible para la seguridad de las calles, la atención social y hospitalaria, el sistema educativo y un mercado de la vivienda que describe como colapsado. La conclusión política que extrae es que la presión migratoria ya no admite respuestas parciales ni gestos de pedagogía.
Qué recorrido tiene: 33 diputados y una mayoría que no existe
En el plano parlamentario, la traducción de este programa choca con la aritmética de la Cámara. El Grupo Parlamentario VOX (GPVOX) cuenta con 33 diputados, tercera fuerza del Congreso de los Diputados, y ni una rebaja fiscal de calado ni un esquema de remigración salen adelante sin una mayoría que hoy no está configurada. Cualquier paso en inmigración exige además reformar la Ley de Extranjería, norma orgánica que fija las condiciones de entrada, estancia y expulsión de extranjeros.
La otra incógnita es el PP. Abascal ha subrayado que Vox se presenta a la Presidencia del Gobierno, ‘no a la vicepresidencia del Gobierno’, una formulación que remite al papel que su partido ocuparía en un eventual gabinete de coalición con Alberto Núñez Feijóo. La dirección sostiene que no está ‘perdiendo un solo segundo’ en reparto de carteras y que su única tarea es la campaña. Desde la ruptura de los gobiernos de coalición autonómicos en julio de 2024, la inmigración es la línea roja que Vox coloca por delante de cualquier pacto con los populares.
La remigración y la rebaja fiscal no son eslóganes de campaña: son las dos condiciones con las que Vox piensa negociar cualquier alternativa al Gobierno de Pedro Sánchez.
Hay un riesgo que el presidente de Vox reconoce en voz alta: que ‘no se produzca la alternativa’. Da el Ejecutivo de Pedro Sánchez por ‘acabado’, sin recorrido, pero no las elecciones por ganadas. La referencia es el 23 de julio de 2023, cuando las encuestas apuntaban a un escenario que no se materializó. ‘Nos tememos lo peor’, ha señalado, y ha situado la trampa de los nietos, paralizada por el Tribunal Supremo, como ejemplo de las estratagemas del Gobierno para mantenerse en el poder.
Cataluña, el islamismo y la batalla por la identidad
El tercer frente que abre Abascal es territorial y cultural. ‘Ahora la identidad catalana está amenazada por el islamismo en Cataluña, por un proceso de inmigración masiva que no puede soportar la sociedad catalana’, ha asegurado. El planteamiento traslada la defensa de la identidad, también de la catalana, al terreno de la seguridad y la convivencia, y no al del relato nacionalista que ha dominado el debate en esa comunidad.
No es una tesis improvisada. El dirigente ha recordado una entrevista de 2003 en la que ya señalaba la inmigración procedente de países islámicos como uno de los principales problemas de España. Lo veía entonces y lo sigo sosteniendo hoy, pero con muchas más razones’, ha afirmado, con la vista puesta en Francia y en el resto de Europa. En ese marco ha llegado a plantear la aplicación del artículo 155 de la Constitución al ‘califato islámico’.
La lectura que hacemos es que Vox ha decidido librar el debate migratorio en el terreno de la identidad y de la seguridad, donde el PP se mueve con más incomodidad, y lo hace con un argumento de antelación que le permite reclamar dos décadas de advertencia. A eso suma el flanco que considera más sólido: la ley de nietos, donde Abascal sostiene que solo el 0,28 % de quienes recibieron la nacionalidad y el voto habían cumplido el procedimiento, con el Supremo como referencia. El calendario electoral, todavía sin fecha cerrada, decidirá cuánto pesa cada pieza; hasta entonces, cada comparecencia de la formación volverá sobre los mismos tres ejes: impuestos, fronteras e identidad.
