Abascal apunta a Álvarez de Toledo y Albiol en el primer choque PP Vox de campaña

El presidente de Vox responde con un mensaje en X a las entrevistas de la número dos del PP por Madrid y del número uno por Barcelona. La dirección negocia con Tellado el acuerdo para los tres quintos del Senado antes de que cierre el plazo.

El primer choque PP Vox de la campaña lo abre Santiago Abascal al replicar a Álvarez de Toledo y Albiol en X. Ocurre a horas de que concluya el plazo para presentar candidaturas al Senado, donde las dos formaciones negocian una mayoría suficiente para renovar el Tribunal Constitucional.

Qué defiende Abascal frente a los dos perfiles más duros del PP

En su cuenta oficial de la red social, el presidente de Vox ha escrito: ‘Ya está el PP con los argumentos falaces de julio de 2023’. El mensaje responde a las entrevistas de la número dos del PP por Madrid, Cayetana Álvarez de Toledo, en El Mundo, y del número uno por Barcelona, Xavier García Albiol, en La Razón. Los dos señalan a Pedro Sánchez por pretender engordar a Vox a costa del PP.

La réplica no es un exabrupto de campaña: condensa la tesis que Vox sostiene desde la noche del 23-J. ‘Solamente el creciente apoyo a VOX garantiza la alternativa’, escribió el propio Abascal en ese mismo mensaje. El argumento tiene dos capas. Primera, que el PP no crece lo suficiente como para desplazar por sí solo al PSOE. Segunda, que la suma depende de que Vox se refuerce y no de que se diluya en el perímetro del voto útil. La lectura implícita es una crítica directa a Génova por no subir en los sondeos.

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No es casual el destinatario. Álvarez de Toledo y Albiol son dos de los perfiles del PP más combativos contra la izquierda. En ambos se ha querido ver la intención de Alberto Núñez Feijóo de atraer votantes de Vox. Los dos matizaron sus críticas en las mismas entrevistas: la número dos por Madrid sostiene que ‘la división PP-Vox beneficia a Sánchez’ y el número uno por Barcelona asegura que ‘no me da miedo gobernar con Vox’.

Hasta ahora, los dos partidos mantenían un pacto de no agresión. La precampaña se había construido sobre un objetivo compartido: atacar a Sánchez y evitar los errores de 2023, cuando las disputas entre ambos y el caos de las negociaciones municipales y autonómicas favorecieron al PSOE. El encontronazo rompe esa lógica a pocas horas de una cita decisiva.

El Senado, la prueba real: renuncias cruzadas y reloj

El escenario donde se juega la verdadera partida es el Senado. El PP y Vox negocian, a través del secretario general del PP, Miguel Tellado, y la secretaria general adjunta de Vox, Montse Lluis, una mayoría que alcance los tres quintos, es decir, el 60 % de la Cámara, umbral que se exige para renovar el Tribunal Constitucional. La izquierda aspira a mantener ese control con una lista conjunta a la Cámara Alta.

El acuerdo del Senado mide algo más que un reparto de escaños: fija el precio político de cualquier negociación de Gobierno entre el PP y Vox.

Las conversaciones han estado blindadas para evitar filtraciones. Ha trascendido poco, pero lo suficiente para dibujar el trueque: Vox podría estar pidiendo al PP que renuncie a alguna candidatura en provincias de Cataluña donde nunca ha logrado senador y donde el partido de Abascal es más fuerte. A cambio, Vox renunciaría a presentarse en al menos una veintena de circunscripciones para favorecer ese umbral de los tres quintos.

En plazas como Murcia o Almería los sondeos sitúan a ambos partidos como primera y segunda fuerza, de modo que un reparto medido dejaría al PSOE sin representante en la Cámara Alta. De ahí la confianza de las dos formaciones en cerrar el pacto este lunes. Un fracaso tendría un coste doble: restaría votos en el electorado de la derecha y sentaría un mal precedente para negociar un Gobierno nacional.

La lectura estratégica: por qué el roce llega justo ahora

El precedente de 2023 pesa en cada movimiento. Entonces, la disputa permanente entre PP y Vox y el desorden de las negociaciones territoriales entregaron al PSOE un argumento que rentabilizó durante toda la legislatura. Por eso las direcciones habían pactado moderación y un discurso de un solo enemigo. El primer choque PP Vox de esta campaña lo rompe justo cuando las listas se cierran.

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De fondo late el argumentario que Vox repite desde el 23-J: su crecimiento no se negocia en un despacho, se rentabiliza en las urnas cuando el PP cede en el programa y ataca en campaña. Queda por ver si el encontronazo se queda en un roce de entrevistas o anticipa una precampaña más dura de lo previsto. Vox no piensa renunciar a su espacio. Este lunes, con el Senado, se sabrá si las dos derechas cierran filas; el 29-N responderá si compiten también entre ellas.