Albert Rivera y Santiago Abascal
Albert Rivera (izquierda) y Santiago Abascal (derecha). Fuente: Flickr

Vox se ha cansado de interlocutores. El partido capitaneado por Santiago Abascal presiona sin piedad a Ciudadanos para mantener ese encuentro que los de Albert Rivera insisten en posponer. Ambas formaciones gobiernan en coalición una comunidad, pero todavía no se han visto las caras a solas.

El partido de extrema derecha comenzó siendo muy beligerante al inicio de sus negociaciones para formar Gobierno, pero poco a poco va rebajando sus pretensiones y resaltando una única condición: reunirse con Rivera. El PP ya se ha sentando en más de una ocasión con los de Abascal y no se esconde en proponer un “gobierno a tres” donde sea necesario.

La pelota está ahora en el tejado de Ciudadanos. La formación naranja se encuentra nuevamente entre la espada y la pared, aunque sus últimas actuaciones denotan cada vez más una posible cercanía a Vox.

LA PRESIDENCIA DE LA ASAMBLEA DE MADRID ESTÁ EN JUEGO

Tras los resultados de las elecciones municipales parecía claro que el Ayuntamiento y Comunidad de Madrid estarían liderados por una coalición de derechas. Una serie de pactos a tres que ahora no están nada seguros y que están dando demasiados quebraderos de cabeza, sobre todo, al PP. 

Los de Isabel Díaz Ayuso son los que salen peor parados de esta enemistad entre Ciudadanos y Vox. Ellos quieren que haya un entendimiento entre su socio preferente y su posible nuevo aliado e insisten en la necesidad de dejar sus diferencias de lado en pro de conservar y conseguir las dos joyas de la corona: Ayuntamiento y Comunidad.

Santiago Abascal

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El partido de ultraderecha ha rebajado sus pretensiones en busca de ese acuerdo. Después de la reunión entre Díaz Ayuso y Rocío Monasterio, esta última tendió su mano a un posible pacto renunciando a formar parte del gobierno. Los de Vox entienden que ahora Cs tiene que recoger el guante y hacer también algo por ellos.

La formación naranja quiere presidir la mesa de la Asamblea de Madrid y, para ello, no tendrán más remedio que ceder a las pretensiones de Vox y citarse con ellos. Un encuentro que han evitado por activa y pasiva, y al que incluso pusieron una línea roja. El secretario general de Cs, José Manuel Villegas, lo dijo a principio de semana: ni con Podemos ni con Vox.

LOS ROCES DE CS Y VOX EN ANDALUCÍA

Esta equiparación, donde Vox queda relegado al mismo puesto que Podemos en las negociaciones, produjo la primera grieta en el Gobierno andaluz. Los ultraderechistas reclamaban que no se está cumpliendo las propuestas y puntos de acuerdo que trataron con sus socios en la comunidad. Además, no quieren que Ciudadanos vuelva a salirse con la suya y evitar la foto a tres, como ya pasó en enero, cuando el PP se encargó en solitario de las negociaciones.

Como respuesta, los de Abascal han dicho “no” a los presupuestos andaluces. Los doce diputados de extrema derecha sorprendieron esta semana al presentar una enmienda a la totalidad con petición de devolución del proyecto de ley. Su premisa para aprobarlos volvía a ser clara: verse con Cs. Vox no quiere más pactos telemáticos y exige una prueba de amor por parte de su aliado más rebelde.

Una decisión que pone en la cuerda floja a Ciudadanos, ya que las presiones ahora no solo le llegan desde Madrid, sino también desde el sur. Los de Albert Rivera, de momento, siguen negándose a facilitar ese encuentro, pero es probable que esa reunión se haga realidad en los próximos días. Se acerca el momento de efectuar las investiduras en consistorios y parlamentos autónomos y el diálogo se vuelve indispensable.

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EL PP, EL MÁS PERJUDICADO POR ESTA ENEMISTAD

A pesar de que el PP y Vox han alcanzado un principio de acuerdo para gobernar en los ayuntamientos en los que no necesiten a Cs para sumar mayoría, los daños colaterales de la fractura entre la formación naranja y los utraderechistas les afecta de lleno. Los populares han pasado de tocar con la punta de los dedos la alcaldía y presidencia de varios territorios, a intentar aplacar las chispas que saltan entre sus dos aliados preferentes.

El primer feudo que está en juego es la Comunidad de Madrid. El Partido Popular quiere a Díaz Ayuso como presidenta, pero para ello tendrán que ponerse, nuevamente, de acuerdo Vox y Ciudadanos. Lo mismo ocurre en el ayuntamiento de la capital. Martínez-Almeida y Villacís cierran acuerdos, pero Vox tiene la última palabra.

Esta misma situación se repite en otras comunidades. En Murcia, el apoyo de los ultraderechistas podría revalidar el gobierno de coalición entre PP y CsCiudadanos, quien tiene voces dentro de su partido que no quieren que se acerque a Vox, tiene claro que quiere tener al PP a su lado. No obstante, para ello tendrá que aceptar que el partido de Santiago Abascal está en primera línea en este Juego de Tronos particular.

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