Fosfoyesos
Vista aérea de los fosfoyesos de Huelva. Foto: Europapress.

Echar tierra por encima. Esta es la solución que propone la empresa de fertilizantes Fertiberia para eliminar las balsas de fosfoyesos de Huelva. Al menos, así lo considera Mesa de la Ría, el movimiento ciudadano que se ha presentado como acusación en el juicio que ha condenado a la compañía a restaurar las marismas onubenses. Ahora, aprobar o rechazar el proyecto depende del Ministerio de Medio Ambiente, que tenía que haber contestado ya el pasado mes de marzo. Entre tanto, los casos de contaminación industrial han vuelto a golpear al lobby AIQBE, esta vez por las emisiones de mercurio.

Es la solución más barata para la empresa. Cubrir los fosfoyesos con 30 centímetros de tierra. Sin embargo, esto no evitaría que las sustancias más perjudiciales de las balsas (arsénico, mercurio, cadmio o plomo) sigan contaminando las marismas. “Huelva tiene un problema sanitario llamado arsénico”, sostiene José Manuel Cantó, exdirector técnico de la Agencia de Medio Ambiente de la ciudad y miembro de Mesa de la Ría. Estas sustancias tan nocivas para la salud han estado presentes en los vertidos de los fosfoyesos desde hace décadas, según acreditan varios informes oficiales.

De hecho, el Seprona ha abierto una investigación contra Ercros, otra empresa que pertenece al lobby AIQBE, al igual que Fertiberia, por una presunta manipulación de un software destinado a ocultar las emisiones de mercurio. Según la Guardia Civil, la fábrica de Ercros (actualmente comprada por Electroquímica Onubense) una fuga habría elevado considerablemente los niveles de mercurio en la atmósfera y en el agua.

Los fosfoyesos ocupan 1.200 hectáreas. Y Fertiberia pretende cubrir el 35% aproximadamente. El terreno restante se cubrió con dinero público y fondos europeos. Al tratarse de zonas no impermeabilizadas, las sustancias como el arsénico o el mercurio se filtran y afectan a toda la biodiversidad, según comenta Cantó. Incluidas las personas. Es tal el nivel de residuos acumulados, que Fertiberia vertió una montaña de fosfoyesos de 30 metros de altura (a pesar de que la licencia contemplaba que fuera de 2,5 metros).

bomba nuclear

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Las balsas tienen 100 millones de toneladas de fosfoyesos y otros 20 millones de toneladas de otros residuos. Los fosfoyesos en sí no son nocivos. Es la mezcla con los otros residuos lo que los ha convertido en una sustancia peligrosa. “Han existido hasta siete plantas de producción de ácido sulfúrico, todas ellas pegadas a la ciudad, emitiendo arsénico a la atmósfera y a las aguas”, detalla Cantó. Al mezclarse con los vertidos de Fertiberia, se crearon los conocidos como fosfoyesos negros.

El Consejo de Seguridad Nuclear publicó en 2018 un mapa en el que reconocía las seis zonas de España donde había radiactividad. Dos de ellas están en Huelva. Y una de esas zonas está en las balsas de fosfoyesos de la ciudad andaluza. El Consejo ha reconocido que ahí hay isótopos radiactivos, en concreto, radio-226. Una situación que Mesa de la Ría lleva años denunciando. La otra zona onubense de riesgo son las marismas de Mendaña, cuyo material radiactivo (cesio-137) proviene del incidente en las instalaciones de Acerinox, en Cádiz. Una región donde Cantó asegura haber visto a perros con malformaciones.

Perros
Un recorte de periódico que hace referencia a los perros con malformaciones de Huelva. Foto: La Voz de Huelva.

El Tribunal Supremo ha condenado a Fertiberia a restablecer las marismas. Las debe recuperar por completo. Y por ello se le exige que deposite una fianza de 65,5 millones de euros. La compañía de fertilizantes ha presentado ante el Ministerio de Medio Ambiente un proyecto de cinco tomos en el que se detalla cómo se cubrirían las balsas. Un plan de acción que Mesa de la Ría rechaza de plano al considerarlo “tapar el problema debajo de la alfombra”. El movimiento ciudadano ha presentado 47 alegaciones junto a 25.000 firmas contra el proyecto.

Ahora la pelota está sobre el tejado del Ministerio. Deben aprobar o rechazar el proyecto de Fertiberia. El secretario de Estado de Medio Ambiente se comprometió con Mesa de la Ría a dar una respuesta en marzo de este año, sin embargo a día de hoy no se han pronunciado.

Pero no todas las soluciones pasan por el desembolso de una gran suma de dinero. Otros proyectos, como el presentado por Captura CO2, plantean la posibilidad de emplear los recursos que hay en los fosfoyesos para procesarlos y venderlos. De este modo, no solo se eliminarían las sustancias nocivas; también se obtendrían beneficios. Sin embargo, Fertiberia ha rechazado este proyecto.

Mesa de la Ría se mantiene firme y persistente. El pasado 23 de mayo ha presentado junto al grupo ecologista Greenpeace otra denuncia contra Fertiberia en la que acusan a la empresa de fertilizantes de haber vertido cuatro millones de metros cúbicos de agua ácida en la ría del Tinto.

EL AGRAVIO COMPARATIVO

En un pueblo de Tarragona se ha dado un caso muy similar al de Fertiberia en Huelva. La principal diferencia son las cifras. En Flix hay una acumulación de 700.000 toneladas de metales pesados, organoclorados y elementos radiactivos que Erkimia, del grupo Ercros (entonces miembro de AIQBE y protagonista de uno de los últimos escándalos de contaminación industrial en la ciudad andaluza) vertía al río Ebro. El costo de recuperar la zona se ha cifrado en más de 200 millones de euros.

Las balsas de fosfoyesos cuentan con 120 millones de toneladas de residuos. Si aplicamos una regla de tres (y tenemos en cuenta que los residuos son prácticamente los mismos), Fertiberia debería pagar casi 35.000 millones de euros.

Las consecuencias del vertido de Flix fueron graves. Hasta tal punto que el propio Ministerio de Medio Ambiente se planteó en 2008 prohibir la pesca, ya que la fauna estaba contaminada de elementos tóxicos, algo que podía afectar a la salud de la población. Los análisis realizados por varios científicos determinaron que los peces, los cangrejos e incluso los pájaros estaban intoxicados.

La empresa responsable de estos vertidos en Flix pertenece a la misma compañía que investiga el Seprona por haber manipulado presuntamente un software para ocultar los resultados de las emisiones de mercurio. Ercros es una compañía de química que fue presidida por el exministro de Industria y político del Partido Popular Josep Piqué.

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