Tras la extinción del incendio del Windsor se produjo una guerra entre perjudicados y demandados para resarcirse de las pérdidas económicas. Los perjudicados están claros. Pero, ¿a quién benefició el siniestro?

Al final, los principales beneficiados fueron la familia Reyzábal, dueña del edificio; Juan Carlos Fernández Cernuda, entonces jefe de seguridad de El Corte Inglés, y Francisco González, presidente del BBVA.

La familia Reyzábal era la dueña de Ason Inmobiliaria, propietaria del edificio, tras la desgracia, posteriormente sacaron una importante tajada con su venta a El Corte Inglés. El jefe de seguridad de los grandes almacenes, Juan Carlos Fernández-Cernuda, fue protagonista de los acuerdos económicos tras el incendio, y consiguió mejorar la posición de sus propias empresas de seguridad. Por último, Francisco González, presidente del BBVA, vio cómo se desvaneció para siempre el riesgo que podía correr por culpa de la venta de su firma FG Valores a Merrill Lynch.

2JUAN CARLOS FERNÁNDEZ CERNUDA

Página web de la empresa de seguridad Mega2

El jefe de seguridad de El Corte Inglés, Juan Carlos Fernández Cernuda, (conocido por todos como Cernuda) además de tener este puesto, hacía negocios con la empresa para la que trabajaba a través de la sociedad Mega 2.

La larga historia de negociación de las indemnizaciones por el siniestro se alargó durante años debido a su complejidad. Finalmente, las empresas protagonistas de la operación llegaron a un acuerdo por el que El Corte Inglés (que había comprado Ason Inmobiliaria, la propietaria del Windsor), Deloitte y la aseguradora Zurich (que cubría a la empresa de seguridad Prosegur) hacían frente a más de 52 millones de euros.

El acuerdo parecía cerrado cuando Prosegur y Zurich dieron marcha atrás. Eso provocó que El Corte Inglés dejara de contratar a partir de ese momento con ellos. El lugar que ocupaba Prosegur en la vigilancia de las instalaciones de El Corte Inglés lo cubrieron otras empresas del sector.

La empresa Mega 2, del jefe de Seguridad de El Corte Inglés, Juan Carlos Fernández Cernuda, expolicía como su socio, el excomisario Domingo Martorell, se hizo con parte de los contratos. Una de las grandes del sector, Securitas, se hizo también con otra parte del pastel. Securitas también había comprado años antes la sociedad PSI, de Cernuda y Martorell; e Interlabora, del hermano de Cernuda, según publicó El Confidencial.

“No se consideraban necesarios ni estaban vigente entonces, entre otros, los principios generales de suficiente concurrencia y adecuada segregación de funciones”

Según otros documentos a los que ha tenido acceso MONCLOA.COM, los acuerdos del Windsor beneficiaron especialmente a las empresas de Cernuda, que tenía una posición directiva en El Corte Inglés y a la vez era accionista en las empresas de seguridad con las que contrató el gigante de la distribución, porque el directivo y empresario se fue haciendo con aquellas empresas que formaban parte de aquel acuerdo de reparto de la seguridad de El Corte Inglés que fueron quebrando.

Cernuda justificó lo ocurrido bajo el argumento de que en aquel momento no se habían “desarrollado detalladamente ni implantado aún todas las buenas prácticas de buen gobierno relativas a los procesos de contratación de bienes y servicios”. Por ello, en un informe interno sostiene que en El Corte Inglés “no se consideraban necesarios ni estaban vigente entonces, entre otros, los principios generales de suficiente concurrencia y adecuada segregación de funciones”.

A todo ello añade que “tampoco se puede olvidar la situación extrema en que se desarrollaron aquellos acontecimientos”, en referencia a que las negociaciones y el reparto del negocio se realizó como consecuencia del incendio del edificio Windsor, con las consecuencias que tenía para El Corte Inglés, sobre todo desde el momento que se hizo con Ason Inmobiliaria, la propietaria del rascacielos, y por lo tanto, del riesgo por la responsabilidad que podía adquirir en las posibles indemnizaciones por los daños.

Este documento, por último, sostiene que “en cualquier caso es evidente que estas operaciones fueron conocidas y aprobadas por la Alta Dirección”. Por lo demás, este papel señala que las acusaciones sobre que El Corte Inglés pagara a Mega2 precios muy por encima de los ofertados por otros competidores son “claramente” exageradas “en su conjunto”. En cualquier caso, admite que hay posibilidades de mejorar la gestión y la búsqueda de proveedores alternativos.

Una auditoría externa y dos internas de El Corte Inglés concluyeron que no hubo irregularidades, sostuvieron que se había realizado una gestión adecuada de aquellos contratos, conforme a la ley, y que ni Fernández Cernuda ni sus empresas se vieron beneficiadas.