El helicóptero Pegasus de la DGT. Foto: Hugo Llanas.

Las hélices de los 15 helicópteros Pegasus sobrevuelan cada día las carreteras de toda España. Un piloto y un operador son suficientes para sugestionar a cientos de conductores. Para convencerles de que bajen la velocidad y de no usar el teléfono móvil al volante. Pero desde la Dirección General de Tráfico insisten: el Pegasus no tiene afán recaudatorio, solo busca prevenir accidentes. Desde MONCLOA.COM nos subimos al helicóptero más conocido en las autopistas y autovías españolas.

De los 15 helicópteros Pegasus que hay en España, seis están en la capital. Cubren una distancia de 200 kilómetros aproximadamente (pese a que su autonomía puede superar los 600 kilómetros, dependiendo del aparato) y salen a volar todos los días, tanto por la mañana como por la tarde. Una vez decidida la carretera que vigilarán, las hélices comienzan a girar, el piloto enciende la cámara y despegan. Las multas pueden ser por exceso de velocidad, por usar el móvil al volante, por conducción temeraria o incluso por circular de forma irregular en bicicleta. Aunque para este último caso deben avisar a una patrulla de tierra.

El piloto sitúa el helicóptero sobre la carretera y la sigue como si de un coche más se tratara. El operador busca con la cámara panorámica conductores que pongan en riesgo la seguridad vial. Y si los encuentra, pasa a otra cámara con un extraordinario zoom. El exceso de velocidad lo detectan en pocos segundos. Y los interiores se perciben con una gran nitidez. Si se circula por encima del límite de velocidad, la multa está servida.

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El Pegasus vuela a unos 300 metros de altura y su cámara canadiense tiene un alcance cercano a los 1.000 metros. Además, está equipado con un radar láser que mide la distancia que hay entre los coches o motocicletas y la aeronave cada tres segundos. La máquina siempre se sitúa detrás de los vehículos que vigilan, excepto si quieren hacer “interiores”, que entonces se sitúan en paralelo al coche.

Aún así, la Dirección General de Tráfico (DGT) quiere mejorar las cámaras de sus helicópteros Pegasus para abaratar su mantenimiento y mejorar sus prestaciones. Solo hay un suministrador que disponga de las lentes que emplean los sistemas actuales (que son de 2009). Ahora la piedra está sobre el tejado del Ministerio de Industria. De ellos depende certificar el uso de dos cámaras digitales que la DGT quiere montar en sus helicópteros. Algo que Tráfico espera que ocurra a principios del próximo año.

La tarea del Pegasus no es solo la de sancionar a los conductores. También ayuda a aquellos que se han quedado tirados en la carretera. Avisan a la Central en directo sobre todos los incidentes. Con imágenes en streaming. Y si un conductor necesita la ayuda de una patrulla o una ambulancia, el Pegasus la solicita. En casos extremos, ha llegado a aterrizar cerca de una autopista solo para ayudar a varios heridos.

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Pero también el helicóptero ha tenido que descender por otros motivos. Si un conductor circula a más de 200 kilómetros por hora (algo que es delito penal), el piloto tiene la obligación de aproximarse al coche y detenerlo, ya que es un potencial riesgo para todos los que circulen por la vía.

La DGT tiene dos reclamaciones: mejorar la tecnología de las cámaras de los helicópteros y convencer a la ciudadanía de la labor disuasoria del Pegasus. “No buscamos al conductor que se ha excedido un kilómetro por hora del límite de velocidad”, sostienen desde la Dirección General de Tráfico. “Creemos que el sistema es hasta deficitario”, comentan. Pero se enorgullecen de la cantidad de accidentes que han prevenido. “Eso no lo sabremos, pero seguro que hemos evitado muchas muertes”, comentan.

El mantenimiento de los helicópteros es caro y laborioso. Cada 600 horas de vuelo se revisan completamente. Y, cada 12 años, se desmonta la máquina entera, por piezas, y se vuelve a ensamblar. Además, la flota española es antigua, los helicópteros de la DGT tienen entre nueve y 14 años. Cada hora de vuelo del Pegasus cuesta alrededor de 1.500 euros, según aseguró hace tres años Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA).

El coste del radar que monta el helicóptero oscila entre los 60.000 euros y los 170.000. Pero tiene un límite. Si un coche circula a más de 360 kilómetros por hora, el dispositivo no será capaz de registrarlo. Y por aportar más datos, el depósito de combustible del aparato supera los 600 litros, es decir, que tiene de una autonomía superior a los 600 kilómetros. La velocidad punta del Pegasus es de 254 kilómetros por hora.

De todos los helicópteros Pegasus de España, seis están en Madrid y el resto se reparten por el país. Cubren una distancia que equivale a toda la península excepto las Islas Canarias, las Islas Baleares, Cataluña y el País Vasco. Sobre el archipiélago, aún no se ha trasladado un helicóptero. Y sobre las otras dos comunidades autónomas, tienen las competencias transferidas.

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