Montero
Irene Montero, portavoz de Unidas Podemos, junto a Pablo Iglesias, líder de la formación. Foto: Flickr.

Antes era Pablo Iglesias el que recibía todos los golpes mediáticos y ahora, es su número dos, Irene Montero, la que se lleva la peor parte. Desde que se conociera que la madrileña podría asumir una vicepresidencia del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, las críticas se han centrado en su persona. 

Las redes sociales se han convertido estos días en un portal en el que Montero ha sido cuestionada por su físico, pareja o preparación profesional y laboral. Unos ataques, el del nivel personal, el del insulto, que recuerda a los comienzos del propio Iglesias, cuando se cuestionaba su forma de vestir o vivir, más allá de su faceta como político.

Irene Montero

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LAS CRÍTICAS “ESTÉTICAS” A IRENE MONTERO

La cantidad de pelo corporal que tiene Montero en sus axilas parece que se ha convertido en asunto de Estado. O eso se interpreta de la preocupación de Jesús López, concejal del PP en Barajas de Melo (Cuenca). El popular se convirtió en el protagonista improvisado de la sesión de investidura tras publicar una foto en la que se ve a la número dos de UP con un brazo en alto y algo de vello en “el sobaco”, como sostiene López.

“Espero que si esta tipa es vicepresidente del Gobierno de España se afeite los pelos del sobaco cuando nos represente”, escribía el concejal en su cuenta personal de Twitter. El comentario machista no tardó mucho tiempo en ser respondido y criticado a partes iguales por miles de usuarios. Montero no se ha pronunciado sobre el tema, aunque Podemos ya ha pedido su dimisión. 

La veda que abrió López, la del descalificativo sin argumento político, en lugar de cerrarse parece que acababa de comenzar. El decano del Colegio de Economistas de Málaga, Juan Carlos Robles, publicaba, tan solo un día después del cuestionado texto del concejal, otro tweet en el que arremetía contra el aspecto físico de Iglesias. El mensaje subliminal que se extrae de la publicación es nuevamente la relación entre ambos dirigentes. 

Añadiendo una imagen del líder de la formación morada, con una ampliación a su boca, escribía que Montero “tiene que besar diariamente a esto”, refiriéndose a Iglesias y agregaba “Si eso no es tener méritos yo ya no sé”. El decano, que ha cerrado su cuenta en la red social al público, también comentó el tweet publicado por López, dando su punto de vista al respecto. 

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Captura de los tweet de Juan Carlos Robles sobre Irene Montero. Foto: Twitter.

LA MUJER DE…

A pesar de estos insultos, el descalificativo que más persigue a Montero ha sido el de ser mujer de Iglesias. Muchos son los que cuestionan que su peso y ascenso dentro de partido viene propiciado por este hecho. Y la última voz pública en hacerlo ha sido Cayetana Álvarez de Toledo. 

La diputada del PP ha llamado “mujer florero” a Montero después de conocerse que el PSOE había ofrecido una “vicepresidencia social simbólica” a la formación morada y que previsiblemente encabezaría la propia Montero. “Vicepresidencia florero para una mujer florero” rezaba el mensaje de la popular. 

Las alusiones a su relación personal han sido unas de las armas arrojadizas a las que han tenido que hacer frente ambos dirigentes. La escritora Lucía Etxebarría ha sido criticada por unas desafortunadas palabras en las que se refería a Montero como “la mujer de Iglesias”, cuestionando su posible nombramiento como vicepresidenta.

Un calificativo, el de “la mujer de” que también ha usado Carlos Herrera. “Va a ser vicepresidenta la mujer del líder sin haber trabajado en su vida”, afirmaba el periodista de radio COPE. Una insinuación, la de que ocupaba su cargo a dedo, que no es nueva y que ya se han utilizado años atrás.

Concretamente en 2017, el periodista Eduardo García Serrano llamó durante su intervención en un espacio de Interconomía “zarina roja” y “chati” de Iglesias a Irene Montero. Incluso manifestó que “gracias a su relación personal” con el líder de Podemos “era la portavoz” y que “por enamorado mimetismo se ha convertido en un clon dialéctico de su amado”. Unos comentarios con fuerte connotación machista que cuestionaban la capacidad de Montero para asumir su puesto dentro de la formación. 

EL SALTO DE IGLESIAS A MONTERO

La realidad es que Montero se ha convertido en la diana, desviando la mayor carga de insultos del líder de su partido hacia su persona. Antes era Iglesias el que tenía que hacer frente a todo tipo de calificativos, por ejemplo, en lo referente a su aspecto físico y también por su vestimenta. 

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Sin embargo, y aunque Iglesias sigue recibiendo ataques, el foco mediático se ha ido centrando cada vez más en Montero. La “número dos” ha ido asumiendo día tras día más relevancia dentro de la formación y muchas son las voces que afirman que será la próxima líder de Unidas Podemos, relevando a su pareja. 

La imagen de Iglesias, al igual que su liderazgo, se ha puesto en entredicho en los últimos meses tras la debacle electoral que ha sufrido la formación. Algunos miembros del partido piden una renovación y Montero tiene todas las papeletas para asumir el papel que hasta ahora ha tenido el del Vallecas. De momento, parece que el trasvase de poder se materializa poco a poco. Más presencia pública y, sobre todo, más relevancia institucional hacen de Montero la nueva Iglesias.