Los alimentos fermentados y probióticos han inundado las neveras de los supermercados y los de nuestras casas. Hasta hace poco eran unos grandes desconocidos y en la actualidad hay familias que no pueden vivir sin ellos. Uno de estos alimentos, novedosos que ya podemos considerar una tendencia gastronómica, es el kéfir. A caballo entre un yogur y una cuajada, el kéfir es un un probiótico con origen en el Cáucaso hace ya cientos de años. ¿Lo conoces? ¿Lo has probado? ¿Conoces sus beneficios? Si no es así, continúa leyendo.

¿Kéfir o yogur?

Aunque ambos son productos probióticos fruto de la fermentación, no se asemejan tanto como la gente piensa. De hecho, la fermentación de ambos es muy distinta. Tampoco se parecen en sabor o textura. El kéfir es más líquido y ácido y, algo que no todo el mundo sabe, contiene alcohol. Sí, lo has leído bien. En su proceso de fermentación se produce un 1% de alcohol, que no es mucho, pro debemos tenerlo en cuenta por ejemplo si vamos a dárselo a niños o embarazadas.