Javier Esparza, líder de UPN. Foto: RTVE.

UPN esconderá sus siglas en las elecciones forales en Navarra por primera vez en sus cuarenta años de vida. Los regionalistas están marcando la agenda con dos acuerdos que han cogido por sorpresa al Gobierno que lidera Uxue Barkos (Geroa Bai), con el apoyo de EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra.

Las encuestas son desalentadoras para el líder de la oposición, Javier Esparza, que la semana pasada cerró un pacto con el Partido Popular, al que algunas encuestas situaban fuera del Parlamento foral. Con este pacto UPN y los populares vuelven a acudir juntos a las urnas en las autonómicas, hecho que no sucedía desde que en 2007 Miguel Sanz rompió con Génova 13 para facilitar el apoyo del PSN.

Esparza busca colocar una situación difícil al PSN, al que previsiblemente se le bifurcará el camino para el 26-M. La líder de los socialistas y su mano derecha, María Chivite y Santos Cerdán, ya han dejado claro que su prioridad es pactar con Geroa Bai, formación progresista tejida por el PNV.

Con el PP acudirán a las generales, autonómicas y municipales. La sorpresa ha sido que Ciudadanos también se ha incluido en el pacto apadrinado por UPN. En los últimos años Javier Esparza y Albert Rivera se habían intercambiado dardos por la aversión naranja al Convenio navarro y al Concierto vasco, pero la paz se ha impuesto por la prioridad de desalojar a Barkos.

UPN SE LA JUEGA CON ‘NAVARRA SUMA’

El frente ‘antinacionalista’ que incluye a UPN, Ciudadanos y PP será un match ball para los regionalistas, que quieren recobrar el poder aglutinando todo el voto del centro-derecha, ya que Vox no ha explicado su plan en Navarra.

Javier Esparza podría tener una dificultad añadida: el pacto del centro-derecha no facilita que el PSOE de Pedro Sánchez tenga conmiseración con su candidatura. Los socialistas se han alejado de los regionalistas porque UPN ha elevado el listón contra ellos y les ha culpado del ‘cuatripartito’, del que nunca han formado parte.

Ciudadanos, con Carlos Pérez-Nievas al frente, y el PP, de la mano de Ana Beltrán, han aceptado sumirse en esta sopa de siglas que llevará el nombre de Navarra suma con tal de que el Gobierno del cambio no revalide su mayoría absoluta.

Los naranjas aseguran que se aseguran que UPN facilitará la investidura de Rivera y los regionalistas aprobaron ayer el acuerdo gracias al 94% del respaldo de su Consejo Político. Faltan que los tres partidos lleguen a un acuerdo para repartirse los puestos.

Hhay cierto enfado interno en UPN porque cuando el Consejo Político aprobó el pacto con el PP, la mayoría de sus miembros desconocían que había puesta en marcha una negociación paralela con Ciudadanos, tal y como avanzó ayer Naiz.

Vox, el cuarto partido del centro-derecha navarro en discordia, no ha confirmado a día de hoy si concurrirá a las autonómicas pese a que el presidente de su gestora, Javier Horno, explicó en una entrevista que anunciaría la decisión el pasado 23 de febrero. Lo único que está descartado es que el partido de Abascal se integre en Navarra suma. 

EL GOBIERNO DE BARKOS SE DEFIENDE

Los frenéticos acuerdos de UPN han obligado a sus adversarios políticos a rearmarse. Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra han llegado a un acuerdo para lanzar una candidatura conjunta al Senado, Cambio-Aldaketa, que en 2015 consiguió dos de los cinco representantes en la Cámara Baja: uno por designación directa y otro por designación del Parlamento navarro.

UPN
La presidenta de Navarra, Uxue Barkos.

Cambio-Aldaketa fue considerado como un fracaso a nivel interno por la escasa ilusión que mostraron Geroa Bai, partido con una estructura pequeña pese a su importancia estratégica, y de Podemos, que tenía asegurado el senador por designación de la Cámara navarra.

Izquierda-Ezkerra liderará la plancha de la mano de Iñaki Bernal y EH Bildu ha intensificado acuerdos con otras formaciones en todos sus frentes: irán a las europeas con ERC y el BNG, quieren tener grupo parlamentario en el Congreso también con Oriol Junqueras y con sus socios programáticos acudirá al Senado por Navarra.

¿TRAICIÓN AL AUTOGOBIERNO?

Uxue Barkos cree que el acuerdo de Esparza con PP y Ciudadanos es “una traición al autogobierno”, ya que en el acuerdo programático de este tripartito incluirá la intención de derogar en una reforma constitucional la ‘disposición Transitoria cuarta’, que abre la posibilidad de que Navarra se anexione a Euskadi.

La presidenta de Navarra, en declaraciones a Noticias de Navarra, afirmó que el pacto es una torpeza de UPN que le dificultará acuerdos con otras fuerzas, en clara referencia al PSN, y señaló que Albert Rivera y Pablo Casado “jamás va a renunciar a su visión centralista del Estado”.

Es evidente que UPN tendrá que medir sus fuerzas en las generales, con cinco escaños en el Congreso y cuatro en el Senado en juego. El objetivo es lograr tres diputados y tres senadores, aunque lo intentarán haciendo olvidar algunas declaraciones de Rivera contra el Convenio navarro y algunos deseos, quizás pasados, de Ciudadanos para limar el traspaso de competencias a Navarra.

¿Y EL PSN?

Los socialistas se quedarán fuera de los dos frentes amplios: Geroa Bai-EH Bildu-Podemos e Izquierda Unida contra UPN-PP y Ciudadanos. El objetivo del PSN es salvar su diputado al Congreso, de la mano de Santos Cerdán.

A nivel autonómico, María Chivite repite con la intención de tejer un gobierno progresista junto a Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra con el que pueda ‘puentear’ como socio a EH Bildu para que no salpique a Pedro Sánchez en Madrid.

UPN
Santos Cerdán intentará ingresar en el Congreso. Foto: PSOE.

Maite Esporrín también repite como cabeza de cartel en Pamplona, ciudad gobernada por EH Bildu gracias al apoyo actual o en el pasado de los socios del ‘cuatripartito’. Las fuerzas socialistas en Pamplona no andan en sus mejores momentos, pero en la capital navarra sí que tendrán que ‘mojarse’: EH Bildu, previsiblemente, será la primera fuerza progresista y no habrá otra alternativa que apoyarlos o hacerlo al nuevo frente que lidera UPN.

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