miércoles, 24 febrero 2021 20:01

Teodoro abre una caza de brujas en el PP contra los políticos que se hayan vacunado

El secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea, ha abierto una nueva caza de brujas interna. Esta vez, el murciano la ha tomado contra los dirigentes populares que se hayan vacunado (o que pretendan hacerlo) saltándose el protocolo del Ministerio de Sanidad. El secretario general ha decidido que el PP se posicione, en contra del criterio del alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, frente a quienes se han saltado la lista de vacunación utilizando su influencia. García Egea tiene intención de convertir esta situación en un arma política para atacar a sus adversarios y, de paso, evitar males mayores. O sino, que se lo digan al secretario general del PSRM-PSOE, Diego Conesa, el cual ha acusado a varios dirigentes populares de haberse vacunado.

El miedo de Teodoro es que salga a la luz que más de un dirigente del PP se haya vacunado saltándose el protocolo, un rumor que circula por Génova con más frecuencia de lo que le gustaría. Ningún municipio o comunidad autónoma es inmune al pánico a un coronavirus que no entiende de colores políticos, por lo que todas las formaciones son susceptibles de tener dirigentes que hayan patinado en este asunto tan de actualidad. Por este motivo, García Egea a iniciado una caza de brujas interna para neutralizar a todos los dirigentes populares que se hayan vacunado (si es que los hay) y para seducir a los que se les haya pasado por la cabeza pincharse que no es una buena idea si quieren prosperar dentro del PP.

El problema es que la candidatura del presidente del Partido Popular, Pablo Casado, ya es lo suficientemente endeble como para que se tambalee por cuatro alcaldes populares que se hayan saltado la lista al utilizar su influencia. Teodoro contestó a Conesa con rabia e intentó dejar claro que el PP no es un partido que se haya saltado el protocolo de Sanidad. “Mensaje a Diego Conesa: yo no estoy vacunado, tú sí estás imputado”, comentó el secretario general del PP.

El mayor miedo de Teodoro es que se haya vacunado saltándose el protocolo del Ministerio de Sanidad algún nombre con más peso político del esperado y salte a los medios. Si Casado ya tiene que ir con pies de plomo para evitar mayor desgaste electoral, que al PP le empiecen a salir alcaldes vacunados sería lo peor que le podría pasar a nivel mediático en estos momentos. Por eso, Teodoro ha vuelto a dar un paso adelante y a hacer lo que mejor se le da: abrir una caza de brujas interna para cortar las cabezas que más amenacen la candidatura de su líder.

“Los medios dicen que hay cargos públicos de todos los partidos que se han vacunado antes que los colectivos de riesgo. Pero sólo leo en las noticias las mismas siglas: PP, PSOE, JxCAT y PNV”, comentaba Jéssica Albiach, candidata de En Comú Podem a las elecciones catalanas. Todos los partidos lo saben y temen que salgan nuevos dirigentes que se han vacunado, pero el PP quiere tener especial cuidado con este tema por la repercusión que podría tener sobre el liderazgo de Casado y del propio Teodoro.

A todo esto hay que añadirle el patinazo del alcalde de Madrid, pues siendo portavoz del PP a nivel nacional decidió armarse de valor y defender que los políticos se vacunaran saltándose el protocolo del Ministerio de Sanidad. Para el regidor de la capital, España no puede quedar “descabezada” en plena pandemia. Que el JEMAD cayera enfermo por la covid-19 supondría un drama, y ni hablemos de los altos cargos políticos, a quien Almeida también ha defendido a capa y espada. “No estamos hablando de cualquiera, si no de los que tienen que dirigir la nación”, comentó el dirigente popular en referencia al jefe del Estado Mayor que ya ha dimitido por haberse vacunado.

El PP, en boca de Almeida, se convirtió en el único partido en defender que era necesario vacunar a los políticos junto a otros grupos de riesgo por la “importancia” de este colectivo. Fue el exconsejero de Sanidad de Murcia Manuel Villegas (del Partido Popular) el primero que tiró de cara y se vacunó a sí mismo y a su mujer y encima lo justificó ante los medios. Y ante la avalancha de críticas por parte de los medios y de la ciudadanía, a Almeida no se le ocurrió nada mejor que justificar que el Jemad hiciera exactamente lo mismo. Ahora, Teodoro quiere apagar los fuegos de Almeida y establecer dos principios: la ley del silencio entre los hipotéticos dirigentes políticos que ya se hayan vacunado y seducir a quienes se sientan tentados de vacunarse.

EL ENFRENTAMIENTO VELADO

Esta nueva postura del PP impuesta por Teodoro es consecuencia de un pequeño y velado enfrentamiento interno. A la cúpula de Génova no le sentó nada bien que Almeida saliera al paso dando la cara por los dirigentes (políticos y militares) que se habían vacunado. No porque no estuvieran a favor o en contra de un asunto que ni se habían planteado como capital para la dirección del partido, sino porque Casado no se puede permitir el lujo de que su liderazgo se tambalee aún más, y más si es por culpa de actores regionales que utilizan su influencia para obtener privilegios inmerecidos.

Las palabras de Almeida no se entendieron no por su contenido, sino por su momento innecesario. El sentir en Génova es que ese fuego se podría haber evitado simplemente con no salir al paso para hablar de este asunto, sin más. Una vez abierto el melón, Teodoro tuvo que tomar las riendas e intentar apagar el incendio que se había generado sobretodo para evitar que se conocieran nuevos casos de vacunaciones fuera de la norma, especialmente aquellos casos que afecten a políticos de gran relevancia en el partido que, según los rumores que circulan en Génova, los hay.

Con todo esto, desde Génova esperan que la caza de brujas de Teodoro ponga firmes a quienes se hayan pasado con la jeringuilla y a quienes se planteen usar su influencia. Si lo consigue, será otro éxito de la dirección-rodillo de García Egea. Aún hay mucho que contener.