martes, 22 junio 2021 22:14

La nula relación entre Santiago Abascal y Pablo Casado: seis meses sin hablar pero “sin represalia”

Condenados a entenderse sin hablar. La relación entre Santiago Abascal y Pablo Casado está tan deteriorada que prefieren evitarse antes que abrir la boca y saludarse. Seis meses llevan sin dirigirse la palabra los líderes de Vox y Partido Popular, pese a que ambos se necesitan para poder sostener gobiernos en Madrid, Murcia y Andalucía.

Tras el resultado de las elecciones en Madrid, Los ‘populares’ no necesitan el apoyo explícito de Vox para gobernar, y los conservadores de derechas no darán ninguna opción a la izquierda para sacar adelante ninguna de sus propuestas. Pero todo se negociará entre Isabel Díaz Ayuso y Rocío Monasterio, las dirigentes de PP y Vox en la región, respectivamente. Así lo ha afirmado Abascal, que espera ahora la llamada de los ‘azules’ y no precisamente desde las plantas nobles de Génova, sino desde la primera, donde están los despachos de la formación en la Asamblea de Madrid.

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“No tomamos ninguna represalia contra Pablo Casado, quien dijo que no había nada que hacer con Vox”, ha dicho Abascal sobre el líder del Partido Popular. Así ha destacado que “no necesitamos ninguna llamada con Casado para tomar las decisiones que tenemos que tomar en Madrid”. Eso sí, ha emplazado a Ayuso a hablar con Rocío Monasterio.

UNA MOCIÓN SIN CENSURA ENTRE CASADO Y ABASCAL

Los dos se dirigieron duros ataques el 22 de octubre del pasado año. La moción iba contra Pedro Sánchez, pero más bien fue un ring con los dos gallitos de la derecha disputándose el corral y la hegemonía, aunque ha quedado demostrado que Ayuso es un tsunami en Madrid frente a una endeble Monasterio, que ha cosechado sólo 0,25 puntos más de voto respecto a 2019.

El deterioro de la relación entre Abascal y Casado se produjo por el encendido ataque de éste último al primero en la moción de censura del pasado mes de octubre. “Dos años llevamos aguantando sus insultos. Dos años con cinco campañas”, dijo Casado en su intervención en aquel debate. Para el líder del PP, Abascal cometió el “error” de haber presentado una moción de censura contra Pedro Sánchez, presidente del Gobierno; así como presentar un “proyecto de ruptura” en España, como alternativa a los independentistas y separatistas de Cataluña y País Vasco.

Casado

Abascal, que se dirigía entonces al PP con términos como “derechita cobarde” o “dar una patada a la esperanza” al destruir la imagen del Rey, como intenta Podemos, entre otros, criticó con dureza a Casado por haber iniciado un ataque personal contra él. Este hecho supuso la ruptura entre ambos.

LA DESESPERANZA EN LA DERECHA POR EL PERFIL DE CASADO

Además, le reprochó a Casado haber generado “una desesperanza brutal” entre millones de españoles que tenían alguna expectativa de que “nosotros pudiéramos hablar, dialogar y llegar a acuerdos”. Sin embargo, para el líder de Vox, Casado se colocó en la “equidistancia imposible, falsaria, en la que no cree ni usted mismo“. Todo ello tras la negativa de Casado para pactar con Vox, pese a necesitarlo por ahora en tres gobiernos autonómicos.

equidistancia imposible, falsaria, en la que no cree ni usted mismo

Tras las elecciones en Madrid, Vox ha felicitado a Ayuso por la victoria sin paliativos de la ‘popular’, pero ha advertido que será la presidenta de la Comunidad de Madrid quien tenga la iniciativa para descolgar el teléfono y negociar con Vox su apoyo. Los conservadores, por su parte lo darán sin condiciones, aunque esperan que Ayuso pueda apoyarse antes en ellos que en los partidos de la izquierda.

El mensaje se ha transmitido “sin represalia” hacia Casado, ya que es Ayuso quien debe llamar a Monasterio, la candidata de Vox, sin que intervengan los líderes de ambas formaciones en este nuevo pacto de Gobierno. Así, ninguno de los dos líderes da su brazo a torcer pese a estar condenados, por el momento, a entenderse para formar gobiernos y pactos.

VOX NO OLVIDA LA CAMPAÑA: IGLESIAS PODRÍA IR A JUICIO

Por otro lado, Vox insiste en el choque judicial contra Pablo Iglesias para conocer la vinculación de los dos miembros detenidos de la seguridad de Podemos y Pablo Iglesias. Uno de estos dos ‘escoltas’ es David Jiménez, hermano de Iñaki Jiménez, alias ‘Pirrakas’ y el miembro más destacado de los ‘Bukaneros’, la facción más radical de los seguidores del Rayo Vallecano.

Iglesias ha perdido ahora su condición de aforado, al no recoger tampoco su acta a la Asamblea de Madrid tras dimitir de todos los cargos. Para los de Abascal, el líder de la formación ‘morada’ envió a su matones para “reventar” el mitin de presentación de la candidatura de Monasterio en Vallecas, el primer gran acto de Vox en la precampaña electoral. En este evento resultaron heridos una treintena de agentes y se han practicado al menos 14 detenciones, entre ellas la del hermano de Pirrakas.

La Policía detuvo a ambos trabajadores de Podemos en mitad de la campaña electoral, pero el Ministerio de Interior, con Fernando Grande-Marlaska a la cabeza, evitó a toda costa la filtración, guardándolo así en silencio. Un hecho que fue duramente criticado por Abascal, el propio PP y Ciudadanos, partido que se ha quedado sin representación en la Asamblea de Madrid.

REVENTAR EL ACTO DE VOX EN VALLECAS NO SALDRÁ GRATIS

“Queremos que se investigue si sus dos empleados recibieron órdenes para ir a reventar el acto de Vox. No es creíble que por su cuenta y riesgo los matones de Iglesias decidieran presentarse en Vallecas“, ha asegurado Abascal. Sin embargo, ha señalado que informará con “más precisión” en los próximos días sobre “las iniciativas judiciales”.

Para Vox, la “fuga” de Pablo Iglesias no le exime de tener que enfrentarse de nuevo a los tribunales. “No vamos a olvidar de ninguna manera la campaña de Madrid“, ha afirmado el líder de Vox. La formación conservadora también ha denunciado la “violencia e intimidación” ejercidas sobre sus miembros y simpatizantes desde sus inicios, allá por 2014.

Además, ha insinuado que las amenazas por carta hacia Iglesias, Grande-Marlaska y la directora de la Guardia Civil, María Gámez, es un “montaje balístico”.