viernes, 18 junio 2021 02:04

Pedro Sánchez acelera el plan de desescalada para frenar el boicot de Page

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha tenido que cambiar de planes de forma acelerada dada la posición de sus barones. Su agenda publicitaria ya no es la misma que hace unas horas ante el boicot protagonizado por uno de los líderes socialistas más incómodos. Por el momento, solo el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha levantado la voz con un mensaje aparentemente inocente que esconde una intención que ha modificado la agenda de Sánchez, pero hay más barones que quieren sumarse al boicot. Hace dos días el Gobierno ni se planteaba abordar la desescalada. Sin embargo, tras la petición de Page de levantar la obligación de llevar mascarillas en espacios abiertos a la que se ha sumado la Comunidad de Madrid, el jefe de gabinete de la Presidencia, Iván Redondo, ha modificado sus planes ante el riesgo de que lo que debía ser un mensaje triunfal de Sánchez se convierta en un infierno para el socialista.

La agenda del Gobierno era simple. Primero, conceder los indultos a los líderes del procés para que el PSOE tuviera garantizada La Moncloa durante los dos años que quedan de legislatura; y segundo, una vez dado el indulto, anunciar un plan de desescalada acompañado por una acelerada vacunación nacional que lavara la imagen del Ejecutivo, para entonces tocada por su decisión de indultar a los independentistas catalanes en contra del criterio del Tribunal Supremo. El problema ha venido cuando el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, muy crítico con Sánchez, ha optado por reventar su estrategia exigiendo antes de tiempo la liberación del tapabocas. Ante este paso del presidente autonómico, Redondo ha acelerado sus planes y ha optado por anticipar la desescalada para evitar que sean otros quienes se apunten el tanto del inicio de la esperada desescalada de las restricciones.

Sobre las mascarillas aún no se ha dicho nada, pero lo cierto es que el Gobierno ya sopesa levantar la obligación de usarlas al aire libre para finales de junio casi con total seguridad. También hay otros temas que ya están encima de la mesa. Este es el caso de la apertura de los locales de ocio nocturno. El Ministerio de Sanidad bajo las órdenes del presidente del Gobierno ha recomendado este martes a las comunidades autónomas con una baja incidencia que permitan abrir a los locales de ocio nocturno, un mensaje que no llega precisamente unas horas después de la petición de Page por casualidad, sino que, tal y como señalan fuentes del PSOE, busca contrarrestar la iniciativa de algunos barones socialistas.

Ha habido botellones y el Gobierno ni se ha manifestado. Ha habido peticiones y protestas por parte de los que se ganan la vida con el ocio nocturno y tampoco ha habido una respuesta del ejecutivo. Solo el plan de Page ha hecho reaccionar al Ejecutivo con palabras hasta de Fernando Simón, quien ha dicho que están haciendo todo lo posible para que las comunidades autónomas puedan levantar la obligación de utilizar el tapabocas. Pero todo esto solo responde a una estrategia del Ejecutivo que está íntimamente relacionada con el indulto. No es que Sánchez no fuera a afrontar la desescalada en cuestión de meses, pero sí que quería aprovechar ese filón para tapar el fiasco de los indultos.

Las alarmas a nivel interno en el PSOE saltaron con el mensaje de Page. El presidente de Castilla-La Mancha era perfectamente consciente de que Sánchez daría los indultos antes de anunciar los primeros pasos de la eliminación de las restricciones. Ante esto, Page, muy crítico con el Ejecutivo por su predisposición a conceder los indultos, decidió reventar la estrategia de Redondo antes de tiempo exigiendo el fin del tapabocas en espacios abiertos. Y ante este mensaje que encendió también los ánimos en la Comunidad de Madrid, Redondo ha optado por lanzar en píldoras las claves de la desescalada.

Si la idea era dar una cal y otra de arena, ahora el plan es trufar las píldoras de la desescalada con los indultos

Si antes la idea era dar una cal y otra de arena, ahora el plan es trufar poco a poco las píldoras de la desescalada con los indultos para amortiguar el golpe. La idea de fondo es la misma, atenuar el golpe del indulto a nivel mediático con mensajes de calado que ocupen las primeras planas de todos los periódicos. El plan de Redondo pasa por dar los indultos a los presos catalanes para luego guardarse titulares impactantes como el del fin del uso de la mascarilla o la reapertura del ocio nocturno y las discotecas para utilizarlos cuando más convenga. Si la opinión pública se tensa, se suelta el titular de las mascarillas. Y si la cosa se pone más difícil y cuesta arriba, se siguen soltando píldoras hasta que entierren por completo los titulares sobre los separatistas.

No es un plan maestro, pero sí eficiente a nivel de titulares. El Gobierno se guarda todos estos ases en la manga porque son como tarjetas que te libran de la cárcel. Es una forma de eclipsar una noticia con otra. Nada nuevo ni nada que haya inventado Redondo, pero sí eficiente si se hace en el momento adecuado. Lo que está claro es que junio será el mes del indulto y el mes en el que se anuncien el final de muchas de las restricciones que nos han limitado este año anterior. Es tan evidente eso como el hecho de que el anuncio de esta desescalada irá de la mano de la concesión de los indultos.